Viernes, 23 de Enero de 2026

Carlos Altamirano: "Un imaginario propio es lo único que permite desarrollar una obra"

ChileEl Mercurio, Chile 23 de enero de 2026

El artista recibió ayer el Premio Plagio a la Creatividad Artística 2025, por su trayectoria. "Es un artista-archivista cuya obra amplía constantemente las preguntas sobre la identidad y la memoria cultural", señaló el jurado.

Es un artista singular dentro de la escena nacional, que aparece y desaparece a voluntad. Carlos Altamirano Valenzuela (Santiago, 1954) enganchó con Carlos Leppe y Nelly Richard a mediados de los 70 y pasó a formar parte de lo que Richard bautizó como la Escena de Avanzada y desde aquel entonces su trabajo no ha dejado indiferente a nadie.
Ayer, en una ceremonia en el Museo de Artes Visuales Mavi-UC, recibió el Premio Plagio a la Creatividad Artística, que desde hace tres años entrega la Fundación Plagio a creadores nacionales con más de 30 años de trayectoria. Los galardonados anteriores fueron la poeta Soledad Fariña, en 2023, y la fotógrafa Julia Toro, en 2024.
"Un premio es siempre gratificante, fortalece el ego, sobre todo cuando uno no acostumbra a recibirlos. No se me ocurre más que agradecer a quienes consideraron que lo merecía, por las razones que hayan sido", contesta Altamirano por escrito a "El Mercurio". Quería prepararse para las preguntas y por eso prefirió escribir antes que responder en vivo; y luego advirtió una falta de ortografía en sus respuestas.
Quizás esa preocupación por el detalle está detrás de su obra. Para el jurado del Premio Plagio la elección de Altamirano fue por "la coherencia y radicalidad de una obra que, desde los años setenta, ha interrogado los límites del arte y sus instituciones". Se le describe como "un artista-archivista cuya obra amplía constantemente las preguntas sobre la identidad y la memoria cultural".
Cuando se le pregunta a Altamirano en qué está trabajando, prefiere no contar. "Esas ideas provisorias solo sirven para sostener el impulso de hacer, pero cambian muchas veces a medida que el proyecto avanza. Por eso casi no las verbalizo ni siquiera para mí mismo, solo lo indispensable para seguir", explica.
También refuta la idea de que ha dejado el arte por algún tiempo. "El arte para mí, a falta de otras palabras, consiste en observar a mi alrededor, sin seleccionar en lo posible, sin jerarquizar, sino reconociendo cómo reacciono yo ante eso que veo, cómo afecta mis ideas sobre las cosas, y buscando -y ojalá encontrando- una manera de decirlo de manera que otro entienda lo que digo. No soy muy comunicativo, así que a veces pasa un buen rato entre un intento y otro, o entre una exposición y otra, para ser más preciso".
-Usted fue rupturista y antisistema, ¿es posible mantener esa postura?
"En realidad no va por ahí la cosa. El punto está quizás en el concepto de 'carrera' al que aludiste antes. Yo no tengo una carrera de artista, nunca he sido un artista profesional, hace mucho tiempo que decidí que para tener la libertad de hacer lo que quiero, de la manera que quiero y cuando quiero, no debía depender económica ni emocionalmente del éxito de mi obra. Tengo una vida como ciudadano de a pie, y el arte es mi manera de sacar la cabeza del hoyo y respirar. Hace años hice una exposición que se tituló 'Pintor de domingo' y eso es exactamente lo que soy".
-El premio es a su trayectoria, ¿qué le parece más rescatable en estos años?
"La gracia de mi trabajo, para mí, es que he producido poco, si se compara con la producción promedio de un artista de mi edad, porque solo he hecho lo que el cuerpo me ha ido pidiendo. Todas mis obras han surgido de algo en mi existencia que le compete a cada una en particular y que la hace singular y necesaria para mí. Con ellas convivo siempre: digamos que mi vida transcurre junto a ellas y yo estoy atento al devenir de sus diferentes procesos. Todo envejece conmigo de esa manera; su existencia no es un recuerdo y por eso no es heroica, es presente siempre, con sus achaques y cicatrices. Ser artista parece rimar con ser crítico con todo, partiendo por uno mismo".
-¿Qué es la creatividad?
"Leí a alguien que citaba a Voltaire diciendo que 'la originalidad no es más que imitación inteligente'. No sé si otro tipo tan inteligente como él lo desmiente, no me importa, porque para mí tiene mucho sentido. Por lo mismo, dedico sin culpa mucho tiempo a observar e imitar cómo hacen las cosas los demás. Los que las hacen bien y a los que no les resultan. No solo los artistas, sino todos los demás. La creatividad no surge en el vacío ni desde el vacío. La creatividad es una manera de reutilizar lo que está disponible. Acumulo en un rincón de mi cerebro copias de lo que podría servirme. Las cuido hasta que se reconocen -o las reconozco- como mías, y las saco a la intemperie, a veces muy distintas de las originales, pero siempre impregnadas con las huellas de su pasado, y trato de designar como arte el misterio siempre huidizo que se encuentra agazapado ahí.
Creo que la cosa más básica, digamos esencial, es conseguir visualizar mi propia, intransferible e inconfiscable maleta llena de imágenes, sensaciones, fobias, afectos, sonidos, olores, referencias, colores, texturas, dolores, formas, signos, ideas, prejuicios, paisajes, objetos, que constituyen a la larga mi identidad. Un imaginario propio es lo único que permite desarrollar una obra. Las habilidades técnicas, cualesquiera que sean, sin esa base solo nublan la vista".
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