Yamandú Orsi tendrá una reunión bilateral con la delegación europea, instancia en la que el Ejecutivo espera ya comenzar a intercambiar sobre la "efectivización" del tratado, que coincidirá con la presidencia pro temporero de Uruguay.
Son momentos de altísima tensión, de sensibilidad extrema a lo mensajes directos o indirectos que pueden ser o no cruciales en estas delicadas horas, y de enorme expectativa en los ámbitos diplomáticos de Sudamérica y Europa, en la previa a la ratificación del acuerdo más importante de la historia del
Mercosur, y de gran importancia geopolítica y también comercial para la
Unión Europea (UE), los dos bloques que se llevarán el protagonismo mundial este sábado, cuando firmen en Asunción sobre el mediodía su tan postergado
acuerdo de libre comercio.
Todo se terminó precipitando en esta última semana, cuando los europeos, empastados en una discusión interna que parecía bizantina y amenazaba por echar por tierra los más de 25 años de negociaciones, finalmente lograron la mayoría necesaria para autorizar a una delegación de su alianza encabezada por la presidenta de la Comisión Europea,
Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo,
Antonio Costa a poner su firma y participar de la definitiva foto oficial junto con los mandatarios y cancilleres de los países integrantes del Mercosur.
No participará del evento el presidente brasileño
Luis Inácio Lula Da Silva, quien en estos últimos meses se ha mostrado con ímpetu especial durante la presidencia pro témpore que ostentó
Brasil en el segundo semestre del año pasado, pero con esfuerzos que vinieron desde varios meses antes como el principal promotor del
sprint final que tomaron las últimas y complejas negociaciones con la UE.
Pero para el gobierno de
Yamandú Orsi, ajeno a las especulaciones sobre esta ausencia que van desde su rechazo a compartir estrado con el argentino
Javier Milei, hasta su ofensa por no haber logrado que el hito tuviera lugar en la última cumbre del Mercosur que él presidió, en
Foz de Iguazú, el pasado 22 de diciembre nada del mérito personal del brasileño quedará empañado, en la medida en que recibió, este viernes y antes que nadie, a la presidenta de la Comisión Europea en la sede de
Itamaraty (Río de Janeiro). "Es un reconocimiento por el rol que cumplió; un homenaje, para usar una palabra", es la lectura que, por ejemplo, hacen en la Cancillería uruguaya.
El evento, que se hará en el teatro del Banco Central de Paraguay donde se firmó el nacimiento del Mercosur sí contará con el anfitrión,
Santiago Peña, Milei, el mandatario de Bolivia país en proceso de integrarse al Mercosur,
Rodrigo Paz, el presidente de
Panamá Estado asociado al bloque,
José Raúl Mulino, y el vicepresidente de Brasil,
Geraldo Alckmin, además del propio Orsi y todos los cancilleres de estos países.
El ministro de Relaciones Exteriores paraguayo,
Rubén Ramírez, confirmó además este jueves en rueda de prensa que habrá una conferencia de prensa final.
La organización de esta cumbre, al decir de una fuente diplomática uruguaya, fue "caótica" y todo el itinerario terminó confirmándose en las últimas horas, con cambios todavía sujetos a revisión hasta el final.
Lo que se sabe es que intervendrán todos los mandatarios con un breve discurso y que luego de finalizada la actividad oficial para las 13.15 horas está programada la famosa "foto de familia", 15 minutos después de la firma propiamente dicha del acuerdo habrá instancias bilaterales con la delegación europea. Uruguay busca confirmar la suya y hará el intento hasta último momento, confirmaron a El País fuentes de la Cancillería que lidera
Mario Lubetkin.
En ese diálogo que el presidente Orsi pretende gestar con los europeos, el gobierno uruguayo apostará a ya comenzar a intercambiar sobre la futura implementación del acuerdo que deberá pasar por el proceso de ratificación parlamentaria a ambos lados del Atlántico. Porque, como informó El País el pasado 10 de enero, los capítulos clave de esta etapa de "
efectivización" coincidirán con la presidencia pro témpore del Mercosur que Uruguay ostentará en el segundo semestre de este 2026.
"Veremos cuál es su reacción", dijo una fuente del gobierno, proyectando ya el encuentro con la delegación de la UE. "Pero es clarísimo que eso es algo a empezar a construir", subrayó.
La "verdadera historia" que afrontará Uruguay en los próximos días
Lo que se iniciará luego del hito de este sábado es un proceso que el gobierno ya viene preparando, y que consistirá en el profundo análisis de los textos firmados. O, mejor dicho: de sus impactos.
Esto va a implicar, como ya adelantó El País, la activación de debates con todos los sectores involucrados, a partir de estudios de elaboración del gobierno o de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, y con conclusiones que vayan más allá de lo que resumió el ministro de Economía,
Gabriel Oddone, con su mirada positiva sobre el crecimiento económico (1,5 % del PBI) y del salario real (1 %) que tendrá el mercado uruguayo como primera consecuencia concreta.
Este capítulo, al decir de un jerarca del Poder Ejecutivo, dará comienzo a "la verdadera historia" que tiene por detrás un acuerdo que, como todos los medios del mundo han recordado por estos días, tendrá
claros ganadores y perdedores, algo que los sectores que ya visualizan problemas como el lechero o los industriales ya lo han hecho saber al gobierno, que a su vez se comprometió a medidas paliativas o dar la seguridad de las garantías incluidas en los textos del tratado.
Sea como fuere, la visión de la Cancillería es que todas las idas y vueltas ocurridas luego de diciembre de 2024 cuando los bloques firmaron aquel entendimiento en Montevideo y que llevaron a los europeos a anunciar que aplicarán salvaguardas en caso de que los productos agrícolas sudamericanos distorsionen a la baja los precios o alteren el equilibrio del mercado con su volumen, más allá de determinado umbral no fueron cruciales para Uruguay.
"Eso siempre nos resbaló, porque para nosotros el acuerdo estaba cerrado en diciembre de 2024", dijo una de las fuentes consultadas.