Sábado, 10 de Enero de 2026

Pobreza multidimensional sube en grupos de adultos mayores, personas con discapacidad y pueblos indígenas

ChileEl Mercurio, Chile 9 de enero de 2026

Especialistas plantean que el aumento se relaciona con varias causas como el envejecimiento poblacional, las pensiones, la situación de cuidados familiares y el rezago de las comunidades autóctonas.

La pobreza en Chile ya no tiene el mismo rostro que hace unos años. Los resultados de la última Encuesta Casen, entregados ayer, muestran que si en 2022 la tasa nacional de pobreza por ingresos era de 20,5%, en 2024 bajó a 17,3%, lo que implica que 592.331 personas salieron de dicha condición en esos dos años.
El panorama también se observa en la multidimensional -que considera educación, salud, vivienda y entorno, trabajo y seguridad social, y redes y cohesión social-, que se redujo de 20% a 17,7%.
Sin embargo, en tres segmentos de la población la carencia de esta índole se elevó: en adultos mayores pasó de 15,3% a 16,4%; en quienes pertenecen a pueblos indígenas se incrementó de 13,1% a 14,1% (lo que no sería "estadísticamente significativo", según la presentación del Ejecutivo); y en las personas en situación de discapacidad, que creció de 13,6% a 16,5%.
En el caso de los grupos etarios de edad más avanzada y de los pueblos originarios, en las encuestas anteriores, antes de los cambios metodológicos, se observaba una tendencia a la baja en relación con la pobreza por ingresos: si en 2006 un 22,8% de las personas de 60 o más años estaba en esta clasificación, en 2017 era un 4,5%.
Mientras, el porcentaje de quienes pertenecían a grupos indígenas, dentro de esta misma categoría de pobreza, en 2006 era un 44%, que se redujo a 14% en 2017.
Cambia el perfil de los más pobres
La encuesta también revela que la población con menores ingresos, caracterizada en el decil 1, envejece más. Si en 2006 tenían una edad promedio de 29,8 años, en 2024 fue de 44,9 años, la mayor diferencia de todos los deciles. Por ejemplo, en el mismo período, mientras la edad promedio del decil 2 subió de 29,2 a 35,4 años, la del 10 lo hizo solo de 35,4 a 38 años.
Ello obedece a que la proporción de mayores de 65 años en el decil 1 crece rápidamente desde 2020. Los hombres de 65 años o más duplicaron su participación, de un 14,8% en 2017 a un 30,1% en 2024. En las mujeres el cambio es aún más notorio: pasaron de un 16,3% a un 34% en los mismos siete años.
En contrapartida, la proporción de menores de 15 años en el decil 1 cayó de 29,7% a 19,8% en los hombres, y de 25% a 16,4% en las mujeres.
Esta tendencia también está modificando la estructura de los hogares del decil 1. La proporción de los que tienen al menos una persona de 65 años o más casi se duplicó entre 2006 y 2024, de 30% a 58,5%, mientras que en los demás deciles esa proporción sube como máximo 51% (decil 2), e incluso decrece 30,9% en el 10.
"Más vulnerables a caer en la pobreza"
El aumento de la pobreza multidimensional en los adultos mayores, señalan los expertos, se relaciona también con el envejecimiento que avanza con rapidez: si en 2002 un 8,1% de la población era mayor de 65 años, hoy es un 14%, según el Censo.
A eso se añade un factor como la informalidad, ya que muchas personas dentro de este grupo cuentan solo con sus pensiones.
Mauricio Apablaza, director de Investigación del Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (Cipem) de la U. del Desarrollo, plantea que, por ejemplo, "la pobreza por ingresos está relacionada con la capacidad que tienen para obtener ingresos, ya sea a través de pensiones o en el mercado laboral. Adicionalmente, se relaciona con un cambio metodológico al excluir el arriendo imputado, que por muchos años ocultaba la pobreza de los dueños de casa propia sin ingresos suficientes, especialmente concentrados en personas mayores".
"A esto se suma una alta tasa de dependencia económica en los hogares con personas mayores, lo que significa que hay más personas dependiendo de cada ocupado en el hogar. Naturalmente, a medida que las personas envejecen, su capacidad de generar ingresos del trabajo disminuye, lo que las hace más vulnerables a caer en situación de pobreza", advierte.
Reconocer "costos asociados"
La situación de quienes presentan una discapacidad y se encuentran clasificados dentro de la pobreza multidimensional no responde a una sola causa.
"Estos hogares enfrentan un costo de vida más alto, en salud, apoyos y cuidados especialmente, que no está contenido adecuadamente por la política pública vigente. A eso se suma una menor participación laboral y empleos más precarios e informales", dice Alejandra Ríos, directora del Observatorio para la Inclusión de la Universidad Andrés Bello.
El envejecimiento tampoco ayuda porque "las personas que van adquiriendo grados de discapacidad aumenta. Para enfrentar esta tendencia se requieren políticas públicas que reconozcan los mayores costos de vida asociados a la discapacidad".
A juicio de Marcelo Sánchez, gerente general de Fundación San Carlos de Maipo, "cuando hay mejoras parciales en ingresos, empleo, transferencias, no todos los grupos tienen la misma capacidad de salir de la pobreza, por eso salen primero los hogares sin personas dependientes, las personas en edad activa, sin discapacidad, los hogares urbanos, conectados y con mayor escolaridad".
En consecuencia, dice el especialista, "se reconcentra la pobreza en un 'núcleo duro' en que están estos otros públicos más vulnerables, como las personas con discapacidad, hogares con niños, población indígena, hogares con dependencia y cuidados intensivos".
Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo, menciona otro factor en el caso de quienes tienen discapacidad y adultos mayores: el cuidado de parte de familiares.
"Estas subdimensiones se ven cada vez más tensionadas por el progresivo envejecimiento de la población, que incrementa las necesidades de cuidado sin una expansión equivalente de la red de apoyo. En la práctica, esto implica que las familias deben asumir directamente estos cuidados, aumentando su vulnerabilidad", detalla el también miembro de la Comisión Experta Asesora Presidencial para la Actualización de la Medición de la Pobreza en Chile.
Para Pedro Goic, director del Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), la medición "reconoce una realidad que antes no estaba reflejada y permite orientar mejor la acción del Estado".
"Rezago que viven estos pueblos"
Natalia Caniguan, investigadora del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas de la UC, analiza lo que ocurre con quienes pertenecen a un pueblo indígena, y señala que "las comunas que tienen una alta densidad de esta población suelen ser las comunas y los territorios que albergan mayores tasas de pobreza. Por lo tanto, esto es una nueva constatación de esa situación, del rezago en que viven los pueblos y de la necesidad de medidas estructurales al respecto".
Para enfrentar la problemática, dice, "más allá de lógicas de bonos o ayudas subsidiarias a las personas en particular, (hay que) pensar los modelos de desarrollo que se están dando en los territorios en los que viven los pueblos indígenas".
La experta considera que "hay que entender la baja escolaridad o mala calidad de la educación a la que se tiene acceso en los territorios indígenas, y la precariedad laboral a la que se accede, tiene relación con un sistema de discriminación estructural".
TendenciaEn la pobreza por ingresos, si en 2006 un 22,8% de las personas de 60 o más años estaba en esta clasificación, en 2017 era un 4,5%.
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