Medellín, 350 años de constante transformación
MEDELLÍN, LA CIUDAD que hoy tiene 2,6 millones de personas, pero impacta la vida de nueve municipios de los alrededores, con los cuales conforma un área metropolitana de más de 4,2 millones de habitantes, era en 1675 un poblado de menos de 300 familias
MEDELLÍN, LA CIUDAD que hoy tiene 2,6 millones de personas, pero impacta la vida de nueve municipios de los alrededores, con los cuales conforma un área metropolitana de más de 4,2 millones de habitantes, era en 1675 un poblado de menos de 300 familias. Ese año, exactamente el 2 de noviembre, se convirtió en villa, gracias a una cédula real sancionada por la reina regente Mariana de Austria el año anterior. Le dieron por nombre Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín en agradecimiento a don Pedro Portocarrero, conde de Medellín, población de la provincia de Badajoz en Extremadura, y promotor del cambio ante el Concejo de Indias. La villa entre las montañas, cruce de caminos que se volvió capital de Antioquia en gran parte por su clima benevolente, ha sido pionera en muchas facetas de la historia del país, gracias a un espíritu, que como dice el secretario de Cultura Ciudadana de la ciudad, Santiago Silva Jaramillo, "asume los cambios sin perder lo esencial". Esto se traduce en ser capaces de sacar adelante cualquier cosa, en la disposición al trabajo colectivo, en la laboriosidad y la hospitalidad. "La ciudad se transforma, pero lo fundamental se mantiene", agrega CAPITAL Pionera Medellín, que fue al principio pionera en las actividades mercantiles y de la minería, a finales del siglo XVIII tenía ya cuatro bancos y durante gran parte del siglo XX forjó su imagen como la capital industrial de Colombia, especialmente por el desarrollo de su sector textilero y de confecciones. Como todo el país, sufrió el embate de la violencia de la mitad de siglo y la posterior de la guerrilla, que la hicieron crecer a mayor ritmo. Hoy, después de superar tres décadas marcadas también por el deterioro social y la violencia del narcotráfico, ha logrado un cambio muy notorio que tiene diferentes escenarios. Por un lado, distintas alcaldías se han dedicado a atender las comunas, que la violencia hizo reconocidas. "Dejaron de significar simplemente una fuente de problemas o de miedo y se convirtieron en una responsabilidad colectiva", recuerda Silva. Por otro lado, apareció un nuevo motivo de orgullo paisa y un elemento articulador: el metro, que sigue siendo el único del país después de más de 30 años. "La cultura metro, se basa en que todos lo reconocen como un logro compartido". Puntal del cambio también ha sido el surgimiento de la ‘Capital Creativa’ de categoría internacional, especialmente por el talento de artistas de la música -desde Juanes hasta Karol G-, lo cual, dice el secretario Silva, "no es un milagro que ocurrió en los últimos años, sino que es producto de todo un proceso que empezó casi desde la fundación de la ciudad". En el se encadenaron al bambuco de las montañas la devoción al tango, afincada por la tragedia de Carlos Gardel, y las notas de la música tropical, alrededor de la cual se construyó una exitosa industria disquera local. Hoy la ciudad tiene una red de música próxima a cumplir 20 años que forma más de 7.000 niños todos los años, resalta Silva. Y la Medellín creativa incluye estudios de grabación gratuitos en los barrios, y formación y proyección musical también gratuitos. Si el ruido de la narcoviolencia le dio reconocimiento internacional a la ciudad y empezó a traer turistas luego de los años más duros, hoy el éxito de los artistas paisas, pero también su recuperación como ciudad, "está recontextualizando la forma como Medellín se presenta al mundo", dice Silva, y ha llevado a sus habitantes a trabajar en cómo conectarse con lo que implica esa popularidad turística. La ciudad de los turistas es parte del cambio de la ciudad industrial a ciudad de los servicios. Unos tradicionales y otros menos. Algunas de las más importantes empresas de servicios financieros siguen teniendo sus cuarteles centrales en Medellín, pero también el entretenimiento se ha vuelto una industria fundamental en los últimos años, en los cuales, igualmente, ha ido creciendo la apuesta por la ciencia, la tecnología y la innovación.