Martes, 09 de Junio de 2026

¿Qué pasa con las encuestas?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 13 de mayo de 2026


Miguel Gómez Martínez
Las encuestas han dejado de ser un elemento orientador de la política para convertirse en uno más de incertidumbre


Miguel Gómez Martínez
Las encuestas han dejado de ser un elemento orientador de la política para convertirse en uno más de incertidumbre. Los resultados son tan disímiles que generan desconfianza pues las variaciones son tan amplias que no resultan consistentes. Hay una nueva legislación que regula las encuestas y se está poniendo a prueba en estos comicios. Se busca evitar que puedan ser amañadas para inflar o anular candidaturas en las etapas iniciales de los procesos electorales. Fico Gutiérrez, derrotado por Rodolfo Hernández, es un ejemplo de hace cuatro años y Roy Barreras, Fajardo o Claudia López lo han sido en el actual. La nueva metodología implica cambios significativos en el muestreo, el tipo de entrevistas y en la cobertura territorial de las mismas. Las firmas encuestadoras han tenido que cumplir con nuevas exigencias legales que incrementan, de forma significativa, el costo de la recolección y procesamiento de los datos. Las fichas técnicas pasaron de ser ignoradas a convertirse en puntos focales de la discusión política. Existe un debate técnico válido sobre si la nueva norma ha generado más transparencia y si sus exigencias explican los resultados divergentes. La estadística es una ciencia hermosa, pero es evidente que, mal utilizada, sirve para falsear los resultados. Hay otros factores que también entran en juego. En esta elección, la evolución de la clase media es determinante. Petro ha buscado favorecer a los estratos 1 y 2. Los 5 y 6 han sido los más penalizados. Esta vez la clase media -que ha sido siempre descuidada e ignorada por los políticos- se ha hecho sentir con fuerza. Temen que otro gobierno de izquierda les debilite lo que han logrado pues son los más penalizados por la inflación y no reciben subsidios ni los grandes aumentos del salario mínimo. Son además víctimas de la inseguridad y del desprecio estatal que les exige como si fueran adinerados sin darles bienestar. Las encuestas están sufriendo por las redes sociales que, con su bombardeo incesante, magnifican o distorsionan los hechos y las ideas. Es tal la presión de estas realidades virtuales que las opiniones se han vuelto fluidas e inestables. Lo que antes se denominaba como "opinión pública" es hoy un fenómeno desintegrado y volátil. La encuesta, que es una fotografía de un momento, termina siendo borrosa porque el objeto está en permanente movimiento y transformación. También es claro que el costo creciente de las encuestas puede ser sustituido por trackings y metodologías de inteligencia artificial que resultan más eficientes, oportunos y orientadores para la toma de decisiones. "Existen las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas" es una frase de Mark Twain, atribuida a Disraeli, el político conservador británico del siglo XIX. Las encuestas están sufriendo una dura prueba de credibilidad y confianza. Las urnas tienen la última palabra. *** Coletilla: Subsidiar el SOAT una propuesta populista irresponsable.
migomahu@gmail.com
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