Descarada compra de votos
El próximo domingo estaremos ejerciendo nuestro derecho de voto para elegir al nuevo presidente de los colombianos, en medio de mentiras virales, un papel creciente de las bodegas, el activismo "ilustrado" de los influencers y una polarización inédita, que empieza a presentar rasgos preocupantes de confrontación e inseguridad
El próximo domingo estaremos ejerciendo nuestro derecho de voto para elegir al nuevo presidente de los colombianos, en medio de mentiras virales, un papel creciente de las bodegas, el activismo "ilustrado" de los influencers y una polarización inédita, que empieza a presentar rasgos preocupantes de confrontación e inseguridad. La vandalización de la casa de Uribe y de la sede de Paloma no es asunto menor, como tampoco ver a Abelardo en plaza pública con un blindaje extremo, que nos recuerda las épocas del narcoterrorismo de los años 80. En medio de esta situación ha aparecido un copioso material de encuestas, cuya lectura permite concluir que, a la fecha, Cepeda está de puntero, el Tigre lo sigue y Paloma alcanza el tercer lugar de las preferencias electorales. Los demás candidatos, incluidos Sergio Fajardo y Claudia López, son marginales, y sus opciones están dentro del margen de error. Si no pasa nada extraordinario y las encuestas son fiables, es previsible que haya segunda vuelta y que debamos escoger presidente entre el radicalismo comunista y la propuesta del Tigre. Nada distinto de lo que pronostiqué en esta columna desde octubre del año pasado, en la que opiné que el centro desaparecería por la polarización. Pero no es ahora una simple confrontación entre derecha e izquierda. Es una batalla campal del antipetrismo contra el actual régimen, que quiere perpetuarse contra una importante mayoría de los colombianos que rechaza el continuismo —en cabeza de Iván Cepeda— y quiere ejercer un voto castigo contra el gobierno de Petro, por la inseguridad en que nos sumió, por haber destruido el sistema de salud, por su vergonzosa corrupción y por su perseverante política de beneficios para los criminales. No en vano las cifras reconocen que aún es mayoritaria la intención de voto por un candidato que esté en oposición al actual gobierno, si bien están en "subienda" quienes piensan lo contrario. El año pasado también dijimos que Cepeda sería heredero de la imagen favorable de Petro "proveniente de sectores ideologizados que actúan como sectas, cuyo voto sí es claramente endosable". Y así está ocurriendo. Las encuestas muestran que la intención de voto por Cepeda es prácticamente equivalente a la imagen favorable de Petro, llegándose al punto de que el Pacto Histórico pareciera no tener candidato, sino jefe de debate. Reducido el actual escenario electoral a una disputa entre el petrismo y el antipetrismo, el jefe del Estado aceptó el reto de hacer de estas elecciones un plebiscito a su favor, mediante una inédita e insólita participación en la contienda, por lo que está dedicado a "comprar" electorado desde su privilegiada posición, lo que beneficia directamente a Cepeda. Nadie contaba con este desafío a la democracia. Primero, compró a los trabajadores con un insólito aumento del salario mínimo. Compra a los desempleados con órdenes de servicios temporales. Compra a los viejitos y a sus familias con subsidios. Compra a los jóvenes con regalos mensuales. Compra a los grupos armados irregulares ofreciéndoles beneficios, para que en los territorios constriñan al electorado y se impongan exigiendo el voto a su favor. Y seguirá con esta estrategia, pasándose por la faja los llamados de atención del Procurador. Este fin de semana, no más, dispuso acabar con los peajes en la zona cafetera, donde las encuestas muestran que la oposición lleva la delantera. El resultado de la segunda vuelta es incierto. Nada está escrito. Las propias encuestas dan resultados opuestos. En unas triunfa el Pacto Histórico y en otras, la oposición. Todo dependerá de si la institucionalidad es capaz de atajar el autoritarismo de Petro en campaña; al menos el Registrador no se ha doblegado y se ha resistido a entregarle el código fuente al Gobierno, quién sabe con qué propósitos (o mejor, sí se sabe). También dependerá de si el antipetrismo es capaz de unirse monolíticamente, sin reservas de ninguna naturaleza y a pesar de las heridas que se han dejado en esta primera vuelta. Las matemáticas muestran que Abelardo y Paloma unidos son mayoría. ¿Será posible? Taponazo. ¿También será expresión cultural que la oposición pinte grafitis en las fachadas del palacio presidencial?
Un desafío a la democracia
Néstor Humberto Martínez Neira
El jefe del Estado, mediante una inédita e insólita participación en
la contienda, está dedicado a ‘comprar’ electorado, desde su privilegiada posición, lo que beneficia directamente a Cepeda.