"Vale la pena hacer un viaje tan largo, es un torneo muy entretenido"
Por séptima vez se juega un campeonato del Korn Ferry Tour en suelo nacional y las figuras del circuito destacan las condiciones del campo. "Los cambios que le hicieron lo hicieron más desafiante", admiten los jugadores que pelean la corona en un torneo que conserva a un solo local con vida, Benjamín Alvarado.
Estuvo al borde del récord. El estadounidense Cole Hammer se despachó la mejor vuelta en la segunda ronda del Chile Classic, con 62 palos, apenas uno más que el récord que timbró Kevin Kisner hace una década. La vuelta le permitió dar el salto al liderato del torneo válido por el Korn Ferry Tour, compartido con su compatriota David Chatfield, el único de los jugadores de la jornada vespertina que sobrevivió a las exigentes condiciones de la tarde.
"Todo funcionó bien, puse todas las pelotas en el green , acerté desde el tee y aproveché las oportunidades que me di. Tuve un juego muy sólido", admitió Hammer, que aspira a mantener el ritmo en las dos restantes del torneo.
También alabó la organización del torneo y, sobre todo, los cambios que se le hicieron al campo para hacerlo más difícil y desafiante para los jugadores, en comparación con lo que suelen hallar en los clubes de Estados Unidos, sede de buena parte del tour.
"Las condiciones están mucho más difíciles que el año pasado y jugar por la tarde es muy complicado. Poner la pelota en el fairway es crucial, si no te metes en problemas. Me encantaron los cambios, alargar los hoyos fue una muy buena idea, sobre todo cambiar a par 4 el hoyo 14", describió el estadounidense.
"El clima es perfecto, la cancha es muy buena, se pasa muy bien aquí. Es muy diferente a lo que vemos en Estados Unidos, incluso el pasto es diferente. Es un largo viaje, pero vale la pena venir. Lo estoy disfrutando mucho, nos han tratado muy bien, estoy feliz", cerró Hammer.
También tuvo palabras elogiosas otro estadounidense, Hank Lebioda, líder del circuito hasta ahora y principal candidato al ascenso al PGA Tour. "La temporada es muy larga, quedan muchos torneos, pero me encantaría", matizó.
"Me encanta venir a Santiago, es una ciudad linda y, además, los cambios que le hicieron al club lo hicieron aún mejor, más desafiante y lo notas en los scores , que no son tan bajos como en años anteriores. Las condiciones son increíbles y estoy muy agradecido de estar aquí", admitió Lebioda.
Algo parecido opina Paul Haley II, primer campeón del torneo en 2012 y que volvió al Country Club, aunque esta vez no logró sortear el corte.
"Amo este campeonato. Hoy (ayer) no fue un gran día para mí, pero realmente lo disfruto. La ciudad es sorprendente, el clima es perfecto, muy distinto a lo que tenemos en Estados Unidos. No venimos con mucha frecuencia tan lejos hacia el sur, así que es increíble", valoró.
"Estuve en Argentina la semana pasada y también fue una lucha entretenida. Creo que tiene un parecido a Palm Springs, en el clima, el campo más abierto, es muy disfrutable", cerró.
Alvarado, justo
Una ovación despidió a Benjamín Alvarado, que cometió todos los errores imaginables en el hoyo 18 ( drive al rough , approach al búnker y un cuarto tiro que vuelve a la arena), pero se las arregló para, con un putt buenísimo, salvar el bogey que le permitió ser el único local en llegar al fin de semana.
"Es el campeonato que más he disfrutado. Jugué bien, estaba concentrado, me voy contento porque no esperaba pasar el corte después de cinco años con otro tipo de vida, de familia, practicando poco, pero aquí estamos. El nivel no es el mismo de antes, pero puse pachorra", razonó el nacional, que lamentó la ausencia de otros nacionales en las rondas finales.
"Es una pena. Estas son las oportunidades que los jugadores jóvenes tienen que aprovechar para ganar su tarjeta, como lo hice yo en su momento", consideró.