La tensa vigilia de los damnificados, al cuidado de los enseres que el fuego no destruyó
Junto a Lirquén (Penco), este poblado de la comuna de Tomé ha sido uno de los más golpeados por los incendios. Se estima que cerca del 80% de la localidad resultó destruido. Hoy, sus habitantes pasan las jornadas a la intemperie.
Al terminar el flujo diario de voluntarios y ayuda, las familias permanecen en carpas resguardando sus terrenos. Patrullajes militares, escasa iluminación y gestos solidarios aislados marcan las noches en un sector devastado por el incendio.
Cuando el sol se esconde en Punta de Parra, comuna de Tomé (Biobío), el paisaje cambia por completo. El constante movimiento de jóvenes voluntarios, cuadrillas de limpieza y vehículos con auxilio humanitario desaparece, dando paso a un escenario de silencio, escombros, carpas improvisadas y familias que permanecen en vigilia para proteger lo poco que quedó tras el siniestro.
Durante la noche, la ayuda se vuelve esporádica. Algunas personas llegan con café caliente, comida o abrigo. Otros vecinos y voluntarios, tras extensas jornadas laborales, se acercan hasta la cancha del sector para buscar ropa y artículos básicos, ya que muchos perdieron todo. Prefieren hacerlo en horarios nocturnos, cuando hay menos gente y mayor tranquilidad.
En paralelo, el patrullaje de personal de la Armada, Carabineros y efectivos militares se intensifica producto del toque de queda. Las luces de los vehículos recorren lentamente calles aún sin alumbrado público, entregando una sensación de resguardo en un ambiente marcado por el temor a robos y tomas. De hecho, durante las últimas horas fueron detenidas 8 personas, acusadas de robarles a los damnificados en otros sectores, según el delegado presidencial Eduardo Pacheco.
"Esto parece zona de guerra"
Entre las carpas instaladas sobre terrenos arrasados, Sergio Novoa (60) observa el lugar donde hasta hace pocos días se levantaban tres viviendas. "Aquí vivíamos tres familias: mi esposa, mi hijo, mi suegra y mi cuñado. Hoy no queda nada", relata.
Pese a la pérdida total, destaca el apoyo recibido. "Se agradecen la ayuda y el trabajo de los jóvenes que vinieron a limpiar. Eso reconforta".
Novoa asegura que decidió permanecer en el lugar para evitar robos. "Si uno se va, lo poco que llega puede desaparecer. Por eso nos quedamos, para cuidar el terreno y lo que vaya llegando".
Afectado por una colitis ulcerosa que le impide trabajar con normalidad, sostiene que la principal urgencia es cerrar el perímetro. "Lo más urgente es malla y polines para cercar. Sin terreno, no hay hogar".
Recuerda que el incendio ocurrió el mismo día de su cumpleaños. "Perdí todo. Tuvimos que salir caminando entre el fuego, el calor y el humo. Fue desesperante".
A pocos metros, Manuel Veroiza (63) recorre lo que queda de su vivienda. "Esto parece zona de guerra. El 80% quedó bajo las brasas", señala. Vecino desde siempre del sector, afirma que nunca había visto una destrucción similar. "Y por eso nos quedamos de noche. Llegan a buscar cobre, balones de gas, herramientas. Si uno no está, se lo roban".
En medio del silencio nocturno, también aparecen gestos solidarios. Juan Lucero, oriundo de La Florida y proveniente de Puente Alto, llegó tras más de 13 horas de viaje junto a un amigo para entregar ayuda. "Recorrimos varias zonas afectadas y vinimos donde nos dijeron que había menos apoyo. Entregamos todo y regresamos, pero había que venir".
Así transcurren las noches en Punta de Parra: entre la oscuridad, la vigilancia permanente y la incertidumbre. Mientras lentamente se restablecen algunos servicios, las familias esperan apoyo estatal y soluciones concretas para iniciar la reconstrucción, conscientes de que será un proceso largo.
Detienen a sospechoso de originar el incendio que causó la tragedia en el sur: utilizaba una cocina a leña en mal estadoUn chileno de 39 años -con antecedentes policiales por lesiones graves e infracción a la Ley de Propiedad Industrial e Intelectual- fue detenido en la tarde de ayer, como sospechoso de haber iniciado el incendio forestal que hasta ahora deja 21 personas fallecidas.
El imputado, que no opuso resistencia, "tiene participación en el incendio que termina provocando las hasta hoy 20 muertes de habitantes de la comuna de Penco, específicamente del sector Lirquén, y una en Tomé", detalló la fiscal jefe de la Región del Biobío, Marcela Cartagena.
De acuerdo con la investigación, el arrestado usaba una cocina a leña en mal estado cuando se originó el fuego que después se propagó hacia otros sectores. El foco inicial del siniestro, según la policía, se identificó mediante la labor de un grupo de peritos en terreno y sobrevuelos.
"Por el momento, es la única persona que nosotros hemos individualizado como responsable, pero en ese sentido soy cauta de no descartar otras causas de este incendio", indicó la persecutora.
El imputado pasa hoy a control de detención ante el Juzgado de Garantía de Concepción.
Voluntarios de distintas zonas del país se despliegan para apoyar a los afectadosGustavo Fuentes (18 años) quedó impactado por las noticias el domingo: "Era heavy , todo se estaba quemando, parecía cadena nacional. Nunca había visto algo así y ahí caché que no me podía quedar en mi casa". Oriundo de Santiago, decidió viajar el lunes por la mañana con dirección al sur, rumbo a Lirquén, con una misión: ponerse a disposición de los damnificados.
"Me junté con mis amigos y dijimos: 'Ya, hagamos esto en el verano'. Nos vinimos en la camioneta de uno, trajimos palas, tinetas vacías, y obvio que las ganas", cuenta.
Como él, son cientos los voluntarios que durante esta semana han llegado a los lugares más golpeados por los incendios, como es el caso de Lirquén, que se ha convertido en una especie de "zona cero", ya que registra cientos de casas destruidas.
Camila Alarcón (27) es nutricionista y junto con otros jóvenes de la Corporación de Diabetes Juvenil de Concepción han estado aportando medicamentos. "La gente nos ha dado un recibimiento maravilloso", constata.
Su compañera de labores, Florencia Gutiérrez (22), estudiante de Medicina Veterinaria en la U. de Concepción, resalta lo que la motiva: "Sería egoísta de mi parte no hacer nada. ¿Cómo voy a estar tirada en mi cama haciendo mi vida cuando hay gente que lo perdió todo? Se siente bien ayudar, aportar un pequeño granito de arena".
Desde Hualpén llegó Rayen Vallejo (18), quien junto a la organización "El Pueblo Ayuda al Pueblo" colabora con levantamiento de escombros y otras tareas de limpieza en Lirquén. Valora que el miércoles eran 300 los voluntarios que se sumaron para ir a la localidad de Penco.
"El golpe de realidad de ver a toda la gente que ha perdido su casa nos llama. Nos mueve más que nada la motivación de poder ayudar", afirma.
Marcelo Carrillo (45) es de Lota y tiene un servicio de transportes de bus con el que moviliza de manera gratuita a voluntarios y donaciones, que ha llevado a zonas como Punta de Parra y Lirquén.
Estos días, una de las misiones con su grupo es la comida: "Tenemos un toldo arriba, donde tenemos almuerzo para todos los que están apoyando".
"Hemos hecho 'lucatón' y la idea es dejar todo acá como donación. Somos gente que viene de distintas comunas a colaborar. Nadie conoce el mañana, aquí se ve la realidad y la realidad es que tenemos que apoyarnos", comenta.
A estos voluntarios se suman organizaciones sociales como Techo Chile. Gonzalo Rodríguez, director ejecutivo de la institución, señala que "desde el minuto uno nos pusimos a disposición de las zonas afectadas, de las familias particularmente, pero también de las autoridades locales".
Cree que "el rol del voluntario, particularmente en emergencia, no es solo, por ejemplo, construir o remover escombros, sino que es la compañía, la escucha, el que hay esperanza, el que hay un país que se preocupa de las familias".
Nicolás Birrell, presidente de Desafío Levantemos Chile, plantea que las labores de la institución se concentran en el despliegue de voluntarios locales que colaboran "en centros de acopio y la distribución estratégica de kits de remoción de escombros, higiene y alimentación, siempre acompañados de personas del equipo".
"Nuestro plan de trabajo no se limita a la entrega de insumos; nuestro equipo, junto al voluntariado, se encuentra en terreno ejecutando diagnósticos sociales profundos y encuestas", cuenta, lo que les permite identificar necesidades de cada familia.
Estado se defiende de demanda por negligencia ante muertes en Viña en 2024: compara megaincendio con liberación de energía atómica"Hubo una imposibilidad física absoluta de contención. El agua se evaporaba antes de tocar el suelo y la maquinaria era inútil ante una energía equivalente a la liberación de energía atómica". Así, el Estado planteó por primera vez su defensa ante las cuatro demandas interpuestas por 200 familiares de 98 de los 138 muertos en el megaincendio de Viña del Mar y Quilpué, del 2 de febrero de 2024, en las que reclaman $73.500 millones de indemnización por falta de servicio.
Los deudos fundan sus pretensiones en presuntas negligencias y errores cometidos por Conaf, Senapred, la Delegación Presidencial y el Gobierno Regional de Valparaíso, en planificar, reaccionar y responder ante este incendio forestal que arrasó 11 mil ha y más de 4 mil casas, dejando 21 mil damnificados.
El documento de 81 páginas fue ingresado por el procurador fiscal del Consejo de Defensa del Estado en Valparaíso, Michael Wilkendorf, al Primer Juzgado Civil. En él opone a la teoría de la desidia estatal de los demandantes una alternativa: "El Estado tiene el deber jurídico de actuar, pero no la obligación de lo imposible", ya que tal incendio forestal "adquirió una categoría de Evento Extremo de sexta o séptima generación, cuya magnitud energética hizo que cualquier medida de contención humana resultara físicamente irrelevante".
"Exigir al fisco detener una liberación de energía de esta magnitud equivale a exigir detener un terremoto o un tsunami mientras está ocurriendo; es una imposibilidad material absoluta que rompe el nexo causal", sostiene.
La abogada Geraldine Muñoz, del equipo jurídico de Felipe Olea, que interpuso la demanda en favor de los parientes de las víctimas, criticó que "en forma ex post buscan eludir que la falta de servicio del Estado consiste en haber permitido que un incendio forestal iniciado seis horas antes y a más de 30 km de la ciudad se transformara en el más mortífero de la historia de Chile y del mundo".
El CDE indicó que 400 brigadistas y 12 aeronaves lo combatieron, pero que los 90.000 KW/m de energía liberada superaban nueve veces lo que los organismos internacionales consideran factible de controlar aun con medios de países desarrollados. Las llamas de 30 metros de alto crearon vientos locales que desviaron de pronto la trayectoria del incendio hacia la ciudad, que avanzó a ella bombardeándola con pavesas que volaron hasta 5 km con un curso y rapidez "imposible de prever", según plantea el CDE.