En entrevista con El País, el dirigente recordó al líder histórico del sector, explicó las razones por las que se lo va a interpelar a Oddone y criticó al oficialismo por hacer coincidir esta instancia con un partido de la Copa del Mundo.
-Promovió, junto a Sergio Botana, un llamado a sala al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, que se convirtió en interpelación después de no obtener el apoyo del oficialismo. ¿Qué busca con esto?
-No se hace con el ánimo de interpelar al ministro, sino de interpelar la política económica. La situación que vive el país amerita que haya una alerta y que se planteen propuestas sobre hacia dónde queremos ir. Entendemos que el camino actual no es el correcto. Estamos en una dinámica donde el gasto público supera la recaudación desde 2005. Hay un déficit estructural, no atribuible a este gobierno, y no sentimos que haya una definición clara de bajar el costo del Estado. Existe una presión tributaria similar a la de los países de la OCDE, pero con servicios de menor calidad y con un menor nivel de ingresos e inversión. El camino del gobierno es más impuestos. El interpelante será Botana, en representación de la coalición. -¿Cree que habrá un aumento de impuestos en este período?
-Es lo que surge de lo que dicen actores muy importantes del gobierno. Por ejemplo, cuando se habla del impuesto del 1% al 1% más rico de la población. Ya vimos esta política con el "impuesto Temu" en el último Presupuesto. Se convoca al ministro, además, porque sentimos una amenaza a las inversiones y el riesgo de que se cierren empresas o se fuguen del país. Esta amenaza la genera la discusión interna que existe dentro del oficialismo, donde un ministro piensa y dice una cosa, y otro ministro piensa y dice otra.
-¿Se refiere al ministro de Trabajo, Juan Castillo?
-Son cosas que surgen casi a diario. Hace algunos días, cuando el presidente Yamandú Orsi aceptó la invitación de Estados Unidos para visitar un portaviones, Castillo salió con una crítica feroz de manera pública. Esa no es una buena señal. En el Parlamento lo sabemos: no hay un interlocutor del gobierno, sino que hay posiciones distintas que diluyen las decisiones. Estamos ante una parálisis que se refleja en la ausencia de iniciativas legislativas del Poder Ejecutivo. La productividad parlamentaria es muy baja. Lo señalé en el ámbito de la coordinación del Senado con la presencia de la vicepresidenta Carolina Cosse.
-La oposición viene llamando una y otra vez a los ministos, a veces con interpelaciones. ¿Eso no desvía el tiempo que se le dedica a los proyectos de ley?
-No, son cosas separadas. La interpelación es un mecanismo democrático, válido. También hay que tener en cuenta que hay interpelaciones que son forzadas por el propio gobierno, como esta al ministro de Economía. Queríamos que fuera una convocatoria a comisión general para contribuir y mejorar. El Frente Amplio dijo que no, y por eso se lo interpelará. Asimismo, hay una actitud que no contribuye a democratizar el acceso de la ciudadanía a los debates parlamentarios. No contribuye cuando se decide hacerla el mismo día en el que Uruguay juega en el Mundial.
-Graciela Bianchi dijo que es una "picardía de cuarta" que se haya fijado para ese día. ¿Cree lo mismo?
-Prefiero no calificar con adjetivos. Sí digo que está mal que se tome el camino de ocultar y quitarle visibilidad a estas instancias que son la base del funcionamiento de la democracia.
-En un mes ingresa la Rendición de Cuentas. Desde el Poder Ejecutivo se ha dicho que sería de "gasto cero". ¿Comparte que sea así o se debería aumentar?
-Sin dudas hay que mejorar el gasto público. Sí al "gasto cero" en determinadas cosas. Al mismo tiempo, hay que mejorar el gasto o la inversión que no se hace bien por parte del Estado. ¿Es válido plantear que el Poder Legislativo gaste 15 o 20 millones de dólares en reformar el Palacio Legislativo? ¿Es válido, en esta situación del país, que hasta hace pocas semanas se discutiera una reforma en 18 de Julio con un túnel con una inversión de casi US$ 1.000 millones para ganar tres o cuatro minutos en el recorrido del ómnibus? ¿Son esas las prioridades que tiene Uruguay? Faltan obras que muevan la aguja en un interior que sigue postergado por un gobierno del Frente Amplio que es centralista. La gran reforma del Estado, esa que está pendiente desde sucesivos gobiernos, pasa en buena medida por la descentralización, por acercar más el Estado a la gente y hacerlo más eficiente. Es de lo que hablaba Jorge Larrañaga cuando se refería a la federalización de los recursos.
-El viernes se cumplieron cinco años de la muerte de Larrañaga. ¿Cómo es hoy Alianza Nacional?
-Alianza Nacional está vigente en el pensamiento y comprometida con la causa pendiente, porque Jorge fue una bandera, un proyecto político, una idea y una forma de hacer política. Y creo que los hombres grandes no se entierran, se siembran. Esa visión de desarrollo del país está vigente y pendiente. Un líder capaz de tender puentes. Hoy el sistema político está en deuda con la sociedad porque hace 10 años que no encontramos acuerdos para definir la integración de la Suprema Corte de Justicia o del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, ni para la elección de un fiscal de Corte, ni para cambiar la composición de los ministros de la Corte Electoral y del Tribunal de Cuentas, ni para nombrar al comisionado parlamentario de cárceles. No estamos encontrando acuerdos y ahí es cuando faltan algunos liderazgos importantes en todo el sistema político y cuando se extrañan los Larrañaga.
-Alianza País perdió la intendencia de Cerro Largo, donde José Yurramendi buscaba la reelección. Ganó Christian Morel, también nacionalista, y esta semana denunció irregularidades en la anterior gestión. ¿Qué opina de esto?
-Es un tema de Cerro Largo que habrá que resolverlo a la manera de Cerro Largo.
-¿Cómo es "a la manera de Cerro Largo"?
-Respetando la lógica local y priorizando la visión de los dirigentes del departamento. El Partido Nacional obtuvo el 84% de los votos en las elecciones. En un partido grande a veces surgen confrontaciones internas que precisamente hacen a la constitución de esas mayorías tan especiales. El desencuentro tiene aspectos propios de la gestión de Cerro Largo y, por tanto, tiene que ser Cerro Largo el que defina.
-Morel hizo una conferencia donde aseguró que una auditoría externa encontró irregularidades en la gestión pasada.
-Desconozco cuál fue el resultado de esa auditoría. -¿Cómo ve la figura del intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, que renunció a Alianza Nacional tras el fallecimiento de Larrañaga?
-D Centro es un sector que va a contribuir en el esfuerzo de que el Partido Nacional sea la alternativa nacional en la próxima elección. La que creo que el país está buscando. Nicolás Olivera fue reelegido en Paysandú porque la mayoría de la población entendió que era buena su gestión y su desempeño.
-En su momento, la reelección de Olivera implicó otra derrota para Alianza Nacional, al perder en los comicios Jorge Larrañaga Vidal...
-Jorge Larrañaga Vidal es la expresión política de mayor presente y futuro en Paysandú. No tengo duda.
-¿Por qué cree que no pudo ganar?
-Jorge Batlle perdió cinco veces antes de ser presidente, Vázquez perdió dos, Herrera ocho y Wilson nunca pudo ganar. El doctor Lacalle Herrera perdió su candidatura a diputado en Treinta y Tres, en Montevideo y en Flores, y después fue presidente. Lacalle Pou perdió en 2014 y después fue presidente. Los episodios electorales son apenas episodios. Larrañaga Vidal votó muy bien y fue decisivo para que el partido ganara en el departamento. Hoy es la figura de mayor proyección para dirigir el destino del departamento.
-¿Las elecciones de 2030 cree que serán sin competencia interna para la candidatura a la Presidencia?
-Somos un partido de internas y va a haber interna. Lo que no sé es si va a ser en el plano presidencial.
-Algunos hablan de Olivera como candidato...
-Eso lo tendrá que decir el intendente Olivera.
-¿Ve a alguna persona, aunque no me diga el nombre, que pueda querer competir con Lacalle Pou?
-Falta mucho tiempo. En esto hay que ser fondista; no es una penca corta. Van a pasar muchas cosas. De lo que no tengo duda es que tenemos el mejor candidato a la Presidencia para los próximos cinco años.
-¿Alianza Nacional va a seguir con el acuerdo por el que se generó Alianza País?
-Estamos trabajando en muy buen clima. Al formular este acuerdo definimos que era un proyecto político y electoral. Veremos. Lo que sí, Alianza Nacional, que va a cumplir 30 años en 2028, es un proyecto político plenamente vigente.
-Ya pasaron la primera elección sin Larrañaga, ¿cómo se visualiza la siguiente?
-Mejor. Esta fue la más dura. En los vaivenes del partido siempre tuvimos un candidato sin discusión: Jorge Larrañaga. Fue la primera vez en 30 años que no se dio. Se había muerto el líder y el candidato. El que fue el mejor ministro del Interior y que se proyectaba en el liderazgo del Partido Nacional después de Lacalle Pou. Fue la elección más difícil. La próxima no va a ser tan difícil.
-¿Fue difícil en la estrategia o más en lo emocional?
-Fue el repecho más difícil que tuve que subir en política desde que arranqué a los 17 años, porque al Partido Nacional le faltaba uno de los liderazgos más importantes que tuvo en los últimos 25 años. Estaba en su mejor momento y había empezado a solucionarle al presidente o al gobierno el tema más difícil. Jorge estaba pronto. El destino nos lo llevó en el momento en que el partido y el país más lo estaban admirando. Creo que fue difícil para todos. Difícil para el presidente de la República, que ya había empezado a los 13 días del gobierno con una pandemia, para el partido y para el sistema político. El sistema político extraña a Larrañaga.