El Médano: El fabuloso arte de los antiguos cazadores de la costa nortina
Como una historieta dibujada en la roca, los cientos de pinturas rupestres que están en la quebrada El Médano cuentan sobre hazañas fabulosas, como la caza de ballenas usando pequeñas balsas y arpones hechos a mano
Como una historieta dibujada en la roca, los cientos de pinturas rupestres que están en la quebrada El Médano cuentan sobre hazañas fabulosas, como la caza de ballenas usando pequeñas balsas y arpones hechos a mano.
"Son escenas de caza de animales marinos de hace cientos o miles de años. Se ven embarcaciones con sus navegantes, cazando animales del mar, sobre todo mamíferos y grandes peces", dice el arqueólogo Benjamín Ballester, investigador de la U. de Tarapacá, quien ha estudiado estas formas de arte rupestre.
Los animales allí representados son ballenas, delfines, marsopas, peces espada, tortugas y tiburones, entre otros. "Es la manifestación más clara de la antigua caza de animales del mar, es arte rupestre esencialmente marino, a diferencia del que se ve normalmente en otras partes del norte en que se representan camélidos, caravanas de pastores o figuras abstractas o geométricas", explica el arqueólogo.
En El Médano hay cientos de pinturas en la roca. "Serán cerca de 500 en una quebrada que dista unos cinco kilómetros de la costa y que está a unos 2 mil metros de altura. Es una zona de difícil acceso", agrega Ballester.
No solo los animales están representados, sino la tecnología de la época para cazarlos, como sus embarcaciones.
"Lo más llamativo es que son muy cuidadosos con los dibujos de cada especie marina. Una especie de ballena se puede diferenciar de otra por el tipo de aleta, la forma de la cola o el tamaño. Hemos trabajado con biólogos marinos para determinar tipos de ballenas, tortugas o delfines que representaron", dice Ballester.
Las pinturas en su totalidad están hechas con un pigmento de color rojo. "Hay registros de minas donde sacaban hematita, óxido de fierro que mezclaban con agua y que pintaban en la roca con los dedos, paletas o pinceles. Hay algunas con un muy buen nivel de detalles. Con este pigmento también se pintaban el cuerpo y sus balsas de cuero de lobo", aclara el arqueólogo.
El sitio se documentó por primera vez hace más de un siglo. En la década de 1920, el arqueólogo Augusto Capdeville ya mencionaba las pinturas de El Médano. "Pero el sitio alcanzó relevancia gracias a los estudios del arqueólogo Hans Niemeyer, en la década de los 70", dice Ballester.
El arqueólogo señala que el estudio se retomó en 2015 y han aparecido nuevos sitios en quebradas cercanas que tienen una cantidad similar de pinturas.
Eso sí, aún no hay un consenso sobre cuándo fueron realizadas, ya que al no haber restos orgánicos en las pinturas no se puede hacer una datación exacta.
"Creemos que son generaciones de habitantes que estuvieron acá entre el 500 después de Cristo hasta la llegada de los españoles y que hicieron este tipo de arte como una forma de apropiarse del desierto, hacer de él un lugar más cercano, usando las quebradas como portales hacia el desierto que les era algo extraño y totalmente distinto al lugar en que habitaban", agrega Ballester.
El lugar se puede visitar pero no tiene señalización ni un recorrido informativo, como muchos sitios similares en Chile. Una visita puede tomar todo el día partiendo de Antofagasta o Taltal y contando con un auto apropiado para el desierto.
Lo mejor es tomar alguno de los tours que parten de esas dos ciudades y que realizan operadores que, además, entregan una completa visión del lugar.
A tener en cuentaCuánto tiempo: Un día. Se puede llegar desde Antofagasta o Taltal. En ambos casos se avanza hasta llegar al camino que lleva a Paposo y luego se toman senderos solo aptos para 4x4. Esto puede tardar unas 2 horas y media. Tras dejar los vehículos hay una caminata de unas 2 a 3 horas.
Tours: Hay desde Taltal o Antofagasta. Los guías entregarán información sobre el lugar ya que no hay carteles informativos.
Qué llevar: Protección contra el sol (gafas, gorros, protector solar), abundante agua y calzado apto para caminata.
Precio: Los tours cuestan en promedio $140 mil por persona con alimentación y registro fotográfico.