Miércoles, 14 de Enero de 2026

Políticas para crecer menos

UruguayEl País, Uruguay 13 de enero de 2026

La agenda procrecimiento que necesita el Uruguay imperiosamente brilla por su ausencia.

Si existe un consenso entre los economistas uruguayos es que nuestra economía crece poco y ese no sólo es su principal problema, sino que dificulta la resolución de todos los restantes. Ahora bien, lamentablemente, el cierre del primer año calendario de la administración Orsi deja en evidencia que se están tomando decisiones en el sentido contrario de lo que sería recomendable.

El crecimiento potencial de la economía uruguaya se encuentra algo por encima del 2% de acuerdo con el comité de expertos del Ministerio de Economía y la tasa efectivamente verificada en la última década larga está por debajo de ese porcentaje. Por tanto, es claro que deberíamos tomar medidas que impulsen el crecimiento, algo en lo que ha puesto énfasis el ministro Oddone con acierto. Sin embargo, al repasar lo que viene ocurriendo, la realidad se mueve en sentido contrario; la economía se ha enfriado en el segundo semestre del año pasado y, salvo por la temporada turística, todo indica que seguirá de manera similar en 2026.

Los errores del gobierno actual que afectan negativamente la tasa de crecimiento pueden agruparse en tres. El primero es, directamente, algunas medidas equivocadas, como por ejemplo el aumento de la presión fiscal o la flexibilización del secreto bancario sin ningún fundamento razonable. El ajuste fiscal en curso reportará un aumento de la presión fiscal de más de 800 millones de dólares anuales cuando todas las medidas sean efectivas. Esto incluye los tres impuestos creados en la ley de presupuesto, los incrementos de tarifas por encima de lo pedido por los propios entes y por encima de la inflación, la menor devolución del Fonasa y el sobreprecio de los combustibles a pesar de la baja del crudo y del dólar. La presunción de que existe un "mandato" para no bajar el gasto público no tiene justificación alguna y es uno de los principales errores registrados.

El segundo grupo de errores es haber revertido el camino iniciado en la administración anterior de sustituir discrecionalidad gubernamental por reglas institucionales, deteriorando las instituciones económicas. El cambio de la regla fiscal puesta en marcha en 2020 por la vigente desde el nuevo presupuesto que supone sólo un tope de deuda que no regiría en los próximos cinco años es lisa y llanamente no tener regla fiscal y dejar las manos libres al Ministerio de Economía. El cambio del mecanismo de fijación del precio de los combustibles que existía -que no era perfecto- deja las manos libres para volver a los tiempos en que se utilizaban para recaudar con sobreprecios y, de hecho, ya está ocurriendo. Esto pesa decisivamente sobre el sector productivo y la economía en su conjunto.

El tercer grupo de errores es una agenda de discusión de políticas públicas sesentista que no sólo genera incertidumbre innecesariamente, sino que impide que discutamos los temas verdaderamente importantes para el país. La media propuesta por el ministro de Trabajo sobre anuncios de despidos ya pesa en contra de la creación de empleos precautoriamente y la iniciativa de parte del oficialismo sobre un impuesto a "los ricos" es absurda y contraproducente.

La agenda procrecimiento que necesita el Uruguay imperiosamente brilla por su ausencia. Y peor aún, lo que se discute y las medias concretas van en el sentido contrario.
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