La ministra Cardona planteó formalmente a las intendencias que compren una cuota de pórtland de Ancap para sus obras, y así achicar las pérdidas permanentes de esa unidad estatal. Es una idea ridícula. Con ella se busca que las intendencias y el ciudadano de a pie asuman el costo de la ineficiencia de una oficina pública, con tal de que el jerarca de turno no tenga que tomar las medidas que todo el mundo sabe que hay que tomar. La gente está cansada de estas cosas.