Costos y financiamiento, los retos de los emprendedores
En medio de un entorno económico más exigente, marcado por el aumento del salario mínimo, mayores costos laborales y señales de desaceleración, los emprendedores colombianos de base tecnológica enfrentan un 2026 cargado de desafíos estructurales
En medio de un entorno económico más exigente, marcado por el aumento del salario mínimo, mayores costos laborales y señales de desaceleración, los emprendedores colombianos de base tecnológica enfrentan un 2026 cargado de desafíos estructurales. Así lo advierte Andrés Raigosa, director de la Cámara de Emprendimiento y Aceleración Andi del Futuro, quien señala que, más allá del contexto macroeconómico, el principal reto para los nuevos negocios está en la presión que ejercen los costos fijos sobre el flujo de caja. Raigosa explica que factores como el incremento de la nómina, los arriendos y otros gastos operativos están obligando a los emprendedores a ser mucho más eficientes en el manejo de recursos. "Los emprendedores viven del flujo de caja. Cuando los costos fijos suben, las decisiones sobre contratación se vuelven críticas", señala. A esto se suma el panorama económico, precisa, en el que el crecimiento podría ubicarse entre el 2% y el 3%, lo que limita el margen de maniobra para asumir nuevos gastos. Ahora bien, el impacto es aún mayor para quienes buscan iniciar un negocio en 2026. De acuerdo con Raigosa, los emprendimientos arrancan este año con una estructura de costos más onerosa que en años anteriores, lo que eleva el riesgo en las primeras etapas. Etapa que es crucial para aquellos que buscan sobrevivir en el ecosistema. "Los costos laborales se convierten en un factor que puede frenar la generación de empleo, especialmente en empresas jóvenes con equipos reducidos", comenta. Pero sin duda lo que preocupa aún más es que el país atraviesa por una temporada "de menor confianza para la inversión privada". Raigosa apunta que el acceso a financiamiento, particularmente al capital semilla y a la inversión de riesgo, sigue siendo uno de los principales cuellos de botella para el ecosistema emprendedor. "La inversión sigue siendo costosa y el acceso al crédito no es sencillo, lo que complica la formalización y la escalabilidad de muchos proyectos", afirma. Una luz en el camino Frente a este escenario, el mensaje desde Andi del Futuro es claro: la innovación deja de ser una opción y se convierte en una necesidad. Para Raigosa, los emprendimientos que logren diferenciarse, agregar valor y desarrollar modelos de negocio más sofisticados tendrán mayores posibilidades de sostenerse y crecer, incluso en un entorno adverso. "Un negocio innovador no compite solo por precio ni por costos mínimos. Compite por valor, por tecnología y por capacidad de abrir nuevos mercados", explica. Sin embargo, el contexto fiscal también plantea limitaciones desde el sector público. Raigosa comenta que las finanzas públicas están presionadas, lo que reduce la capacidad del Estado para apoyar directamente el emprendimiento. Por eso, propone la necesidad de explorar esquemas alternativos de financiamiento que involucren alianzas entre el sector público y privado, fondos de pensiones, cajas de compensación y capital mixto, con el fin de fortalecer el desarrollo empresarial en los próximos años. En este panorama, la internacionalización aparece como una estrategia clave para aliviar la presión que generan los costos internos. Raigosa afirma que mercados como México, Chile, Perú, Ecuador y España siguen siendo atractivos para los emprendedores colombianos, mientras que Venezuela representa una oportunidad potencial en el mediano plazo. Un nuevo salto Aunque se muestra cauto frente a una recuperación rápida del país vecino, reconoce que una eventual transición podría abrir espacios importantes para sectores como el fintech, la automatización y los servicios tecnológicos. "Venezuela puede convertirse en un aliado estratégico en el mediano plazo, especialmente para emprendimientos con capital paciente y visión regional", explica. Según Raigosa, la eventual llegada de inversión extranjera y el desarrollo de sectores clave podrían generar una cadena de oportunidades para empresas colombianas, aunque insiste en que, por ahora, el ecosistema debe leer las señales con prudencia. De cara a 2026, la recomendación es clara: construir modelos de negocio con proyecciones más conservadoras y apostar por la la digitalización, contener los costos de nómina y diseñar estrategias de crecimiento sostenibles. "Sín duda un año retador".