Jueves, 22 de Enero de 2026

Mario Lubetkin: Si no hay bloqueo, el acuerdo con la UE tendrá su impacto en algún momento de 2027 y 2028

UruguayEl País, Uruguay 22 de enero de 2026

El canciller repasó su gestión en entrevista con El País, en donde afirmó que si se analiza el cumplimeinto de lo anunciado el 1° de marzo al asumir su cargo "sin dudas" puede hablarse de "éxito" en su trabajo.

La agenda de Mario Lubetkin ha estado muy ajetreada y promete seguir estándolo: firmó este sábado, como canciller de Uruguay, el histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, cuyos efectos espera ver entre 2027 y 2028 (aunque dependerá del freno para una revisión jurídica anunciado ahora por los europeos); se encuentra en diálogo con EE.UU. para comprender algo que "no hay por dónde entender" (la suspensión de las visas de inmigrantes uruguayos); y se apronta para una interpelación por todos estos temas que la oposición. Al pasar raya, con casi un año de gestión, considera que está "concretando" todo lo planteado al asumir su cargo.




-¿La decisión del Parlamento Europeo de remitir el tratado al Tribunal de Justicia puede atrasar de forma considerable la entrada en vigencia del acuerdo con el Mercosur?

-Estoy esperando para hablar con ellos y entender qué piensan hacer.

-¿Cree que hay que esperar a esa revisión o que se puede avanzar igual con su aplicación?

-Una decisión de este tipo determina, según los promedios, una demora de entre 18 y 24 meses. Ya hay antecedentes con Canadá y Singapur, donde se hicieron las mismas consultas y el tribunal falló a favor respecto de ambos acuerdos. En verdad, con estos antecedentes, encomendar de vuelta una consulta es algo difícil de sostener. Así que tenemos un dato objetivo, que no es agradable, pero no implica una cancelación o interrupción; sí se pueden dilatar o postergar los tiempos.





-¿No está en juego la credibilidad de la UE?

-Creo que la afecta, sin duda. Sobre todo después de haber sancionado el acuerdo el sábado junto con sus autoridades. Entonces esto genera dudas de cómo va a ser el proceso. Pero nosotros no nos podemos paralizar. Este mundo no lo permite. Con lo cual, si bien vamos a esperar a que las autoridades de la UE resuelvan este tema, nosotros tenemos que seguir rápido nuestro proceso de ratificación.

-Para el uruguayo de a pie, el consumidor promedio, ¿cuándo va a poder vivenciar los efectos de este acuerdo? ¿Cuándo verá cambios en la góndola o al momento de comprar un auto?

-Hay diferentes maneras de medirlo. Una son los números que ya dan ciertos estudios, como destacaba el otro día el ministro (de Economía, Gabriel) Oddone, que son concretos: vamos a crecer un punto del PBI, cuatro puntos en exportaciones, o el 0,5 a nivel de ocupación. Pero a ver: este es el año de la ratificación, y en el que tenemos que prepararnos y tener nuestros estudios y el diálogo con todos los actores involucrados, a favor y en contra. El próximo tendrá que ver con la definición de las cuotas y la implementación (del comercio) de muchos productos. Entonces, yo diría que en algún momento de 2027 y 2028 habrá resultados concretos, si no hay ningún escenario de bloqueo...




-¿Puede haber algún componente de tensión con Mercosur justamente cuando venga este capítulo de negociar qué cuotas les corresponderá a cada uno?

-Las negociaciones generan tensión... pero no veo un escenario de enfrentamiento, sino uno en el que cada uno defenderá sus intereses.

-¿Cuánto tiempo estima que demorará el proceso de análisis del ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico?

-Y un par de años. Es un proceso muy complejo. Pero también tenemos otras negociaciones: el acuerdo con Singapur inicia el 1° de marzo, estamos presionando para que se llegue al acuerdo de Mercosur con Emiratos Árabes, está también la posibilidad de Canadá, cuyo primer ministro (Mark Carney) reivindicó su diálogo con el Mercosur. También tenemos a India, Japón...




-¿Qué Uruguay se imagina entonces cuando termine este período, como resultado de esos caminos abiertos?

-Primero, un Uruguay muy abierto con multiplicidad de negociaciones concretadas, con un crecimiento económico, con un crecimiento de fuentes de trabajo y con un dinamismo superior en inversiones que tiene que determinar una diversificación de productos mucho mayor del que tenemos actualmente. Todo esto tiene que ser parte del repensamiento país, a la luz de este conjunto de oportunidades que Uruguay nunca tuvo. En 2029 o 2030 vamos a estar en el inicio de una nueva fase, pero también tenemos que pensar en 10, 15 años, cuando se verán los resultados concretos y contundentes. Por eso lo que estamos haciendo ahora tiene que ver con la vida y el futuro del próximo gobierno. Y esto lo converso con referentes de la oposición. Hay que tener ojo con cómo se ve al país.

-Con la oposición, justamente tiene que afrontar una interpelación, motivada, entre otros temas, por la suspensión de las visas de inmigrantes que aplicó Estados Unidos y el posicionamiento del gobierno ante la crisis en Venezuela. El senador Daniel Caggiani ironizó con que es una interpelación por sus "éxitos" en política exterior. ¿Lo ve igual?

-Lo que veo es que lo que nos planteamos el 1° de marzo se está concretando. Si retomamos los mensajes que decíamos cuando el presidente Orsi asumió, los estamos concretando todos. Concretamos con la UE y con EFTA se está concretado, vamos a una visita a China que tendrá un impacto muy grande, porque será la visita donde irá el número de empresarios más grande en la historia de las salidas de un presidente uruguayo. Y en política exterior también hay que hablar de la Celac, que no es izquierda, ni centro, ni derecha, es todo: son los 33 países. Nadie se fue y Uruguay ha buscado que todos tengan un punto de encuentro. Por eso el secretario general de Naciones Unidas (António Guterres) el otro día dijo lo que dijo sobre nosotros. Nunca lo oí hablar así de otro país. Fue impresionante.
- ¿Qué le llamó tanto la atención?

-Que hablara del ADN (de justicia social) que llevamos. Eso me impresionó. Y eso explica por qué nosotros tenemos la presidencia del G77 y por qué partimos de una fuerza político-moral muy fuerte que hace que los otros países nos apoyen en lo que necesitemos... Entonces, tenemos todas esas carreteras abiertas, por lo que si la lectura es qué nos propusimos el 1° de marzo y dónde estamos ahora, sin dudas es de éxito o de logros.

-¿No le ve sentido, entonces, a esta interpelación?

-Le veo sentido, pero podía ser de otra manera. Habíamos acordado que visitaría el Senado posteriormente. Sin embargo, cualquier instancia que nos permita dialogar e informar será bienvenida.

-¿Por qué cree que Estados Unidos decidió incluir a Uruguay entre los 75 países a los que se les suspendió las visas de inmigrantes? ¿Fue un malentendido?

-Sigo sin tener respuesta y tampoco lo dio el embajador de Estados Unidos (Louis Rinaldi), que con actitud extraordinaria está haciendo todos los esfuerzos para desbloquearlo. Y nos lo dijeron también los representantes del Departamento de Estado en Washington. Nosotros nos estamos moviendo a todos los niveles.


-¿Fue un error de Estados Unidos?

-Sí, nosotros pensamos que fue un error. Por las explicaciones que se dan en relación a los fenómenos migratorios: estamos hablando de pocas decenas de visas. No hay por dónde entenderlo. Estamos hablando de nada. Entonces, como se trata de una pausa sobre ese paquetito de visas frente a las más de 30 mil que hacen al resto de las visas, somos optimistas de que esto no se resuelva a largo plazo. Pero lo fundamental para nosotros era saber cuánto iba a impactar esto en la dinámica comercial y fue cero, porque el empresario va sin ningún problema, y cuánto podía impactar en el turismo, que también fue cero. El tema es la señal.


-¿Los esfuerzos que el gobierno anterior hizo con China para firmar un TLC van a quedar en la nada?

-Para empezar, no tenemos totalmente claro qué fue lo que se logró al final del camino anterior. Pero con China no nos casamos con las palabras. Queremos profundizar la alianza estratégica en áreas como la comercial, cultural, económica y tecnológica.

-¿Pero qué va a pasar con los estudios de prefactibilidad que se llegaron a elaborar?

-No han sido parte de la agenda de este período con ellos, en absoluto. Pero no me jugaría a las palabras, sino a la medición de resultados.

-Considera como el presidente Orsi que, si el régimen chavista finalmente camina hacia la apertura democrática, todo el proceso iniciado con la incursión militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro terminaría en una "buena noticia"?

-Comparto lo que dice el presidente, es un principio básico. Como ministro, ejecuto su política exterior. Nuestro punto de partida fue nuestra condena y no reconocimiento del resultado electoral (del 28 de julio de 2024), por lo tanto no reconocimos al presidente de entonces (Nicolás Maduro) y no reconocemos a la vicepresidenta (Delcy Rodríguez), más allá de que algunos líderes dicen que está trabajando muy bien. Pero hay mucha información que no tenemos. Nosotros queremos que ese país vaya por el camino democrático.



-Pero hay actores del oficialismo, como el senador Óscar Andrade, que se niegan a entrar en ese análisis desde el momento que observan una ilegalidad o agresión ilegítima, como lo fue la incursión militar estadounidense.

-Fue ilegítimo porque violó la forma, el derecho internacional y las cartas de Naciones Unidas.

-¿Puede verse como un mal necesario?

-No, eso no lo vamos a aceptar nunca. Ahora, no aceptar ese mal necesario no significa que con eso justifiquemos lo otro. No hay contradicción para nosotros. Nosotros necesitamos una Venezuela democrática y una región estable frente a todos los sacudimientos brutales y necesitamos que la región mantenga como zona de paz, algo fundamental.

-¿Debería asumir Edmundo González Urrutia, como presidente electo?

-No, porque ¿quién asegura que Edmundo González ganó las elecciones? No somos la corte electoral. Nosotros estamos para reconocer al presidente que se reconozca como ganador legítimo, a partir de que alguien institucionalmente lo sostenga. ¿Y dónde está escrito que la copia de actas son suficientes? Si lo hacemos así, pueden no valer nunca las elecciones.












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