Bolivia ad portas de un cambio histórico
Cualquiera gane, Quiroga y Paz deberán colaborar entre ellos para construir gobernabilidad.
Por primera vez en veinte años, un candidato que no es del Movimiento al Socialismo (MAS) ganará la Presidencia de Bolivia, país que en medio de una aguda crisis de escasez de combustible, dólares y alta inflación deberá elegir este domingo entre dos aspirantes de signo político opuesto al partido que ha hegemonizado el Estado por dos décadas. La izquierda boliviana quedó reducida al mínimo en las elecciones de agosto y apenas tiene representación parlamentaria. Jorge Tuto Quiroga, de Alianza Libre, y Rodrigo Paz Pereira, de la Democracia Cristiana, postulan cambiar el modelo económico, cada uno con énfasis y matices distintos, pero ambos decididos a dejar atrás el fracasado socialismo del siglo XXI.
Tuto Quiroga, un expresidente durante años vilipendiado por el MAS debido a sus ideas "neoliberales", ahora encabeza los sondeos con un programa que plantea cambios radicales y un "salvataje financiero" con créditos del FMI. Su contrincante defiende el gradualismo, no está de acuerdo con esos préstamos y prefiere "ordenar la casa" primero, antes de recurrir al crédito internacional. La urgencia es tener dólares para importar combustible, una paradoja en un país que se preciaba de ser productor de hidrocarburos, sector nacionalizado por Evo Morales en 2006, pero en el que durante casi 20 años no se hicieron las necesarias inversiones para mantener la productividad. Quiroga y Paz, graduados ambos en universidades de EE.UU., coinciden en el diagnóstico de los males bolivianos y están de acuerdo en eliminar el subsidio a los combustibles, un desembolso anual de tres mil millones de dólares. Y también, en terminar con el déficit fiscal.
Para hacer recortes al gasto público, se ha hablado en particular de cerrar un gran número de empresas estatales muy ineficientes, evitando eliminar programas sociales valorados por la población. Para Quiroga, es necesario atraer la inversión extranjera en todas las áreas, procurar tratados de libre comercio, acercarse a Estados Unidos y alejarse de "las tiranías" de Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero también terminar con las "relaciones estratégicas" con Rusia, Irán y China. Paz Pereira (quien nació durante el exilio de su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, de quien Quiroga fue ministro de Finanzas), ha sido menos elocuente en temas internacionales. Pero las críticas que ha hecho a la Cancillería ("es un desastre") indican que hará cambios a la política exterior del MAS. "Cuando seamos gobierno, eso será parte de la recuperación, una Bolivia activa en el escenario internacional", ha dicho. Las relaciones con Chile han estado ausentes del debate.
Cualquiera que gane las elecciones deberá conseguir alianzas en la Asamblea Legislativa Plurinacional con terceros partidos, pues ninguno tiene la mayoría necesaria para aprobar las leyes en solitario ni menos para hacer cambios constitucionales que requieren quorum de dos tercios. Paz tiene una bancada más numerosa y mejores vínculos con el partido de Samuel Doria Medina, quien salió tercero en las presidenciales y ganó un buen número de parlamentarios. Para lograr gobernabilidad, sin embargo, tanto Quiroga como Paz necesitarán también colaborar entre ellos, ampliando las alianzas en el Congreso. Y aun así, no está garantizada la tranquilidad social, con los partidarios de Evo -que se manifestó a favor de Paz- siempre dispuestos a salir a la calle, bloquear las carreteras y provocar desórdenes para presionar por sus demandas maximalistas.