Viernes, 03 de Febrero de 2023

¿Se tiene que ir Diego Alonso? Ojo con que pase lo mismo que en 1990

UruguayEl Pais, Uruguay 6 de diciembre de 2022

La continuidad de Diego Alonso al frente de la selección uruguaya es una interrogante

La continuidad de Diego Alonso al frente de la selección uruguaya es una interrogante . Tras la temprana eliminación de la Celeste del Mundial de Qatar 2022 , y con el flojo rendimiento que mostró el equipo en los dos primeros partidos, existen voces que piden su salida. El Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) ya manifestó que quiere la continuidad del DT y que ahora la pelota está en la cancha del propio Tornado que, tras finalizar su vínculo, debe decidir si iniciar o no un nuevo proceso al frente de la selección.
Lo de este Mundial fue un fracaso. Está claro. Era una zona bastante accesible y Uruguay se acordó de proponer muy tarde cuando tenía jugadores como para hacerlo de entrada. Alonso tiene gran parte de responsabilidad, pero también es el mismo que metió 12 puntos de 12 en las Eliminatorias cuando las papas quemaban y la clasificación parecía una utopía. ¿Por qué pedir la salida de un DT que en siete partidos oficiales ganó cinco y perdió solo uno? ¿Por qué pedir la salida de un DT que los propios referentes respaldaron ante los dirigentes? ¿Por qué pedir la salida de un DT que también encontró soluciones en algunos puestos como con Sergio Rochet, Mathías Olivera y Facundo Pellistri?
Si después Alonso quiere seguir o prefiere ir a dirigir a un club por la adrenalina y exigencia del día a día es otro tema, pero pedir borrar todo lo hecho con el codo para empezar de nuevo no parece lo más sensato. Principalmente teniendo en cuenta que la selección 2023 deberá levantarse sin referentes históricos como Godín, Suárez o Cavani en el plantel. En Italia 1990, Uruguay pasó a octavos pero quedó eliminado también en una situación similar (solo ganó un partido). Tras ese Mundial se cortó al maestro Tabárez y después la Celeste no clasificó ni a Estados Unidos 1994 ni a Francia 1998 ni a Alemania 2006 en medio de un desorden organizacional y una impaciencia desmedida. La clasificación a Corea y Japón 2002, con cambio de entrenador en el medio y algunos problemas logísticos que tantas veces reclamaron los protagonistas, fue solo una excepción. Y en el medio de eso la selección se perdió de un Tabárez que recién tuvo su revancha 16 años después y que claramente le fue mejor ya con la experiencia vivida y los errores asumidos de su primer Mundial. Un poco de paciencia, por favor. A principios de año, el Tornado parecía una mezcla de Marcelo Gallardo con Pep Guardiola y ahora de repente dicen que no sirve. Por algo en este país hay tres millones de directores técnicos.