Domingo, 24 de Mayo de 2026

La suerte no está echada

ColombiaEl Tiempo, Colombia 24 de mayo de 2026

Analista sÉnior
El futuro cercano no pinta fácil

Analista sÉnior
El futuro cercano no pinta fácil. Los motores que han movido la actividad económica experimentan dificultades para avanzar, con lo cual es fácil pronosticar un camino más tortuoso. Así piensan, al menos, los que ven el vaso medio vacío.
Ricardo Ávila - Especial para El tiempo@Ravilapinto
A lo largo de las últimas semanas, los colombianos han concentrado su atención en la carrera electoral que definirá el nombre del próximo presidente de la República. Como sucede cada cuatro años, se repite el paisaje de la propaganda política, las manifestaciones en lugares públicos, las encuestas que no siempre favorecen a la misma persona o la seguidilla de noticias sobre lo que hacen los aspirantes al primer cargo de la nación. No obstante, a diferencia de otras ocasiones, esta vez el foco ha estado más centrado en las personalidades y orientaciones ideológicas de los candidatos que en propuestas específicas. "Quizás tiene que ver con la predominancia de las redes sociales que le dan más importancia a la forma que al fondo, o tal vez es la ausencia de debates entre los que van adelante; pero en general, la gente no sabe qué plantean en concreto unos y otros sobre puntos que antes eran considerados cruciales", señala el analista Camilo Granada. Así pasa con la economía, de la cual se habla relativamente poco. Es verdad que asuntos como el tamaño del Estado o la crisis fiscal han sido mencionados en múltiples ocasiones. También son repetitivos los mensajes tranquilizadores con destino al sector privado. Sin embargo, discusiones relacionadas con la necesidad de crecer más rápido brillan por su ausencia. Si bien las cifras más recientes de aumento del Producto Interno Bruto (PIB) apenas superan el 2 por ciento anual, el que bien podría calificarse de ritmo mediocre no amerita consideraciones de fondo. La razón puede ser que en las encuestas los temas económicos no encabezan las preocupaciones de la ciudadanía, pues la confianza del consumidor es mayoritariamente positiva. Esa apreciación sería otra si se hiciera un examen más detallado de la realidad. Buena parte de la expansión de los últimos tiempos, que incluye una reducción apreciable del desempleo, está relacionada con el incremento del gasto público. Dado que esa dinámica no es sostenible para una Tesorería que se está endeudando a punta de pagar los intereses más altos en años, un ajuste fuerte será inevitable para la administración que comience el próximo 7 de agosto. ¿Cómo evitar que el apretón acabe dando origen a un círculo vicioso de desaceleración y recortes? Aunque las cosas no se ven fáciles, los expertos consideran que hay manera de salir adelante si se toman las decisiones correctas y se aprovechan algunos vientos a favor que empiezan a soplar ahora con más fuerza. Motores en pausa Aparte del impulso atribuible a la chequera oficial, lo que más le ha ayudado al clima de los negocios en los últimos trimestres es la demanda de los hogares. Por ejemplo, entre enero y marzo pasados, el comercio registró un alza del 6 por ciento en términos reales, más de dos veces y media que el promedio de la economía en su conjunto, lo cual sugiere que hay propensión a gastar en bienes de consumo, al igual que en durables. Dicho empuje tiene que ver con la evolución de los ingresos de las familias, que al cierre de 2025 ascendió a 1.551 billones de pesos, con una mejora del 8,8 por ciento frente al año precedente, de acuerdo con el Banco de la República. Tanto salarios como otras rentas se han comportado bien, junto con las transferencias corrientes recibidas. En este último acápite se destacan las remesas de dinero provenientes del exterior, que el año pasado alcanzaron un nuevo máximo histórico al superar los 13.000 millones de dólares. Aun así, lo gastado ha avanzado a una velocidad ligeramente superior. "De persistir este comportamiento, los hogares continuarían acumulando una menor cantidad de capital, lo que reduce su capacidad de respaldo financiero en situaciones adversas como un posible incremento en el desempleo o un menor crecimiento económico", afirma el Emisor en un documento que acaba de aparecer. La frase no pone en duda que en el pasado el consumo privado ha dado muestras de una gran resiliencia. Pero todo apunta a una capacidad de reacción menor. El Banco habla de posibles afectaciones atadas a "un entorno de volatilidad, incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas actuales, desafíos fiscales a nivel local, presiones inflacionarias y apretamiento de las condiciones financieras", como puede ocurrir si suben más las tasas de interés. Uno de los factores que más aprehensión genera es el comportamiento de los precios, cuyo desempeño ha vuelto a una senda ascendente debido, entre otros motivos, al fuerte reajuste en el salario mínimo que se hizo efectivo a partir del pasado 1.º de enero. En la medida en que las alzas se aceleren, ello afectaría la capacidad adquisitiva de las familias, lo cual ya se insinúa en los datos más recientes. También aparecen las dudas respecto al futuro cercano. El regreso del fenómeno de El Niño -que en Colombia se expresa en sequías prolongadas- amenaza con reducir el tamaño de las cosechas y el desarrollo de los pastos, clave para los sectores cárnico y lácteo. Alzas exageradas en la comida reducirían el ingreso disponible y obligarían a muchos a economizar en otras categorías. Además, no hay que olvidar la eventualidad de un racionamiento eléctrico en caso de que no se tomen las medidas preventivas que aconsejan comenzar cuanto antes con el ahorro del agua acumulada en los embalses. El impacto de los cortes de luz no solo se mide en las ventas perdidas en fábricas, almacenes o restaurantes, sino en el ánimo de las personas, que usualmente se vuelve defensivo. Bajo esas consideraciones, el futuro cercano no pinta fácil. Los motores que han movido la actividad económica experimentan dificultades para avanzar, con lo cual es fácil pronosticar un camino más tortuoso. Así piensan, al menos, los que ven el vaso medio vacío. La otra cara Pero ese no tiene que ser irremediablemente el desenlace. Sin desconocer que resolver el acertijo de las urgencias inmediatas no está nada fácil, hay opciones para mitigar los riesgos y encontrar nuevas fuentes de dinamismo. Ello no evita que haya urgencias. "El foco inmediato es contener la crisis fiscal", afirma Marcela Meléndez, directora de Fedesarrollo. "Esto incluye evitar medidas que aumenten el gasto público y profundicen el déficit, recortar donde sea posible considerando con cuidado beneficios y costos, reprogramar la deuda pública con la ayuda del Fondo Monetario Internacional para ordenar lo más pronto posible las finanzas públicas, y un plan de corto, mediano y largo plazo para aumentar los ingresos de la Nación", añade. De lo contrario, el castigo de los mercados sería de tal magnitud que acabaría con el reducido margen de maniobra ya existente. Comenzar apagando incendios y saltando matones no le conviene a quien llegue a la Casa de Nariño, ni mucho menos a los ciudadanos. Hecha la advertencia hay que mirar las salidas potenciales. Para José Ignacio López, presidente de Anif, "el panorama internacional es nuestro principal salvavidas porque Colombia se encuentra alejada de los grandes conflictos y mantiene buena parte de su soberanía energética, algo que es muy importante en las actuales circunstancias". Añade que "hay un apetito interesante de los inversionistas por los mercados emergentes y, en particular, por América Latina, una región que exhibe fortaleza en términos energéticos y posee materias primas importantes en minería, aparte de ser un gran exportador de alimentos". Agrega que "esas cualidades se extienden al país, que cuenta con recursos abundantes, cuya explotación puede ser aprovechada para crecer más rápido". Tampoco se puede desconocer el potencial del mercado venezolano, cuyo auge previsto viene de la mano de un aumento en la producción de hidrocarburos, combinado con cotizaciones muy superiores a las esperadas hace unos meses. Sin desconocer que el cierre del estrecho de Ormuz les ha complicado la vida a muchas naciones que son importadoras netas de petróleo, gas y productos derivados, ya comienza a notarse una bonanza cuya duración dependerá de cuánto demore la paz en llegar al golfo Pérsico. Los cálculos sobre cuánto valdrá sacar a Venezuela del atraso en que la dejó el chavismo, tras haber sido la nación más próspera de América Latina, se tasan en decenas de miles de millones de dólares. Tanto lo que se haga en recuperación de la infraestructura como el aumento previsto en el consumo interno deberían traducirse en compras importantes a la industria colombiana, que es el proveedor natural del país vecino en múltiples renglones. El proceso será lento, pero a juzgar por la actividad de gente del mundo de los negocios que ha vuelto a viajar entre Bogotá y Caracas, las perspectivas son positivas. Juan Carlos Echeverry, quien acaba de asumir la presidencia del Banco de Bogotá, destaca que el sector externo será definitivo para sacar a la economía adelante. En particular, las ventas de crudo que en marzo pasado llegaron a 1.566 millones de dólares -7 por ciento más que en el mismo mes de 2025- se consolidarán en el primer renglón de las exportaciones a medida que se materialice el repunte observado en los mercados foráneos. Igualmente, y aparte de más divisas, el fisco recibirá ingresos extraordinarios que le permitirán respirar el año que viene con algo más de holgura. Tanto los impuestos que paga el sector extractivo como las utilidades de Ecopetrol deberían aumentar en forma sustancial frente a los cálculos de unas semanas atrás. Aunque el café no pasa ahora por un buen momento, otros renglones del comercio exterior registran cifras positivas y en especial los productos agrícolas. Por ejemplo, en el primer trimestre, el monto de lo exportado en banano subió 108 por ciento, mientras que el correspondiente a aceite de palma lo hizo en 79 por ciento. Sumado a lo anterior, está la probabilidad de que la inversión privada en el territorio nacional retorne a los patrones históricos. Como lo han mostrado el Dane, la formación bruta de capital fijo ha estado de capa caída a lo largo del presente cuatrienio, presumiblemente porque los empresarios no sentían que las condiciones eran las más propicias para elevar sus apuestas. "Si los empresarios vuelven a creer en nosotros como destino de inversión, eso nos ayudará a crecer más y mejor", dice Echeverry. "De ser así, se podría compensar la esperada moderación del consumo gubernamental, sin que el crecimiento se vea comprometido", opina el exministro. Para que eso ocurra, en todo caso, hace falta una condición necesaria: que la confianza mejore. "Un discurso público que dé certidumbre para facilitar las decisiones de inversión y el retorno de los capitales que han salido de Colombia en los últimos años es indispensable, junto con replantear la transición energética, para que el país no desaproveche los ingresos de la explotación de combustibles fósiles en el tránsito hacia economías más limpias", agrega Marcela Meléndez. Temas cruciales como mejorar la calidad de la educación pública o la seguridad también deberán formar parte de la conversación, sostiene la economista. Por tal motivo, serán fundamentales las señales que envíe la nueva administración desde un comienzo y la calidad de las decisiones que adopte, ya sea en materia tributaria o de reglas de juego. Un equipo de gobierno que inspire credibilidad y cuente con un norte claro serviría también para que las cosas avancen en la dirección correcta. Saber si así va a ser o no dependerá del resultado de los comicios que se avecinen. Sea quien sea la persona que triunfe, lo importante es insistir en que la suerte de Colombia no está echada, sino que dependerá de las decisiones que se tomen en los meses que vienen y de la forma en que se aprovechen las oportunidades que tenemos para salir adelante. Pero nada sucederá por generación espontánea. De ahí que resulte crucial hacer la tarea que comienza por escoger bien a la hora de depositar el voto el domingo que viene.
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