La violencia deja huellas en los genes incluso antes del nacimiento
Las marcas en el ADN pueden cambiar la forma en que los hijos responden al estrés ambiental y afectar su salud física.
La violencia vivida deja marcas en el ADN de la descendencia incluso antes de su nacimiento, según una investigación publicada en Scientific Reports.
Para llegar a esta conclusión, científicas de las universidades de Florida (EE.UU.), Hachemita (Jordania) y de Yale (EE.UU) estudiaron los genes de familias sirias que emigraron a Jordania tras conflictos violentos.
El grupo analizó muestras de saliva de tres generaciones de familias sirias. En total fueron 131 personas (madres e hijos). Con ello compararon los datos de familias donde la violencia se experimentó en las abuelas durante su embarazo, con otras donde la violencia afectó a las madres embarazadas, y con un grupo control que no vivió conflictos.
Según las investigadoras, los resultados mostraron claramente que las familias expuestas a violencia presentaban marcas epigenéticas específicas en su ADN (modificaciones que cambian la forma en la que los genes se expresan), que no aparecían en el grupo de control.
Rolando Castillo, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que estas modificaciones pueden afectar la forma en que la descendencia responde al estrés ambiental, haciéndola "más sensible y reactiva" a situaciones estresantes. Esto ocurre porque ciertas áreas del cerebro relacionadas con el estrés se activarían más intensamente desde el embarazo, señala el médico.
Castillo comenta que estas huellas en el ADN también podrían afectar la salud física, elevando el riesgo de problemas metabólicos, como dificultades para procesar el azúcar y el colesterol. El médico destaca la importancia de estos hallazgos "que permiten comprender por qué las grandes tragedias históricas no solo afectan a quienes las vivieron directamente, sino que también pueden dejar huellas profundas en varias generaciones posteriores, durante décadas o incluso siglos".