Martes, 09 de Junio de 2026

Catalina Parot "No he tenido que renunciar a mis convicciones ni disfrazar lo que pienso"

ChileEl Mercurio, Chile 9 de junio de 2026

La ministra de Bienes Nacionales y una de las figuras mejor evaluada del gabinete aborda su retorno al gobierno bajo la administración de José Antonio Kast. Para Parot, una de sus tareas es recuperar terrenos fiscales sin uso para habilitar proyectos habitacionales y habla de sus derrotas electorales: "Las mujeres en política sabemos que se nos mira con una vara distinta".

H ace 25 años, Catalina Parot se reunió con Sebastián Piñera, el entonces presidente de Renovación Nacional, y le pidió que se presentara como candidata a diputada por el distrito 30 -formado por las comunas de San Bernardo, Buin, Paine y Calera de Tango- para alcanzar el cupo que dejaba Pablo Longueira, quien por tres períodos consecutivos había sido electo en esa circunscripción. Parot, quien había tenido diversos cargos en RN, aceptó de inmediato.
Su campaña llamó la atención: era un rostro joven en un escenario político dominado por hombres, se movilizaba con muletas a causa de una poliomielitis que tuvo a los 6 meses de nacida y realizaba extensos recorridos diarios por diferentes sectores del distrito sobre un triciclo de carga con la ayuda de integrantes de su comando.
-Caminar largas cuadras para mí era difícil. Entonces se nos ocurrió esta idea. A muchos les llamó la atención, pero hubo gente que decía que yo no quería pisar las calles. Era absurdo. Yo no podía caminar largos trechos, pero con ese carrito podía llegar a todas partes -comenta Catalina Parot en su oficina en el Ministerio de Bienes Nacionales.
En términos políticos, esas elecciones parlamentarias hoy marcan una peculiar coincidencia. El compañero de lista de Catalina Parot en la colación Alianza por Chile era una carta joven de la UDI: José Antonio Kast, quien era concejal y había postulado a alcalde de la comuna de Buin. El domingo 16 de diciembre de 2001, Kast resultó electo con la primera mayoría.
La noche del 1 de enero de 2026, Catalina Parot contestó una llamada de José Antonio Kast, quien la invitaba a ser parte de su gabinete y le ofrecía el mismo ministerio que comandó durante el primer gobierno de Sebastián Piñera.
-¿Aceptó de inmediato?
-No lo pensé, dije sí. Fue una larga conversación, muy sorpresiva, porque hacía muchos años que no veía al Presidente Kast. Había tenido contacto con algunas personas de su equipo, pero nunca pensé que me llamaría para formar parte de su gabinete.
-Parece curioso que el mismo contendor en una elección popular la convocara para incorporarse a su gobierno.
-Trato de no cargar esos rencores. Al contrario, esa elección parlamentaria que él ganó la vi como un éxito, porque mantuvimos un distrito que siempre había sido de nuestro sector político. Yo siempre he visto la política como un trabajo de equipo. Esa fue una campaña dura, pero fue una campaña muy interesante y muy desafiante para mí.
-Kast la eligió a usted, una figura de centroderecha moderada, en un gabinete donde predominan independientes y técnicos. ¿Cómo lo toma?
-Lo tomo como un honor y como una enorme responsabilidad. Agradezco profundamente la confianza del Presidente Kast. Nunca he entendido la política como una guerra de etiquetas. La política, cuando es noble, es servicio. Chile hoy necesita menos trincheras y más capacidad de gestión; menos consignas y más soluciones concretas -explica y continúa de inmediato:
-Vengo de la centroderecha, tengo una historia, una experiencia y convicciones claras. Pero, sobre todo, tengo una vocación de servicio público que es parte de mi identidad. He vuelto al gobierno para aportar con seriedad, con responsabilidad fiscal, con respeto por las instituciones y con una idea muy simple: el Estado debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio del Estado. En estos meses he encontrado profesionales muy valiosos, técnicos, independientes y políticos, todos con un mismo propósito: que Chile recupere orden, confianza y futuro.
-Muchos la ven como la más liberal del gabinete.
-Este es un gobierno que ha respetado y seguirá respetando todos los derechos. No veo ningún intento de que se vaya a retroceder en eso. Las prioridades de este gobierno son el rendimiento económico, son la seguridad y son, en el fondo, ir avanzando a ir superando las dificultades que la falta de crecimiento ha generado en el país. Ahí es donde se tiene que poner el acento. Durante estos cuatro años nos vamos a concentrar en construir una sociedad donde exista más paz, donde exista mayor crecimiento y donde existan mayores oportunidades para todas las personas.
-¿Ha tenido que moderar alguna posición personal para encajar en un gobierno más conservador que los de Piñera?
-No. Sigo siendo la misma persona. No he tenido que renunciar a mis convicciones ni disfrazar lo que pienso. En democracia es perfectamente posible compartir un proyecto de gobierno y tener matices en ciertos temas. Eso no debilita a una coalición; al contrario, la hace más humana, más madura y más representativa del país real. Siempre he creído que una sociedad fuerte no le teme a la diversidad de miradas. La diferencia, cuando se vive con respeto, no destruye, enriquece.
-¿Hay diferencias entre el estilo de Piñera y Kast?
-Las comparaciones siempre son odiosas, los momentos siempre son diferentes. El Presidente Kast es el mejor líder que puede tener su gobierno. Vamos a hacer todo lo que podamos.
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Catalina Parot Donoso es la segunda de los ocho hijos de Luis Óscar Fernando Parot -agricultor de Talca, que fue alcalde de Maule y candidato a diputado en 1969 por el entonces Partido Nacional- y María Eugenia Donoso Flores, dueña de una pastelería. La poliomielitis le dejó secuelas: la más visible son las muletas en que se apoya para caminar. Pero comenta que su familia jamás la miró como una víctima de sus limitaciones físicas.
Creció en Talca, en el campo, y dice que hacía lo mismo que sus hermanos y primos, "aunque más lento". Se subía a los árboles y montaba a caballo. Tenía que hacer mi cama, barrer, lavar, y se iba caminando al colegio.
-En una entrevista en 2021 con La Segunda aseguró que, sin su discapacidad, habría sido "una loca desatada".
-¿Dónde encontraste eso? No. Lo que pasa es que siempre los sueños de uno son tan grandes que si yo no tuviera las limitaciones que tengo desde los seis meses de edad, seguramente habría hecho cosas que para los demás habrían significado ser loco. Por ejemplo, cuando tenía, no sé, 16 años o menos, yo quería ser misionera.
-Pero terminó en política.
-Sí, no sé si hubiera sido misionera me habría atacado un león. Pero no sé dónde está más, dónde es más peligroso el tema, si en África o en la política.
Parot estudió en el Colegio Integrado de Talca, donde fue presidenta del centro general de alumnos. A pesar de los miedos iniciales de sus padres, cuando terminó sus estudios secundarios, se matriculó en Derecho y Filología Clásica en la Universidad Católica de Valparaíso.
Por esa época conoció a Guillermo Toro Harnecke, su marido. Catalina Parot tenía un Volkswagen amarillo y regularmente quedaba sin dinero para comprar bencina. Un día hizo dedo para llegar a la universidad. Se detuvo una camioneta gigante que conducía Guillermo Toro, quien vivía en su mismo edificio y estudiaba Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez. Después se casó, se vino a Santiago y terminó su carrera de abogada en la Universidad Católica.
El matrimonio tiene cuatro hijos y siete nietos. Uno de los momentos difíciles, reconoce, fue cuando Guillermo, el mayor de sus hijos, se fue a Roma para ser sacerdote de la congregación Sodalicio. En esa época, decía, lloraba en los semáforos por su partida.
-Pero hace diez años mi hijo dejó el seminario, se casó y tengo tres nietos. Se dio vuelta la tortilla. Pero entonces era el dolor de la madre que se separa del que me hacía llorar, pero sabía que su vocación era maravillosa. Estudió teología, en Roma, pero no alcanzó a ser sacerdote. No hizo sus votos.
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La ministra de Bienes Nacionales destaca consistentemente como la figura mejor evaluada del gabinete. Según la Encuesta Criteria, la secretaria de Estado mantiene un 58% de aprobación entre quienes la conocen. Pero Parot le baja la importancia.
-Es la ministra mejor evaluada del gabinete, pero solo el 38% de los encuestados dice conocerla. ¿Es la "buena nota del anonimato"?
-Si empiezo a pensar que tengo que trabajar para la encuesta, estoy mal. Las encuestas son fotografías de un momento. Las valoro, pero no son el motivo de mi trabajo. Agradezco mucho esa evaluación, porque detrás de una cifra siempre hay confianza, y hay que cuidarla con humildad. Pero no estoy en el ministerio para buscar notoriedad personal. Estoy para que Bienes Nacionales funcione mejor, para que las personas reciban respuestas y para que el territorio del Estado se ponga al servicio de Chile. Se puede hacer mucho trabajo sin estridencia. A la gente también le importa eso: menos espectáculo y más resultados.
-Tras el cambio de gabinete, ¿cree que el tratamiento mediático influyó en la salida de la vocera de Gobierno y la ministra de Seguridad?
- No creo que el Presidente Kast tome decisiones de gabinete por el clima mediático de un momento. Un gobierno no puede conducirse por el ruido, sino por el sentido de responsabilidad. Los primeros meses siempre exigen ajustes: se prueban equipos, se ordenan prioridades y se corrige lo que haya que corregir. Gobernar es escuchar, pero también decidir.
-¿Existe un sesgo de género al evaluar los despeños? ¿A las mujeres se les exige perfección técnica mientras a los hombres se les perdona el ruido mediático?
-Puede existir, y sería ingenuo negarlo completamente. Las mujeres en política sabemos que se nos mira con una vara distinta: se evalúa el tono, la forma, la seguridad, incluso la vida personal. Pero también quiero decir algo con mucha claridad: no me incomoda que el periodismo exija rigor técnico. Al contrario, un ministro -hombre o mujer- debe estar preparado, debe responder con seriedad y debe rendir cuentas. Lo que no corresponde es que el juicio sea distinto por ser mujer. La igualdad no significa pedir menos exigencia. Significa pedir la misma exigencia, el mismo respeto y la misma justicia.
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Parot tiene una trayectoria de más de 20 años en la centroderecha: militó en Renovación Nacional y luego en Evópoli. Dirigió el Ministerio de Bienes Nacionales en el primer gobierno de Piñera y en 2018 fue presidenta del Consejo Nacional de Televisión. Pero ha perdido cuatro elecciones: tres parlamentarias y una a gobernadora.
-¿No le ha pasado factura la frustración electoral?
-Por supuesto que las derrotas duelen. Sería falso decir lo contrario. En política, como en la vida, se gana o se pierde. La derrota enseña humildad, paciencia y a escuchar mejor. Las campañas me dejaron aprendizajes que ningún informe ni ninguna oficina pueden entregar: recorrer barrios, mirar a las personas a los ojos, escuchar sus problemas reales, entender la angustia de una familia que espera una solución del Estado. Eso hoy me ayuda a ser mejor ministra. Si algo he aprendido es que el servicio público no se abandona cuando aparecen las dificultades. Al contrario, las dificultades revelan si el compromiso era verdadero. En mi caso, lo sigue siendo.
Antes había comentado:
-No he ido nunca de candidata en distritos donde aparentemente la elección está asegurada antes de partir. Al contrario, han sido distritos muy grandes, extensos, muy difíciles para mi sector político. Pero tengo una vocación política, y quería jugármela para ser representante de los chilenos.
-Tras su campaña a gobernadora de la Región Metropolitana quedó con una deuda personal cercana a los $292 millones.
-Es muy común. Las personas no dimensionan el esfuerzo que hace un candidato... Algunos han perdido gran parte de su capital en una campaña política.
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En la Cuenta Pública, el Presidente Kast destacó el trabajo de la ministra Parot por la entrega de la concesión gratuita de la iglesia San Francisco de Borja al Arzobispado de Santiago, como un ejemplo por recuperar espacios afectados por la delincuencia, el deterioro y poner en valor el patrimonio nacional. También anunció el impulso de una reforma al suelo urbano a través de la Operación Sitio 2.0 y que se traspasarán más de 10 millones de metros cuadrados de terrenos fiscales sin uso para habilitar proyectos habitacionales.
-Tiene una labor grande.
-Este ministerio tiene una larga historia que no empieza conmigo. Es un ministerio que tiene una institucionalidad y que ha trabajado en un catastro de los bienes fiscales a través de los años. Cuando yo estuve como ministra en el primer mandato de Piñera modernizamos el catastro y la herramienta de digitalización, que es la que se está usando hasta ahora... Esto es un continuo y yo he ido, obviamente, avanzando hacia, por ejemplo, ir uniendo la georreferenciación a través del Sistema Nacional de Información Territorial con el catastro que lleva el Ministerio de Bienes Nacionales. Esto es una tarea continua y esperamos al final de nuestro período tener el 100% de la propiedad fiscal pública, porque ese es el mandato que existe de la ley.
-Hay 13.018 ocupaciones ilegales identificadas. ¿Cuál es el criterio para priorizar aquellas que se desalojan primero?
-Es un problema complejo. Han pasado muchos años, y a vista y paciencia, incluso con la colaboración de algunos actores, se ha ido institucionalizando una práctica que a veces se realiza por necesidad... Por ejemplo, en época de pandemia, personas se tomaron terrenos para instalarse con sus familias. Pero hay empresas que no quieren pagar impuestos y otros que, para resolver esto, hay que tener una voluntad entre las distintas autoridades. El ministro Poduje está haciendo una gran tarea y estamos trabajando para entregarle la información de terrenos que pueden ser utilizados en la construcción de viviendas. El compromiso que tiene el Gobierno es llegar a las cuatrocientas mil viviendas al final del período.
-En estas tomas hay inmigrantes.
-Primero, lo más importante acá es entender que, desde la perspectiva del Gobierno, el apoyo al migrante regular no está condicionado. Obviamente, comparto lo que está haciendo el Presidente Kast para proteger nuestras fronteras y llamar a las personas que no están de manera regular en el país a que normalicen su situación. Pero tiene que quedar claro que la migración regular siempre ha sido un apoyo para el país. Este ministerio tuvo, en sus orígenes, una gran labor en el poblamiento de Chile. Entonces era la Oficina de Tierras y Colonización. Incluso todavía tiene en su normativa llevar adelante políticas de poblamiento en zonas extremas.
La ministra Parot luego abordará otro tema que relaciona a su ministerio con el control de inmigración irregular:
-Estamos colaborando con el Gobierno en todo el plan de la franja y de la movilización fronteriza. Muchos de los terrenos son fiscales y nuestros profesionales han integrado las mesas de gobierno para poner a disponibilidad los terrenos que se necesitan para la infraestructura fronteriza. Así que hemos estado muy involucrados con el trabajo que se está haciendo en las fronteras.
-¿Qué prefiere: ser recordada como "la ministra que recuperó terrenos fiscales" o "la ministra que hizo de Chile un país de propietarios"?
-Como la ministra que recuperó los terrenos fiscales para hacer de Chile un país de propietarios.
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