Somos ciudadanos libres
Ricardo Santamaría
Lo que está en juego en la elección presidencial es fundamental: La preservación de nuestra democracia o el riesgo de abrir la puerta a un proyecto político que pretende modificar las reglas fundamentales del país mediante una Asamblea Constituyente
Ricardo Santamaría
Lo que está en juego en la elección presidencial es fundamental: La preservación de nuestra democracia o el riesgo de abrir la puerta a un proyecto político que pretende modificar las reglas fundamentales del país mediante una Asamblea Constituyente. La disyuntiva es entre una forma de autoritarismo o democracia. De un lado Iván Cepeda y del otro, con diferencias, los demás candidatos. En el proyecto de asamblea constituyente respaldado por Petro y Cepeda, dice que si el congreso no aprueba las leyes presentadas por el Gobierno, "sea la movilización organizada y pacífica" el mecanismo decisorio. El Congreso deja de ser el órgano legislativo, para trasladarle esta función, no sabemos cómo, al pueblo movilizado. Esto dejaría nuestra democracia en un terreno de lucha política permanente con consecuencia impredecibles. Cepeda ha dicho que buscará eliminar el Consejo de Estado. Esta institución incomoda a Petro y a Cepeda porque le ha suspendido o anulado al Gobierno decretos claves: El que buscaba asumir las funciones regulatorias de las comisiones de servicios públicos, Creg y CRA; el que convocaba la consulta popular sobre la reforma laboral; el que buscaba implementar aspectos centrales de la reforma a la salud; el que ordenaba trasladar 25 billones de pesos desde los fondos pensionales a Colpensiones. La Corte Constitucional a su turno frenó los decretos de emergencia económica de la Guajira y otros para cubrir el déficit presupuestal de 2026. La Constitución de 1991, que nos rige, tuvo como uno de sus ejes centrales restarle poderes al Presidente y mediante pesos y contrapesos, equilibró armónicamente los tres poderes públicos para evitar abusos como los que hubo con la figura del Estado de Sitio. La junta del Banco de la República también ha demostrado su independencia dejando claro que está pensando en Colombia y no en los afanes políticos del gobierno de turno. Y el Congreso frenó varias de las reformas regresivas e innecesarias que presentó el Gobierno: Salud, laboral, tributaria, política, educación y consulta popular sobre la reforma laboral. Las instituciones creadas por la Constitución del 1991 y el Congreso de la República nos pusieron a salvo de las reformas radicales de Petro: Frenaron excesos y extralimitaciones del poder presidencial en favor de todos los colombianos. Con el proyecto de constituyente de Petro y Cepeda, ¿Qué ocurriría con la independencia de las cortes? ¿Con los organismos de control? ¿Con la autonomía del Banco de la República? ¿Con las reglas electorales? ¿Con los mecanismos de control al poder presidencial? En primera vuelta apoyé la gran consulta, liderada por Paloma y Oviedo, y en segunda vuelta votaré por Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo. De los malos gobiernos podemos salir, no así de los regímenes que buscan concentrar todo el poder. ¿Autoritarismo o democracia? Somos ciudadanos libres y nos ponemos la camiseta de la selección Colombia cuando nos da la gana.
Analista.