Jueves, 26 de Marzo de 2026

Subadquirencia transfronteriza: modernización regulatoria y protección efectiva al consumidor

ChileEl Mercurio, Chile 22 de octubre de 2025

La reciente incorporación de la figura de la subadquirencia transfronteriza al marco regulatorio chileno constituye un hito en la evolución del sistema de pagos

La reciente incorporación de la figura de la subadquirencia transfronteriza al marco regulatorio chileno constituye un hito en la evolución del sistema de pagos. Esta reforma, contenida en el Capítulo III. J. 2 del Compendio de Normas Financieras del Banco Central de Chile y en la Circular N° 1 de Empresas Operadoras de Tarjetas de Pago de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), habilita jurídicamente una modalidad de operación que hasta ahora no contaba con reconocimiento normativo expreso, pese a su creciente relevancia en el comercio digital internacional.
Hito en sistemas de pago
Esta incorporación permite que operadores constituidos en Chile afilien comercios no domiciliados en el país y liquiden pagos directamente en el extranjero, siempre que el emisor, el operador y el tarjetahabiente estén domiciliados en Chile. Esta configuración, aunque transfronteriza en términos del comercio, es local respecto de los sujetos involucrados, lo que justifica su inclusión dentro del perímetro de supervisión de la CMF.
Este encuadre normativo permite aplicar exigencias proporcionales al riesgo, fortaleciendo la integridad del sistema y la protección de los usuarios. La coordinación entre el Banco Central y la CMF en esta materia refuerza la coherencia institucional del sistema financiero chileno, estableciendo reglas claras y homogéneas para emisores, operadores y proveedores de servicios de pago (PSP). Esta convergencia no solo evita vacíos normativos, sino que permite articular un marco regulatorio robusto, que reconoce la diversidad de modelos operativos sin comprometer la estabilidad del sistema de pagos.
Mayor diversidad de medios
Desde la perspectiva del consumidor, el nuevo marco habilita una mayor diversidad de medios de pago, facilitando el acceso a bienes y servicios ofrecidos por comercios internacionales bajo condiciones más competitivas, interoperables y transparentes. La eliminación de intermediaciones innecesarias en la cadena de valor del pago se traduce en menores comisiones, tiempos de liquidación más breves y una experiencia de usuario más eficiente, especialmente en plataformas digitales de alcance global. En términos prácticos, esto implica que el tarjetahabiente chileno podrá realizar compras en comercios internacionales con mayor certeza sobre quién procesa su pago, bajo qué reglas y con qué garantías.
La trazabilidad y supervisión
La reforma también introduce formalmente la figura del "Operador Sub-Adquirente", imponiendo requisitos patrimoniales y de gestión de riesgos a los PSP que desarrollen actividades de subadquirencia transfronteriza. En particular, se establece la obligación de inscripción de estas entidades en el Registro de Operadores de Tarjetas, junto con exigencias de capital mínimo, continuidad operacional, ciberseguridad y cumplimiento normativo.
La trazabilidad y supervisión de las operaciones transfronterizas contribuyen, además, a prevenir riesgos de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, generando confianza tanto en los usuarios como en las instituciones que participan en el sistema. Al exigir altos estándares tecnológicos y operativos (incluyendo continuidad del negocio, ciberseguridad y resguardo de datos), la normativa busca asegurar que la expansión del ecosistema de pagos digitales se sustente en prácticas sólidas de control y gobernanza. La CMF, en su rol fiscalizador, podrá requerir información periódica sobre pagos, afiliaciones, incidentes operacionales y relaciones contractuales, lo que refuerza la transparencia y la rendición de cuentas.
En definitiva, la regulación de la subadquirencia transfronteriza no solo moderniza la infraestructura del sistema de pagos, sino que redefine la relación entre consumidores, emisores, operadores y comercios, consolidando un entorno donde la innovación se desarrolla bajo reglas claras, con altos estándares de protección al usuario y transparencia en las transacciones. Chile avanza así hacia un modelo de pagos más competitivo e integrado globalmente, en el que la confianza y la eficiencia se constituyen como pilares de su desarrollo financiero. Esta reforma posiciona al país como referente regional en la regulación de esquemas de adquirencia digital, con una mirada que combina sofisticación técnica, apertura comercial y responsabilidad institucional.
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