El actor Nicolás Pauls llega a Maldonado para presentar el documental, "Cuatro Lagunas", el 18 de enero en Las Musas. De la ficción en "Viudas Negras" al cine de naturaleza, el argentino charló con El País.
El argentino Nicolás Pauls lleva más de tres décadas navegando entre la actuación y la música. Es músico desde la infancia, de adolescente fue parte de ficciones populares, también hizo cine y teatro. Pero hace algunos años empezó a correrse del centro de la escena para mirar hacia otro lado: al territorio, la naturaleza y las historias que piden atención.
Entiende que no hubo un momento bisagra, sino que fue una consecuencia del camino recorrido. El documental Mar de Lobos, filmado en Uruguay, marcó el inicio de una serie de proyectos donde Pauls no actúa: busca, observa y pregunta. Cuatro Lagunas, documental de la productora Salado que se proyecta el 18 de enero en Las Musas de José Ignacio (entradas se canjean en Redtickets), profundiza ese camino que hoy entiende no como una etapa, sino una elección.
Actor inquieto por definición, Pauls nunca fue de hacerle caso a las etiquetas. En 2025 alternó ficción, teatro, conciertos y documentales sin ver ninguna contradicción. La coherencia de estar en la serie Viudas negras como Cuatro lagunas, dice, está en otra parte: en hacer proyectos que lo interpelen y que digan algo del mundo que habitamos, incluso cuando eso incomoda.
Tal vez por eso cuando habla de protagonismo, ya no se refiere a sí mismo. En el documental de Matías Ameglio (junto a Pauls estará en la proyección del domingo) el centro es el paisaje, la contemplación y una pregunta que lo interpela y atraviesa: qué estamos haciendo como especie con el único lugar que tenemos.
Raw Html "El documental propone un viaje poético por paisajes, personajes y emociones, alejándose del tono informativo para construir una narrativa íntima y contemplativa", anuncia el adelanto.
Venís del mundo de la ficción, del teatro, la televisión y el cine. ¿Qué te da Cuatro Lagunas que quizás no te daba una película convencional? Siempre fui siguiendo la curiosidad. De chico apareció la música y desde los 10 años hago música. Después llegó la actuación, más tarde la conducción. Hace algunos años empecé a pensar y trabajar en documentales vinculados a la naturaleza. Con Mateo Ameglio hicimos Mar de Lobos, que también se rodó en Uruguay, y a partir de ahí surgieron otros proyectos. Cuatro Lagunas nació en 2024 y por suerte se pudo hacer el año pasado. Soy muy fan del documental: me parece una plataforma poderosa para contar, para decir cosas importantes.
Se presenta como un documental con elementos de ficción. ¿Cómo funciona eso? Como en Mar de lobos hay un personaje que soy yo, que va en busca de historias. No es un personaje ajeno: soy Nicolás, pero atravesado por la mirada de un director o un guion. Son relatos que perfectamente podría contar yo, incluso desde el anonimato.
¿Te generó un vínculo nuevo con la conservación ambiental? Hace mucho tiempo que estoy involucrado en concientizarme y cambiar hábitos que no van de la mano con el cuidado del entorno. Cada proyecto me mete más profundo en eso. No desde un lugar evangelizador, sino diciendo: esto nos involucra a todos. Cuatro Lagunas habla de eso, y también el documental que estamos editando ahora, que se estrenará este año, sobre elefantes que vivieron en cautiverio en Argentina y fueron trasladados a un santuario en Brasil. Cambiar ciertos patrones históricos puede transformar por completo este jardín hermoso que es el planeta.
El paisaje es el protagonista... Para mí no hay espacio más contemplativo y meditativo que la naturaleza. Y estos documentales me permiten comunicar algo que considero urgente y necesario. Además, siempre es una gran excusa para venir a Uruguay.
En 2025 también trabajaste en Viudas Negras. ¿Qué te dejó un año con proyectos tan distintos? La inquietud me lleva a moverme todo el tiempo. Estuve en Uruguay, Paraguay y Brasil con el documental, en Mendoza haciendo ficción, hice teatro, conciertos. En todo busco ser yo mismo y sentir que estoy diciendo algo que me representa. Hoy estamos en un momento muy complejo: el ser humano está devastando el planeta. Es gravísimo. Si con este documental logramos concientizar a dos personas, ya está. La tarea después es difundirlo, hacerlo circular. Por suerte hay cada vez más plataformas para contar estas historias y visibilizar lo que suele quedar oculto.
¿Cómo ves el contraste entre las políticas ambientales en la región? No me corresponde opinar en profundidad sobre Uruguay porque no vivo acá, pero esto trasciende cualquier nacionalidad. El único lugar que tenemos es la Tierra. En Argentina la situación ambiental es cada vez más grave: megaminería, litio, pesca indiscriminada, agroquímicos, incendios provocados. Estoy trabajando también en un documental sobre los incendios en Córdoba por intereses inmobiliarios. Ojalá se defienda la naturaleza por encima del negocio.
Venís de una familia de artistas donde hay actores, pensadores y escritores. ¿Hay un "gen Pauls"? No sé. Mi viejo me decía todo el tiempo que hay que mirar a los ojos. Cuando mirás a los ojos entrás en la profundidad del otro y dejás que el otro entre en la tuya. Ya no te podés hacer el distraído. Hay que accionar. Y estos documentales me llevan a mirarme más, a encontrarme conmigo mismo. Conocer la tierra es conocerte a vos. Conocer la naturaleza es conocerte a vos. Y en ese viaje estoy.