Jueves, 19 de Mayo de 2022

La hazaña de la equitación en los Panamericanos de 1951

ChileEl Mercurio, Chile 19 de julio de 2019

Joaquín Larraín, el último sobreviviente de los jinetes chilenos que estuvieron en la competencia, rememora el triunfo en Buenos Aires.

L a equitación chilena fue una protagonista destacada en la primera versión de los Juegos Panamericanos. En Buenos Aires 1951, los jinetes nacionales no solo se quedaron con los máximos honores en Salto, sino que además provocaron la ira de las máximas autoridades trasandinas, que aspiraban a clausurar la competencia con un triunfo.
La hazaña del doble oro -en la pista especialmente acondicionada en la cancha del estadio de River Plate- es recordada por Joaquín Larraín Gana (92 años), el único sobreviviente del grupo que integraron además Alberto Larraguibel, César Mendoza y Ricardo Echeverría, y que fue liderada por el jefe de equipo, el entonces coronel Eduardo Yáñez.
En su viaje al pasado, Larraín destaca las virtudes de Yáñez, a quien considera una figura clave en el triunfo.
"Nos fuimos con dos meses de anticipación, con la idea de entrenar y aclimatar bien los caballos. En ese tiempo, Yáñez, junto con realizar el trabajo del equipo chileno, fue urdiendo un plan para enfrentar a México, el equipo que todos indicaban como favorito", explicó.
Y luego entregó los detalles: "Un mes antes de los Juegos, a eso de las diez y media de la noche, llegó a nuestras habitaciones y nos sacó a entrenar. No lo podíamos creer. Llegamos al club, tuvimos que armar todo y pedirle a los funcionarios que nos habilitaran la pista. Ellos tampoco lo podían creer. El tema es que hicimos unos pocos saltos a 1,40 metros y nos dijo que nos fuéramos a desmontar. Él, en ese momento, subió todos los palos a 1,60 y dejó todo así. Al otro día, México fue a entrenar temprano y encontró el recorrido completo a 1,60. Los mexicanos estaban descolocados y asombrados cuando los funcionarios del club les dijeron que los últimos en saltar habían sido los chilenos".
La obsesión con el team azteca, ganador del oro en individual y equipos en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, no quedó ahí, sostiene Larraín, quien destacó otras dos acciones que amilanaron las opciones de los norteamericanos. "Una buena jugada fue que le propusiera a los argentinos la opción de ocupar bien la pista y realizar saltos más profundos. Él sabía que los mexicanos estaban acostumbrados a saltar en recintos más pequeños, por lo que estaba seguro de que les afectaría un diseño así. Los argentinos aceptaron y finalmente la pista fue muy difícil, especialmente para los mexicanos", apunta el exjinete chileno, quien señala la última jugada del jefe de equipo criollo. "La hizo en la reunión técnica, un día antes de iniciar la competencia. Allí, en presencia de todos los jinetes y jefes de equipos, y tras escuchar la nómina mexicana, se levantó y pidió objetar la participación de Eva Valdés, una de las principales figuras del equipo. La razón fue el incumplimiento de un artículo que indicaba que en pruebas oficiales a 1,60 no estaba permitido que saltaran mujeres. Humberto Mariles, medallista olímpico y jefe de equipo mexicano, no podía más con su enojo", agregó Larraín.
Los más de 60 días en la capital argentina rindieron frutos y el desempeño de los binomios chilenos fue extraordinario, tras apoderarse por completo del podio en la prueba individual (oro de Larraguibel, plata de Larraín y bronce de Echeverría) y adjudicarse la prueba por equipos (Larraguibel, Echeverría, Larraín y Mendoza).
"Hubo que escuchar el himno chileno muchas veces y en la tribuna estaba el presidente Juan Domingo Perón, quien claramente quería ver un triunfo argentino. Así que apenas nos premiaron nos ofrecieron que nos quedáramos para disputar el siguiente fin de semana otro concurso. Nosotros nos queríamos venir, pero Yáñez aceptó el desafío: 'Un chileno no arranca', dijo con firmeza. Nos quedamos una semana más y volvimos a competir con los mismos seleccionados, a quienes les volvimos a ganar el sábado y el domingo. Aún recuerdo la cara de Evita Perón cuando nos entregó los premios", concluye con satisfacción.
26
medallas panamericanas tiene la equitación nacional: siete de oro, seis de plata y 13 de bronce.
14
jinetes representarán a Chile en Lima. El Adiestramiento compite el 28, 29 y 31 de julio; Concurso Completo, 2, 3 y 4 de agosto; y Salto, el 6, 7 y 9.