Promueven una transformación a través del arte
Desde que abrió sus puertas el año pasado, el Museo de Reciclaje de Puerto Rico ha procurado ser un espacio para la transformación social, ambiental y económica del país a través de la educación, la investigación y el arte
Desde que abrió sus puertas el año pasado, el Museo de Reciclaje de Puerto Rico ha procurado ser un espacio para la transformación social, ambiental y económica del país a través de la educación, la investigación y el arte.
Para ello, se enfocan en el desarrollo cultural por medio de expresiones artísticas elaboradas con material reciclado.
"En Puerto Rico, estamos viviendo la crisis de la basura y para nosotros, como entidad sin fines de lucro, es muy importante buscar múltiples maneras de llevar ese mensaje y promover las acciones colectivas y la educación", dijo a El Nuevo Día el director creativo del Museo, Ián González Bascó.
Contó que, aunque empezó a recibir público el año pasado, el Museo se incorporó en 2016. Dicha gestión la lideró Reciclaje del Norte, Inc., una corporación de trabajadores que, por los pasados 24 años, se ha dedicado al manejo, procesamiento y disposición final de materiales reciclables.
"El Museo estaba a punto de arrancar en 2017, pero vino el huracán María y detuvo los planes. Hubo un incendio en el espacio que ocupamos y el 70% de las instalaciones se afectó. Se perdieron bastantes recursos", recordó González Bascó, quien tiene un bachillerato en Microbiología Ambiental de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo y una maestría en Planificación Ambiental, con concentración en Manejo Sostenible en Comunidades y Resiliencia, de la Western Colorado University.
El Museo, que ubica en la avenida Coballes Gandía en Hatillo, comparte espacio con Caracolillo Café, un concepto "al que se le puso un poco más de enfoque" en 2018. Finalmente, en 2019, el Museo abrió.
EXPOSICIONES DIVERSAS
La primera exposición -que González Bascó prefiere llamar "expedición"- fue "La Triatura", una máquina que tritura plástico que luego se utiliza como material para arte. Siguió el concepto de la iniciativa internacional "Precious Plastic", y varias entidades colaboraron en su desarrollo.
"Luego de eso, hicimos la primera exposición fuera del Museo, en el evento ‘Por amor al arte’, que se celebró en el Centro de Convenciones de Puerto Rico. La llamamos ‘Plasticuario’, y abordó la relación entre los plásticos y la vida marina. La adaptamos al Museo y estuvo expuesta hasta marzo de este año. Fue una exposición que agrupó a cinco artistas bajo un mismo concepto: integrar los plásticos recuperados en sus piezas y medios preferidos", relató el director creativo, de 28 años.
A consecuencia del "lockdown" o cierre forzoso decretado por el gobierno para frenar el avance de la pandemia de COVID-19, el Museo detuvo las visitas en marzo. En respuesta, desarrollaron "Museo Online", una plataforma digital para "seguir llevando el mensaje" sobre educación y reciclaje en Puerto Rico.
"Fue nuestra forma de invitar a las personas, a través de diálogos y galerías virtuales, a que conocieran el Museo de forma creativa y participativa. Nos mantuvimos activos llevando el mensaje", resaltó González Bascó.
Ahora que el gobierno flexibilizó las restricciones del COVID-19, el Museo se prepara para ofrecer talleres presenciales para niños, jóvenes y adultos. Serán talleres para grupos de seis a 10 personas, y comenzarán a mediados de julio.
"Vamos a dar el taller denominado ‘Plasticolandia’ bajo el concepto de exploración, conceptualización y aplicación. En los próximos días, a través de las redes sociales del Museo, va a estar disponible el registro de participación", indicó.
Simultáneamente, el Museo se prepara para inaugurar, a mediados de agosto, una nueva exposición relacionada con el reciclaje de textiles. Para ese momento, se reanudarían las visitas presenciales. El curador de la exposición será el artista Quintín Rivera Toro. También, como parte de un programa de incubadoras de industrias creativas, el Museo ayuda a dos microempresas en su capacitación para acelerar su eficiencia y productos.
Industria rezagada
El rezago de la industria de reciclaje en Puerto Rico no guarda relación con la crisis de basura que se vive, lo que representa una oportunidad perdida en términos ambientales y económicos.
El sombrío panorama incluye 28 años de incumplimiento con la Ley para la Reducción y el Reciclaje de Desperdicios Sólidos, que obliga a que la tasa de reciclaje en la isla sea de 35%.
Según la División de Mercado, Reciclaje y Educación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, antes conocida como la Autoridad de Desperdicios Sólidos, la tasa de reciclaje apenas llega al 10%. Esa cifra solo toma en cuenta los materiales que se recuperan a través de los programas municipales (residuos domésticos). Se estima, además, que cada puertorriqueño generan 5.6 libras de basura al día.
En opinión de González Bascó, esta realidad "refuerza la razón de ser" del Museo y evidencia la necesidad de educación.
Para más información sobre el Museo, puede llamar al (787) 544-6330, escribir a museodelreciclaje@gmail.com o a través de las redes sociales.