Nueva reforma tributaria
Si se quiere estimular el crecimiento y ser responsables fiscalmente, es necesario ampliar el grupo de compensaciones posibles.
El Gobierno se encuentra evaluando dos proyectos de reforma al impuesto a la renta para la última parte de su período. Uno apuntaría a mantener el tratamiento preferencial a las pyme, lo que, de acuerdo con el planteamiento del Ejecutivo, requeriría ser compensado con un aumento en los impuestos a las personas de mayores ingresos. Por otro lado, la autoridad también evalúa una rebaja en el impuesto corporativo de 27% a 24%, que se compensaría con un nuevo impuesto a la distribución de dividendos, que en la práctica significaría la desintegración del sistema tributario.
La negativa de la oposición a generar estas modificaciones está centrada en los mecanismos de compensación y no en una falta de interés en rebajar el impuesto corporativo o en mantener el régimen especial para empresas pequeñas. Así, la esencia de la discusión apunta a la naturaleza de los mecanismos de compensación y no al objetivo final del proyecto.
Es por ello que, más allá del debate político, sorprenden declaraciones como las del ministro Marcel, quien hace algunos días dijo que "si hay un sector político que quería bajar impuestos, pero no está dispuesto a compensarlos, eso significa mayores desequilibrios fiscales en el futuro". Y es que existen mecanismos de compensación diferentes de los planteados hasta ahora por las autoridades, por lo que la oposición a este proyecto no debe ser interpretada como falta de compromiso fiscal, sino como apertura a otros mecanismos para allegar recursos.
Para el Gobierno, las compensaciones deben venir por aumentos de otros tributos a las personas, sin abrirse a evaluar mecanismos de compensación diferentes, como la revisión de programas de gasto ineficaces. Por ejemplo, resulta incomprensible debatir sobre compensaciones vía aumentos tributarios sin que primero se discutan los problemas en el financiamiento de las licencias de salud falsas, que cuestan cientos de millones de dólares al año, o mientras se sigue impulsando un proyecto de condonación de parte de la deuda estudiantil, con un altísimo costo fiscal.
Los costos que hoy están generando las altas tasas de impuesto corporativo no desaparecen del todo con aumentos en los impuestos a los dividendos, toda vez que por esta vía el retorno al capital se ve también afectado. Para generar un plan que estimule el crecimiento y sea responsable desde el punto de vista fiscal, es necesario ampliar el grupo de compensaciones posibles, de tal manera de obtener los recursos de aquellas fuentes menos costosas en términos de incentivos.