Jueves, 26 de Marzo de 2026

Milei y la designación de jueces por decreto

ChileEl Mercurio, Chile 28 de febrero de 2025

La decisión del Presidente argentino, Javier Milei, de nombrar por decreto a los jueces Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema de Justicia, ha desatado una fuerte polémica en el país

La decisión del Presidente argentino, Javier Milei, de nombrar por decreto a los jueces Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema de Justicia, ha desatado una fuerte polémica en el país. Este movimiento, realizado durante el receso legislativo, eludiendo así el proceso de aprobación en el Senado, ha sido calificado por muchos sectores políticos y jurídicos como un desafío a la institucionalidad y un intento de concentrar poder en el Ejecutivo.
El mecanismo empleado por Milei se basa en una interpretación del artículo 99, inciso 19, de la Constitución Nacional argentina, que permite al Presidente realizar nombramientos "en comisión" durante el receso del Congreso. Sin embargo, este recurso rara vez se ha utilizado para el nombramiento de jueces de la Corte Suprema, ya que tradicionalmente se considera que estos deben pasar por un proceso de evaluación y aprobación parlamentaria, dada la trascendencia de sus funciones. En este caso, la decisión de Milei se salta el necesario debate legislativo y se convierte en un acto que muchos consideran un atropello al equilibrio de poderes.
La controversia no solo radica en el procedimiento, sino también en los perfiles de los nominados. Ariel Lijo es un juez con un historial polémico, cuestionado en diversas oportunidades por presuntas irregularidades en la tramitación de causas sensibles. Su nombre ha estado ligado a fallos judiciales que han favorecido a sectores del poder político y económico, lo que genera dudas sobre su independencia. Por otro lado, Manuel García-Mansilla, académico y abogado, es visto como un candidato alineado con la ideología del actual gobierno, lo que refuerza la percepción de que el Ejecutivo busca imponer su influencia en el máximo tribunal.
Eludir al Senado en un proceso de esta magnitud abre un precedente peligroso para el sistema institucional argentino. La Constitución establece un delicado equilibrio entre los poderes del Estado, y si el Ejecutivo se arroga la potestad de designar jueces sin el control legislativo, se erosiona la función de contrapeso que el Congreso debe ejercer. A su vez, esto puede escalar en una crisis de legitimidad de la Corte Suprema, ya que la falta de consenso parlamentario podría derivar en cuestionamientos a la autoridad e imparcialidad de sus nuevos miembros.
Más allá de la legalidad del decreto, la legitimidad política y social de estas designaciones queda en entredicho. De hecho, la oposición ya ha anunciado que impugnará la maniobra, lo que puede desembocar en una batalla judicial y política de largo aliento. Además, es previsible que el Senado, una vez que se reanuden sus sesiones, intente revertir estas designaciones o utilizar otros mecanismos institucionales para limitar la acción del Ejecutivo en futuras decisiones clave.
En un contexto en el que Argentina enfrenta desafíos económicos, sociales y políticos de gran envergadura, esta confrontación entre el Senado y el Ejecutivo solo añade un nuevo factor de incertidumbre institucional. Básicamente, porque si Milei persiste en gobernar mediante decretos su administración podría derivar en un conflicto prolongado con el Congreso, lo que afectaría la estabilidad del país y debilitaría la confianza en sus instituciones democráticas.
La independencia del Poder Judicial es un pilar fundamental de cualquier república, y su manipulación mediante decretos ejecutivos sienta un precedente preocupante. Argentina necesita fortalecer sus instituciones, no debilitarlas con prácticas que favorezcan la concentración del poder. Sobre todo porque la Corte Suprema, en toda democracia, debe ser un órgano de justicia y equilibrio, y no un instrumento del Ejecutivo de turno.
Más allá de la legalidad del decreto, la legitimidad política y social de estas designaciones queda en entredicho.
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