Burke: Whigs y tories
La Revolución Gloriosa resultó el hito fundamental que pautaría la política inglesa durante el siglo XVIII y más allá.
Para comprender a Edmund Burke es necesario conocer el contexto en que desarrolló sus ideas, especialmente a partir de su ingreso a la Cámara de los Comunes en 1765. Burke fue el gran ideólogo del partido whig y esto amerita disquisiciones fundamentales.
Los partidos políticos británicos tenían una existencia palpable desde el reinado de Charles II (1660-1685) con el conflicto religioso como tema prioritario. La discusión sobre el proyecto de ley de exclusión (Exclusion Bill) que pretendía excluir de la sucesión a James, el hermano católico del rey, dividió las aguas políticas, como comenta el historiador G. M. Trevelyan: "En la lucha en torno al Proyecto de Ley de Exclusión, a lo largo de tres Parlamentos sucesivos (1679-81), los partidos whig y tory adoptaron su forma permanente y consolidaron sus célebres denominaciones".
Aunque la coronación de James II finalmente no tuvo oposición, una serie de errores políticos provocaron en pocos años la acción combinada de whigs y tories para removerlo, dando lugar a la Revolución Gloriosa de 1688-89 y al reinado conjunto de los protestantes William de Orange y Mary, hija del rey depuesto. La Revolución Gloriosa, sobre la que volveremos en próximos artículos -amén de su relativización por parte de la historiografía más reciente- resultó el hito fundamental que pautaría la política inglesa durante el siglo XVIII y más allá.
De acuerdo con Frank O' Gorman los dos partidos se definían en base a tres temas: monarquía, religión y política exterior. Originalmente los tories eran defensores de la monarquía hereditaria por derecho divino (lo que los dejó parcialmente en varios episodios en la minoría defensora de los derechos de James II y sus sucesores), de la iglesia anglicana oficial y de políticas tendientes a la paz con Europa y especialmente con Francia.
Los whigs, por su lado, defendieron la exclusión de los reyes católicos en 1685 y 1714 (cuando con la muerte de la reina Anne se produjo el cambio de dinastía de los Stuart a la casa de Hanover), los derechos de los protestantes disidentes y una política más activa en Europa y contra Francia.
Con el cambio dinástico de 1714, durante los reinados de George I (1714-1727) y George II (1727-1760), se consolida la supremacía del partido whig, el Parlamento cobra cada vez más peso político en detrimento del rey y aparece la figura del primer ministro con Robert Walpole, sostenido por ambos reyes.
El escenario de acción política de Burke, sin embargo, fue más complejo, ya que coincidió con el reinado de George III (1760-1820) quien quiso recuperar el poder real perdidos por sus antecesores y volcó su influencia hacia los tories y el círculo de los llamados "amigos del rey". Este punto será crucial ya que Burke como parlamentario whig se enfrentará a los manejos parlamentarios del rey, a través del otorgamiento de diversas dádivas, reivindicará el rol del Parlamento en base a las libertades defendidas en el Revolución Gloriosa y argumentará a favor de la existencia de partidos políticos sustentados en principios más allá de las circunstancias de la coyuntura. Sobre esas condiciones y el telón de fondo del progreso civilizatorio del siglo XVIII británico, esa sociedad "cortés y comercial" como la definió in situ William Blackstone, se darían las grandes batallas de Edmund Burke.