Jueves, 26 de Marzo de 2026

El futuro de los medios y las falacias de un viejismo al revés

ArgentinaLa Nación, Argentina 27 de diciembre de 2024

El desconcierto acerca de esta industria no es trivial; sin periodismo independiente la democracia se vuelve solo un decorado vistoso, pero manejado por tramoyistas ocultos Las reuniones de fin de año son interesantes por un número de motivos

El desconcierto acerca de esta industria no es trivial; sin periodismo independiente la democracia se vuelve solo un decorado vistoso, pero manejado por tramoyistas ocultos



Las reuniones de fin de año son interesantes por un número de motivos. Como esta es una columna de tecnología , no bucearé en otros aspectos, pero hay uno que me llama siempre la atención. Suele darnos por el análisis y los balances. De lo que sea. Puede ser la política , como ocurría en la vasta mesa familiar, cuando era chico, la economía , la educación o las recetas de vitel toné . Es bastante raro que participe de esos debates, pero me inspiran unas cuantas preguntas. Primero, por qué no se dan estas mismas conversaciones con más frecuencia . Segundo, cómo se llega tan rápido a corolarios universales . Y tercero cómo puede ser tan abismal la distancia entre los que toman decisiones y aquellas personas a las que representan .

La Nochebuena pasada apareció el asunto de los medios de comunicación tradicionales , Twitch , YouTube , X , los streamings y demás. Es evidente que las nuevas tecnologías han venido a romper todo en este territorio. Cosa que parece obvia , y lo obvio me eriza la piel. La civilización ha causado tragedias innombrables en nombre de lo obvio . "Es obvio" debe ser la frase más peligrosa que un dirigente pueda pronunciar.

En fin, cuando la conversación trataba de desmenuzar el destino de los medios de comunicación , a alguien se le ocurrió preguntarle a un chico de 18 años , que participaba de la reunión, qué contenidos consumía . Respondió que algo de YouTube y, durante la pandemia, Twitch ; ah, y fragmentos de streamings , aunque casi nunca programas completos . Y que no, no miraba las noticias . Frente a esto, que parecía haber sonado como una sentencia, la conclusión fue que "ahí estaba la respuesta a la pregunta de cuál era el futuro de los medios" .

Resortes

Como sé que es un razonamiento bastante difundido, me permitiré plantear algunos reparos. El primero, y en este caso el más importante, es que un chico de 18 años no es ni nunca fue representativo de lo que pasa con el conjunto de los medios. No vive solo , no sostiene su economía , necesita madurar en casi todos los aspectos y por supuesto que no mira las noticias . Nosotros, en general, tampoco mirábamos las noticias a los 18 años. Eso no quería decir ni que ningún chico de 18 años las mirara ni que nuestros hábitos al respecto fueran inmutables. En todo caso, y forzando un poco las tintas, era algo representativo de la forma en que la gente de nuestra edad -en esa época- consumía medios. Nadie deducía -en esa época- que lo que hiciéramos los de 18 era "la respuesta a todo" . No lo era, de hecho. Tan pronto me fui a vivir solo, las noticias empezaron a ser relevantes para mí, porque si había inflación , si inventaban un nuevo impuesto o si había un golpe de Estado eso afectaba mi vida.

Este resorte lógico, el de que los adolescentes son la respuesta a todo, está roto , y por dos motivos. El primero, es que se trata de un razonamiento inductivo . Aunque todos los chicos de 18 años que entrevistemos digan que no ven las noticias, eso no quiere decir que ningún chico de 18 años mire las noticias (es más, hay muchísimos adultos que no miran las noticias). Segundo, porque supone que existe algo así como la juventud . La juventud, lógicamente, es el futuro . Y como es el futuro, lo que ese chico haga hoy es lo que ocurrirá mañana .

Bueno, hay un problema ahí, y es tan evidente que él mismo lo había dicho con sus propias palabras, un minuto antes. "Durante la pandemia miraba mucho Twitch, pero ahora ya no" , declaró. Al parecer, los adultos que consultaban al oráculo de la juventud no habían reparado en que durante la pandemia ese chico de 18 años no tenía 18 años. Tenía 13. O 14. O 15. De modo que si le hubiéramos preguntado en esa época, habríamos llegado a la conclusión de que el futuro de los medios era Twitch . Pero ahora que tiene 18, ya no. Déjenme decirles que como metodología de estudio es un poco enclenque.

Culpa

Dos reflexiones, en este punto. Por un lado, deberíamos bajar un par de cambios respecto del valor que puedan tener los hábitos de los más jóvenes solo por el hecho de que como nosotros somos adultos "y no entendemos nada de tecnología y ellos saben todo, entonces lo que digan es la verdad revelada" . Ni los medios ni ninguna otra cosa funciona así. Este es un sesgo de (una parte importante de) los adultos actuales que, en efecto, usan ciertas tecnologías con un poco menos de destreza que los adolescentes . Pero eso no tiene que ver con poderes adivinatorios sobrenaturales de la adolescencia sino con los cambios brutales que se produjeron en los últimos 50 años en el mundo industrializado . Un chico de 18 años no va a hacer hoy lo mismo que dentro de 10, de la misma manera que hoy no hace lo mismo que cuando tenía 13 años. O 14. O 15 .

Falacias

Por supuesto, la aparición de Internet causó y va a seguir causando un impacto formidable en la industria de los medios . La razón es prístina. Esta industria nació con un avance técnico . Antes de Gutenberg no existía. De la misma forma que antes de Faraday , Maxwell , Hertz y Marconi no existía la radio. Virgilio , en La Eneida , tuvo que recurrir a un ser mitológico (la Fama ) para que su historia funcionara, porque, aunque no los llamaba así, requería medios de comunicación a distancia.

La tecnología de Internet vino a cambiar el balance de poder en un aspecto fundamental. Esto es, la posibilidad de hacer broadcasting . De transmitir , de publicar . Antes se requería una inversión millonaria y esa posibilidad estaba solo en manos de los medios , los gobiernos y un puñado de grandes compañías . Hoy pagás un café , te conectás al Wi-Fi de la confitería, posteás algo y podés ser tendencia .

Para entender esto, la clave está en la frase verbal "podés ser" . Una cosa es poder ser y otra es efectivamente ser . Aunque las frecuentes viralizaciones (la palabra no existe en español) ofusque este hecho, el caso es que casi nada de lo que se publica es tendencia . Esta es otra falacia en la que solemos caer y que da a pensar que el poder de los medios reside solamente en la capacidad de hacer broadcasting .

El poder de broadcasting es importante e Internet se lo ha concedido a casi cualquier persona que sepa leer y escribir. Pero hay aquí una falacia llamada Afirmación del consecuente , que funciona así: "Como antes lo que salía en la tele era noticia, y ahora cualquiera puede tener una tele propia, entonces lo que cualquiera publique será noticia" . No. Este tipo de razonamiento equivale a decir: "Todas las manzanas son frutas. Esto es una fruta. Por lo tanto, esto es una manzana." Si les gustan las falacias, adelante, pero más tarde o más temprano van a chocar la calesita.

Periodistas

El mundo de los medios no se divide en mitades, pero para simplificar: una mitad de la industria de los medios es el poder de broadcasting y la otra es el periodismo . No es que algo se convierte en noticia solo porque se propaga . Es cierto que si no se propaga, entonces nunca va a convertirse en noticia . Así operan los regímenes totalitarios , acallando voces disidentes .

Pero, de nuevo, no se pueden invertir así nomás los términos de una implicación, porque el solo hecho de propagar algo no lo convierte automáticamente en noticia . Más aún, tenemos cierta tendencia a darle más clics a lo que es llamativo que a lo que es verdadero , que es donde colisionan las fake news con el extenso entrenamiento que tenemos los periodistas para dudar de todo y desenmascararlas .

Concentración

Ahora bien, el impacto de Internet sobre el motor del broadcasting tiene todavía una vuelta de tuerca adicional. Los protocolos TCP/IP (que son públicos) y la Web (que también es pública) tuvieron un efecto democratizador sobre el poder de broadcasting , y eso fue bueno. Incluso para muchos medios tradicionales que carecían de la espalda financiera para alcanzar audiencias más grandes (que es toda la idea de tener un medio y de ser periodista, que te lean, te vean o te oigan).

Pero hacia fin del siglo pasado (o sea, hace unos 25 años ), el broadcasting empezó a concentrarse de nuevo. Con los gigantes de Internet, claro. Google , Facebook , Amazon , Apple , Netflix y demás. Las redes sociales, con Twitter a la cabeza, redoblaron la apuesta y nos empezaron a servir las noticias (o lo que fuera que nos interesara) curadas y editadas no ya por personas, sino por algoritmos . Algoritmos que, claro, se pueden tunear.

Así que tampoco es que "las nuevas tecnologías" , caballito de batalla de todo debate sobre casi cualquier cosa hoy, funcionan de manera uniforme. En el último medio siglo se han producido al menos tres revoluciones inéditas en la historia humana.

Primero, la mayoría de nosotros lleva una computadora en el bolsillo .

Segundo, hemos tendido una red planetaria que solía ser un sueño de la ciencia ficción, y que también llevamos casi todo el tiempo en el bolsillo.

Tercero, cualquiera de nosotros puede publicar .

Pero en ese contexto ocurrieron también cosas muy de la vieja escuela. Una de ellas es que las mismas tecnologías que podrían haber fomentado la diversidad causaron una concentración como no se ha visto antes en la historia . Cinco o seis compañías controlan casi todo lo que vemos y oímos. De un modo u otro, pero lo controlan . Y lo monetizan . La otra (y no son solo dos) es la crisis educativa . Que es donde vuelve a entrar en escena ese chico de 18 años sentado a la mesa navideña.

Oráculo

No solo es una referencia parcial (y en este caso numéricamente insignificante), sino que además hubo algunos errores al interpretar ese oráculo. Por un lado, si no mira noticias, entonces no estamos hablando de medios, sino de entretenimiento . No son lo mismo. Las noticias son importantes en el sentido de que están en los cimientos de la República . Sin periodismo independiente del Estado , volvemos a la Edad Media o nos convertimos en un territorio donde solo accedemos a la historia oficial y al así llamado periodismo militante, cuyo nombre técnico es propaganda . El entretenimiento está muy bien, pero es un análisis diferente.

Por otro lado, uno mira aquello que le interesa , y a uno lo interesa aquello que conoce . De eso debería ocuparse la educación, de encender el interés, de despertar la curiosidad. La crisis educativa no requiere presentación. El que no quiera verla, bueno, de nuevo, suerte con eso. Para todos los demás, me parece bastante riesgoso, si sabemos que la vara ha ido bajando, aceptar mansamente que el futuro será más de lo mismo.

Paradigmas

Por supuesto que los medios enfrentan numerosos desafíos nuevos; quiero decir, aparte de los tradicionales. Pero, en mi opinión, los verdaderos desafíos de la industria de los medios hoy no tienen relación con lo que ve o deja de ver un chico de 18 años , sino con algunos paradigmas , modelos mentales y preconceptos que, al parecer, muchos pretenden mantener, muy a pesar de que se han vuelto tecnológicamente inverosímiles . Equivalen a insistir con el arco y la flecha después de la invención de la pólvora.

Uno, y quizá el más temerario de esos paradigmas, está en el propio nombre de los medios. Se los llama medios de comunicación masivos . No ha cambiado nada en la parte de "medios" ni en la de "comunicación" . Pero es muy difícil ser "masivo" cuando hay 5000 millones de personas en condiciones de difundir información y tener su propio medio con costos muy bajos, todo apalancado por métricas precisas y una publicidad que, al revés que antes, sabe exactamente quién la vio, quién le dio clic, quién hizo una conversión y quién completó una compra . Con este nivel fenomenal de segmentación, seguir hablando de medios masivos es de una ingenuidad preocupante.

Además, el buscador de Google recibe 28.000 millones de visitas por día . Si alguien se siente masivo frente a eso, bueno, mi mejor consejo es que lo reconsidere. Por supuesto hay eventos masivos en la civilización hoy. ¿Pero eventos periodísticos masivos? El público, como es normal que ocurra, recurre masivamente al periodismo en las crisis o cuando necesita saber si algo es realmente cierto. El resto del tiempo, manda la segmentación .

Lo interesante de la segmentación es que, bien administrada , origina fidelidad , posiblemente el bien más escaso de esta época. Google, a pesar de sus 28.000 millones de visitas diarias, puede desaparecer en un lustro, porque lo masivo no garantiza nada . Ni tampoco la concentración (miren los caso de Intel , MySpace o Yahoo! , por poner tres ejemplos). No es novedad que el buscador de Google está en tela de juicio desde la aparición de OpenAI, y la turbulencia dentro de la compañía se volvió extrema desde que el ChatGPT gratis que la mayoría usa puede buscar también en la Web.

Edades

El otro de los desafíos de los medios tradicionales es esta suerte de viejismo a la inversa . El creer que si un adolescente mira solo fragmentos de streaming (escandalosos o no) entonces ese es el camino por seguir es el equivalente a prejuzgar a alguien porque tiene más de 50 . O de 60 . O de 70 . Es un viejismo al revés, y está mal. Porque lo opuesto de algo malo es otra cosa mala de signo contrario.
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