Domingo, 24 de Mayo de 2026

Martin Heidegger (1889-1976)

ChileEl Mercurio, Chile 24 de mayo de 2026

La publicación de todos los escritos de Heidegger, que abarca 105 volúmenes, está prácticamente concluida. Los pocos faltantes aparecerían antes de 2028.

El 26 de mayo se cumplen cincuenta años del fallecimiento de Martin Heidegger, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, si es que no el más importante. La edición completa de sus escritos -a la que Heidegger impuso la fórmula "caminos, no obras" ( Wege, nicht Werke )- debía constar originalmente de 102 volúmenes, pero luego se añadieron tres volúmenes complementarios, lo que elevó el número total a 105. Heidegger llegó a ver publicados los dos primeros volúmenes: el 24, aparecido en noviembre de 1975, y el 21, aparecido en febrero de 1976. Actualmente, la edición está prácticamente concluida, pues solo falta publicar unos pocos volúmenes, cuya aparición, se estima, debería ocurrir antes de 2028.
A pesar de no tratarse de una edición crítica, sino de lo que se ha denominado una edición "de última mano", y más allá de algún volumen defectuosamente editado, que debió ser reemplazado posteriormente, y también de algunas polémicas decisiones, a las que me refiero más abajo, lo cierto es que se trata de una compilación monumental: reúne no solo los escritos que Heidegger publicó en vida, sino también las lecciones que impartió a lo largo de décadas, algunas obras importantes que mantuvo sin dar a imprenta, cuadernos con anotaciones diversas, y también documentos, discursos y poemas. Dos volúmenes de correspondencia selecta (91 y 92) se cuentan entre los pocos que aún no han sido publicados. Sin embargo, epistolarios con diversos colegas, amigos y alumnos se publicaron de modo independiente a lo largo de las últimas décadas. Entre ellos, vale la pena mencionar la recopilación de la correspondencia mantenida con H. G. Gadamer entre 1922-1976, que vio la luz recientemente, en 2024. Disponemos ahora, pues, de una inmensa base material para el estudio detallado de este singularísimo pensador, cuya influencia se extiende mucho más allá del ámbito de la filosofía académica.
Como se sabe, desde fines de los años 80 del siglo pasado, la figura de Heidegger se vio ensombrecida por la polémica desatada en torno a su adhesión pública al nacionalsocialismo en 1933. Aunque buena parte de los hechos relevantes era conocida desde mucho antes, fue en esos años cuando surgió una corriente radicalmente crítica, que denunciaba la existencia de una vinculación esencial del pensamiento de Heidegger con la ideología nazi. Internándose por ese camino, se llegó incluso al extremo de sostener que, por detrás de su apariencia especulativa, la filosofía de Heidegger no sería más que una doctrina criminal destinada a propugnar la guerra de exterminio contra el enemigo judío, lo cual haría imprescindible eliminar sus obras de las aulas y las bibliotecas universitarias. La polémica, nunca extinguida del todo, se reavivó con la aparición, entre fines de 2014 y comienzos de 2015, de los llamados "Cuadernos Negros" (volúmenes 94 a 97), cuya publicación fue anticipada por los administradores del legado manuscrito de Heidegger, a pesar de su expreso deseo de que fueran dados a conocer solo al final, cuando todo el resto de la edición estuviera ya publicado. Estos cuadernos, que hacen un total de más de 1.700 páginas, contienen notas misceláneas redactadas entre 1931 y 1948. Entre ellas se encuentran dispersas algunas observaciones ominosas sobre las características del pueblo judío y su supuesto papel en la historia, que resultan indignas de un pensador de semejante rango, ya por el simple hecho de ser eco de visiones conspirativas vulgares y hasta grotescas. Por lo mismo, a pesar de su escaso número y su posición más bien marginal en el conjunto, estos pasajes pudieron ser amplificados como para dar lugar a la tesis -tan bombástica como poco convincente- de que Heidegger habría adoptado en esos años una suerte de "antijudaísmo ontohistórico" (P. Trawny), que posteriormente abandonó, a consecuencia del ulterior desarrollo de su propia concepción del "ser" (véase mi discusión crítica del libro de Trawny aparecida en 2016 con el título "El Heidegger secreto y los judíos" en "Revista de Libros" de España, https://www.revistadelibros.com/).
Dada la actual predilección por el escándalo, no parece inútil recordar lo más obvio y elemental: una obra de semejante masividad y contundencia, elaborada a lo largo de más de cincuenta años, que da cuenta de un genio creativo realmente extraordinario, no puede ser despachada, sin más trámite, por medio de consignas que responden a una voluntad de cancelación desaforada. Esta última no es sino la imagen invertida de la dogmática voluntad de sublimación que dominó la recepción del pensamiento de Heidegger por décadas, también, y muy especialmente, en el mundo de habla hispana. En este caso, como en tantos otros, es la superación de las simplificaciones la que despeja la mirada para retomar el único camino transitable: el de una genuina confrontación crítica, que, sin hacer concesiones indebidas, se esfuerza también por no quedar presa de sus propios prejuicios. El centenario de Ser y tiempo , en 2027, ofrece una nueva oportunidad.
Como se sabe, desde fines de los años 80 del siglo pasado, la figura de Heidegger se vio ensombrecida por la polémica desatada en torno a su adhesión pública al nacionalsocialismo en 1933.
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