Casa Ariztía se convertirá en polo cultural y de innovación
Con su fachada neobarroca hispanoamericana y sus amplios interiores, el característico edificio de la esquina de Miraflores con Monjitas ha estado bajo restauración en el último año para sumarse al progresivo despertar del centro de Santiago.
Acá hubo fantasía, imaginación y libertad para crear una casa que se salía del estilo preponderante en las grandes viviendas de fines del siglo XIX e inicios del XX en Santiago. No era una copia del estilo francés, en boga desde la aparición de las fortunas del salitre, ni asumía del todo los nuevos preceptos modernistas en la arquitectura.
La casa Ariztía, en la esquina de Monjitas con Miraflores, fue un encargo de Luisa Ariztía de Edwards a los arquitectos Ismael Edwards Matte y Federico Bieregel, en 1925. Ya viuda, quería una nueva residencia para su familia y optó por esta dupla que habían demostrado una gran habilidad para interpretar estilos.
Lo que surgió fue una casa "muy especial para el Santiago de 1920. Edwards & Bieregel deciden crear una vivienda de corte historicista, con tintes del neobarroco hispanoamericano, muy ornamentada y con detalles únicos no solo en su fachada, como las columnas salomónicas, sino que también en el interior, donde la herrería, los paneles de madera tallados, los azulejos o las chimeneas, demuestran la enorme riqueza decorativa, casi escenográfica, que está dupla de arquitectos era capaz de diseñar", comentan Fernando Imas y Mario Rojas, socios del Estudio Brügmann.
Ellos están realizando una investigación histórica sobre esta casa, como parte del proyecto de restauración que el grupo inmobiliario Gestión Urbana (ligado al empresario Jorge Ergas), dueño de la propiedad desde 2019, están desarrollando desde fines de 2024, con entrega en marzo. La inversión ha sido de unas 120.000 UF, que incluyen la compra y la recuperación de la casa.
"Cuando lo adquirimos, el edificio se encontraba en un estado de conservación regular. Había sufrido un deterioro progresivo, pero mantenía un potencial artístico y patrimonial tremendo. Afortunadamente, muchos de sus elementos más valiosos, como las maderas nobles, los pisos de parquet originales, bronces y mármoles, aún se conservaban en buen estado. Nuestro compromiso desde el inicio fue precisamente restaurar su interior y devolverle el esplendor", explica Ariel Benzaquen, gerente de Negocios Inmobiliarios de Gestión Urbana.
Agrega que el objetivo es que el edificio contribuya a la revitalización del centro de Santiago. "Estará disponible para diversos fines, empresas o startups del mundo de la innovación, la cultura y el emprendimiento; es algo que estamos terminando de definir. La idea es que funcione como un ecosistema, no solo como oficinas tradicionales. El edificio está equipado con espacios que fomentan la colaboración, incluyendo un auditorio con capacidad para 44 personas, patios y terrazas".
Conservación histórica
Los trabajos avanzan en la casa. Los maestros han descubierto soluciones constructivas que hoy no se usan, pero que eran eficientes en la época. Los elementos decorativos en ventanas, puertas, murallas, chimeneas dan cuenta de la calidad de los artesanos chilenos de la década del 20. La fachada-retablo ya está lista y ha recuperado su color y esplendor, con su rica ornamentación.
Nuevas instalaciones eléctricas, ascensor, baños y cocinas remozadas ofrecen los lujos de la modernidad.
Inmueble de Conservación Histórica por la Municipalidad de Santiago, la casa representa "un proceso de renovación urbana que vivió Santiago en la década del veinte, especialmente en los alrededores del Parque Forestal y el Museo de Bellas Artes", agregan los socios del estudio Brügmann.
La casa Ariztía ha tenido diferentes dueños, desde que la familia original la dejó. Desde los años 40 se dividió, y una parte fue sede del Partido Radical. Después de 1973, quedó en manos del fisco y fue usada por la Policía de Investigaciones, para volver a manos de los radicales con el regreso de la democracia. En 2010 fue sede del Bar TheClinic y del proyecto Radicales. Las fotografías de la época muestran un interior con graffitis y murales.
Hoy, un equipo multidisciplinario altamente especializado, como afirma Benzaquen, están trabajando para devolverle su carácter original.