Afecciones respiratorias y oculares son las mayores preocupaciones de salud en las zonas de los incendios
Incluso cuando el fuego se extinguió, se recomienda que niños y adultos mayores no estén en el sitio, debido a las partículas en el aire. También hay riesgos en las labores de remoción a los que estar alerta.
La emergencia aún persiste en comunas de las regiones de Biobío, Ñuble y La Araucanía, con nuevos brotes y zonas en llamas. En otras, el fuego ya pasó dejando su huella de destrucción, heridos y fallecidos.
Pero los días siguientes siguen planteando desafíos importantes desde el punto de vista de la salud. La exposición al humo y a las cenizas, como también los trabajos de remoción de escombros, pueden ser causa de afecciones que preocupan a los especialistas.
Claudio de la Hoz tiene doble militancia y, por eso mismo, conoce bien sobre estos problemas. Es broncopulmonar de la Clínica Alemana y gran parte de su vida ha sido voluntario de Bomberos. "Los incendios forestales producen todo tipo de gases y material particulado. Desde el más fino que puede entrar directamente al torrente sanguíneo, como el material PM 1 (menor a una micra); también está el material PM 2,5, que también es muy peligroso, y luego partículas más grandes, como las PM 10, que causan irritación y molestias, pero pueden ser detenidas por las mucosas", dice el facultativo.
El humo visible trae este material más grueso, explica De la Hoz, y es el que causa alteraciones como tos, conjuntivitis asociada al humo, irritación de las mucosas, etc. "Esa sintomatología es aguda pero desaparece pronto al dejar de estar expuesto al humo", dice.
Para él, el principal problema son las partículas pequeñas. "A largo plazo pueden estar asociadas al desarrollo de cáncer o de enfermedades cardiovasculares que pueden llegar a provocar un infarto", explica.
De ahí que su recomendación sea que las personas eviten estar expuestas a ese tipo de material. "Si puede trasladarse a otro lugar, hágalo. Sobre todo las personas mayores, los niños pequeños y aquellos que sufren de patologías como EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)", explica De la Hoz.
Personas que no pueden evacuar la zona pueden ayudarse permaneciendo al interior del hogar con puertas y ventanas cerradas. "En el caso de tener que estar en la zona y al exterior, la recomendación es usar mascarillas", dice.
Si bien lo ideal es usar los "respiradores americanos" (mascarilla que cubre gran parte de la cara, de material rígido y filtros especiales), aclara De la Hoz, estos son caros y, principalmente, para uso de equipos de emergencia. Para el resto, ayuda también usar una mascarilla como la N95, usada en el covid.
Para De la Hoz un signo de preocupación y que amerita la consulta con un especialista es una coloración azulada de la zona de la boca "que indica la falta de oxígeno".
Ojo con los ojos
Otro problema recurrente tiene que ver con los ojos. "La exposición al humo y las altas temperaturas tiene un efecto en la superficie ocular que produce sequedad y, por ende, picazón en los ojos", dice el oftalmólogo Mauricio López, académico de la U. de Chile y expresidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología.
De ahí que se vea en varias solicitudes de ayuda solidaria la petición de lágrimas artificiales. "Ellas ayudan a limpiar la superficie ocular de forma óptima. Si no se dispone de ellas hay que usar abundante agua de la llave".
Para López hay tres factores de preocupación clave y que ameritan la consulta con un especialista: "cuando hay dolor, cuando el ojo permanece por mucho tiempo rojo y cuando hay una baja en la visión".
El especialista también advierte de otros peligros de la vista, pero asociados con las labores de remoción de escombros. "En varias oportunidades hemos tenido que ir a terreno con nuestro equipo portátil de oftalmología para remover objetos extraños en los ojos de personas que participan en las labores de remoción de escombros", explica.
De ahí que su recomendación es usar siempre lentes de protección. "Los típicos de policarbonato, que son baratos y se venden en cualquier ferretería", dice.
"Prima el sentimiento de ser útil y tratar de rescatar algo de lo que quedó o cosas de valor sentimental. Pero esa tarea es muy peligrosa. Comenzando por el terreno, que queda inestable y que puede ser causa de múltiples accidentes. También pueden caer estructuras y objetos que están en altura y producir contusiones o cortes", dice la doctora Marcela Garrido, urgencióloga y académica de la Facultad de Medicina de la U. de los Andes.
También advierte de materiales que pueden permanecer calientes y sean inflamables. "Una de las recomendaciones es que no vaya solo a realizar este tipo de tarea. Lo ideal es que vaya acompañado y siga las recomendaciones de los que organizan la remoción", dice.
Otro peligro son los cortes en las manos o perforaciones en los pies por clavos u otros elementos que están entre los escombros. "Hay que tener el equipo adecuado. Desde los guantes, pasando por los zapatos e idealmente un casco. El calzado debe ser resistente al calor, ya que el piso puede estar a gran temperatura y producir quemaduras", dice la especialista.
Si se produce algún corte o herida punzante -aclara Garrido-, además de limpiar la herida, hay que ponerse el refuerzo de la vacuna antitetánica, como dicta la normativa sanitaria chilena.
"La clave es el autocuidado. Muchas de las lesiones son por caídas de altura, golpes con objetos que caen, cortaduras o torceduras por terreno inestable. Se entiende que todos quieran ayudar, pero lo mejor es prevenir", dice Garrido.