Publican nueva versión de las décimas autobiográficas de Violeta Parra
"Recuerdos de Violeta Parra. Poesía Popular", de Ediciones UC, es un valioso trabajo de rescate que incluye los manuscritos de la autora y su transcripción literal. Su hija Isabel Parra, habla por primera vez de cómo llegó a sus manos, en el exilio, este rico material materno. Por su parte la editora María Angélica Zegers explica que esta edición facsimilar incluye "la versión más avanzada y completa de sus décimas autobiográficas. El interés fue acceder directamente a los cuadernos originales y ponerlos a disposición del público con el máximo rigor y cuidado". Se incluyen además, varias cuecas largas inéditas de la compositora.
Violeta Isabel Cereceda Parra (Santiago, 1939), más conocida como Isabel Parra, recibe a "Artes y Letras" en su departamento de Providencia. Su voz se llena de emoción y varias veces se entrecorta, mientras recuerda el legado de su madre. Vive en un espacio sencillo y acogedor. En un estante se ve una Gaviota de Plata ya que, en 2005, ganó la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar con un tema de su autoría "Cuecas al sol", interpretado, entre otros, por Camila Méndez.
"El estado de la música chilena hoy es tremendo", se lamenta Isabel quien, además, junto a su hermano Ángel Parra -fallecido en 2017- ganó el Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2007 y hasta la fecha ejerce como presidenta de la Fundación Violeta Parra.
Es de público conocimiento que esta artista y su familia cedieron a la Pontificia Universidad Católica de Chile casi el 90 por ciento de la obra visual de su madre, nacida el 4 de octubre de 1917, a través de un comodato proyectado a 25 años. Desde 2023, en el Campus Oriente de este plantel, se exhibe y resguarda el patrimonio de la autora de "Gracias a la Vida". Un vínculo que -además de la Casa Violeta Parra- ha sumado importantes proyectos con Ediciones UC, entre otros la publicación del cancionero de Isabel Parra y el primer vinilo, lanzado bajo este sello, de "Canto para una semilla", de Luis Advis, con versos de la propia autora de "Volver a los 17". Siguiendo esa línea de colaboración entre esta entidad y la fundación que preside, el 21 de este mes, a las 18:30 horas en el Auditorio del Centro de Extensión Campus Oriente (Jaime Guzmán Errázuriz 3300. Providencia), se presentará "Recuerdos de Violeta Parra. Poesía popular" (Ediciones UC): un valioso y contundente texto de gran formato que presenta, por primera vez, la reproducción íntegra de dos cuadernos manuscritos donde esta legendaria cantautora, artista visual y recopiladora escribió sus décimas. Cada uno de ellos reproducidos página por página y, además, se suma su transcripción literal.
"Este proyecto nació junto a María Angélica Zegers, directora de Ediciones UC. Le comenté que tenía dos cuadernos inéditos, manuscritos de mi mamá. A los pocos días vino a mi departamento, porque yo no podía andar con el libro en la calle y se lo puse frente a sus ojos. Vi en sus ojos su reacción y fue muy emocionante. Me conmovió mucho porque frente a un patrimonio de esta envergadura a una persona le pueden pasar muchas cosas y Angélica reaccionó de una manera muy cariñosa, positiva y emocional. Tomó la decisión de hacer este libro", rememora Isabel Parra. Agrega que se trata de un material que "por circunstancias de la vida, ha estado guardado celosamente y ha dado la vuelta al mundo. Conservarlos en mi casa ha sido como tener muy cerca la vida de mi mamá".
María Angélica Zegers complementa que llevan trabajando en esta publicación desde hace más de dos años y explica que este libro significó rescatar un material inédito y fundamental del legado de Violeta Parra, correspondiente a la versión más avanzada y completa de sus décimas autobiográficas. Hay que recordar que la primera edición de sus décimas -las que fueron escritas en su mayoría entre 1957 y 1958- data de 1970 y su última reedición es de 2016, bajo la editorial UV. El crítico Ignacio Valente celebró en estas páginas, a propósito del libro "Poesía Violeta Parra" de 2016, "su decir directo y desafeitado, la simplicidad de sus imágenes, y, no obstante, la fuerte expresividad de su lenguaje".
Con respecto al más reciente rescate de los manuscritos, la directora de Ediciones UC reconoce que "el interés fue acceder directamente a los cuadernos originales y ponerlos a disposición del público con el máximo rigor y cuidado, en coherencia con el rol de una editorial académica comprometida con la preservación y difusión del patrimonio cultural. En este sentido, no puedo dejar de agradecer la generosidad de Isabel Parra y su enorme compromiso y ayuda en este proyecto".
Sin versiones incompletas o intervenidas
Al preguntarle por qué es tan trascendental que esta obra salga a la luz, Zegers comenta que es relevante porque esta edición permite, por primera vez, leer a Violeta Parra desde la fuente original, "sin mediaciones ni intervenciones ajenas a su escritura. A diferencia de publicaciones anteriores, que presentaban versiones incompletas o intervenidas, ahora leemos la obra tal como fue concebida por su autora, sus dos cuadernos publicados sin notas ni comentarios que interfieran en la lectura, resguardando su voz y permitiendo apreciar la riqueza de su escritura, sus marcas gráficas, pequeñas ilustraciones, hasta números de teléfonos y notas al margen, todas cosas que nos hablan de su genial proceso creativo y que transforman a este libro en un documento vivo".
María Angélica Zegers habla de este libro como un acontecimiento editorial porque publicaron una versión facsimilar, "permitiendo una experiencia de lectura inédita. No solo por el contenido, sino también por el objeto libro: se trata de una edición excepcionalmente cuidada y hermosamente diseñada, que buscó mantener el formato original de los cuadernos para que los lectores se acerquen de manera más directa a la autora. En ese sentido, el libro se convierte también en un objeto patrimonial".
Isabel Parra también apunta que -junto a las décimas autobiográficas- "se incluyen varias cuecas largas inéditas y que tienen una duración más larga que las cuecas tradicionales que conocemos".
Juan Carlos de la Llera, rector de la Pontificia Universidad Católica, añade que "entendemos el conocimiento, la creación y la cultura como bienes públicos. Esta edición inédita y facsimilar de los cuadernos de Violeta Parra es un aporte concreto al país que permite relevar y proyectar nuestra cultura popular hacia las nuevas generaciones y la comunidad en general, en una dimensión íntima y tremendamente conmovedora de una artista icónica y relevante para Chile".
Por su parte Emilio De la Cerda, director de Patrimonio UC y quien participará en el lanzamiento el próximo 21 de enero, señala que este proyecto viene a "robustecer el cuidado y conservación del legado de Violeta Parra y, sobre todo, su enorme riqueza como artista".
Un milagroso hallazgo
En las páginas iniciales de este libro, su hija rememora que estos dos cuadernos de material y formato único, fueron regalados a su progenitora por su cuñado -esposo de Hilda Parra- quien trabajaba en la Fábrica de Cartones y Papeles, conocida como la Papelera.
Instalada en su departamento, Isabel continúa con sus recuerdos y detalla que su tío era obrero de esta fábrica. "Lo importante es que sobrevivieron dos cuadernos, cada uno de ellos sin líneas de composición o cuadrados. Son grandotes. Seguramente que para que mi mamá los transportara en su maletín, tuvo que doblarlos. En ellos está la letra de la Violeta muy ordenadita, incluso hay hojas que están numeradas por ella. Escribió en sus páginas desde muy arriba, usando todo el espacio disponible. Junto con ello, hay dibujos y triángulos que adornan sus escritos". Isabel advierte que su contenido no debe leerse como una biografía "de punta a cabo", sino que más bien "hay pasajes importantes de su infancia. Esto no es un diario de vida como se conoce actualmente, sino que incluye retazos y sus vivencias a través del tiempo. La 'Viola' pasa de un momento a otro. Publica unas décimas sobre el amor, décimas de la muerte y de temas fundamentales del ser humano. Versos maravillosos, algunos desconocidos. Muchas décimas ni yo las había leído. Mi mamá iba y venía, y entre tantas actividades, retomaba la escritura".
En "Herederos fantasmas", por ejemplo, la autora de "Casamiento de negros" escribe que "Presente de la familia\ lloraba un día mi maire\ porque supo que mi paire\ la está dejando en la ruina\ en fiestas de tomatina\ firmaba diez compromisos al otro día preciso\ llegaban pues a obligarle\ con el papel en el aire\ lo que esto y est' otro el hizo". En "Algunas Correrías", en tanto, recuerda que "Estando convaleciente de una brava pulmonída\ mi mama entró en alegrída\ y en un cantar refulgente\ le preguntaba la gente\ como va la niña Parra\ ya esta tocando guitarra\ el peligro ya esta lejos\ casi entrego su pellejo\ mi cantorcita chicharra". Pero también hay pasajes cruzados por el dolor, como la muerte de Polito, su hermano menor, donde Violeta testimonia que "la cataplasmas d'esperma\ le llueven al enfermito\ que cada mas flaquito\ se va par'el otro mundo".
Casi al final de "Recuerdos de Violeta Parra. Poesía popular" se lee una décima suelta: "Brindo dijo un campesino\ por este campo florío\ por el amor encend'ío\ de dos corazones finos \ el pajaro con su trino\ al hombre le da embeleso\ para pedir en su rezo \ cada mañana temprano\ a nuestro Dios Soberano\ justicia para su esfuerzo"
Isabel Parra -aclara- que estos cuadernos son parte del inventario de objetos perdidos y escondidos, "porque después del Golpe de 1973 el nombre de Violeta Parra y su patrimonio se tuvo que esconder y luego con mi familia conseguimos sacar varias cosas afuera, gracias a diversas personas quienes tuvieron la generosidad de ayudarnos y que se atrevieron a correr riesgos. Yo creo que ha sido milagroso rescatar todo lo que recuperamos". La hija de la autora de "Volver a los 17" desempolva más recuerdos y cita que, estando ella en el exilio y en medio de un concierto que dio en Estados Unidos, se reencontró con Raúl Aicardi, un destacado comunicador nacional, quien fuera director de Radio Chilena y quien antes del 11 de septiembre de 1973 dejó nuestro país por un ofrecimiento laboral en Estados Unidos. "En Chile, él fue muy importante para nuestra familia. Nos amaba. Después de ese concierto, entregó los cuadernos a mi hermano y él me los pasó a mí, porque yo era la guardadora . Milagrosamente este profesional, que falleció hace algunos años, tenía estos cuadernos y nos los pasó. En el exilio yo vivía en París, en un departamento muy chiquito con bodega y ahí los resguardé".
-¿Qué la motivó a publicar, casi medio siglo después del hallazgo de los dos cuadernos?
"Lo primero es la confianza en la Universidad Católica. Una confianza que nace con el anterior rector Ignacio Sánchez y que continúa con Juan Carlos de la Llera. Cuando estábamos botados en la calle, tras el incendio del museo, en 2019, la UC nos invitó y protegió. Hoy publicamos estos cuadernos inéditos y quizás puedan surgir otros más, no lo sabemos, porque su obra se desperdigó por el mundo".
-Es emocionante el retrato que Violeta Parra hace de su infancia y de su familia numerosa...
"Leer estos dos cuadernos me ha permitido aprender del sur de Chile. Yo soy una santiaguina que no tiene historias campesinas y es alucinante descubrir mi país, a través del relato que mi mamá hace de mis tíos y abuelos. En sus décimas ella describe la vida familiar y la precariedad de la existencia que, en muchos lugares, sigue siendo la misma. Aunque Chile haya avanzado enormemente en la calidad de vida, la gente campesina sigue siendo pobre. Leyendo las décimas se me aparece de inmediato la imagen de una niñita que toca la guitarra desde muy chica, sus hermanos y su abuela que yo conocí. Mi abuela era costurera, pero no se puede vivir de la costura si tienes a muchos críos que dar de comer. Sus niños partían a cantar y a rebuscárselas de chiquitos. Nicanor se escapó de aquello y se vino a Santiago, por milagro, y poco a poco cada uno de mis tíos también comenzaron a salir de esa vida".
-¿Qué destacaría de la riqueza del lenguaje campesino?
"Eso es fascinante. Hay palabras que hoy nadie conoce y contracciones propias de esa habla. A pesar de que soy una pobre santiaguina tengo el dominio, porque escuché a mi mamá hablar y me fui familiarizando, desde adolescente, con el lenguaje campesino. Mi hija Milena me recomendó trabajar con Soledad Falabella (académica de la Universidad de Chile) y juntas hicimos la transcripción de los dos cuadernos. Soledad es experta en Gabriela Mistral y yo dije bueno, si esta persona que no conozco es experta en Gabriela Mistral, por supuesto que podrá asumir a la Violeta Parra, aunque no sea cercana a su idioma, pero yo la puedo ayudar. Trabajar con Soledad fue fascinante y agotador. Fueron varias horas de trabajo, en pleno verano. De repente hubo palabras que las adivinamos casi milagrosamente, porque hay un referente invisible en cada palabra y si uno no gatilla esa memoria, no pasa nada. Finalmente transcribimos hablares que la Violeta Parra nos dejó a todos los chilenos".
-¿Con qué imagen de su madre se van a encontrar los lectores?
"Creo que se van a sorprender y van a conocer una Violeta más profunda. Van a llegar a la médula de su existencia, de su vida en el sur de Chile, la vida de campo, el papá músico y alcohólico y su mamá costurera en medios adversos. Este libro es como una película en blanco y negro y en colores, como la vida de todos nosotros".
sigue EN E 2