La Nación, Costa Rica
27 de enero de 2026
Los seis principales aspirantes presidenciales debatieron sobre seguridad y democracia. Conozca quiénes apoyan el estado de excepción y los fuertes cruces personales.
Los seis aspirantes presidenciales que lideran las principales encuestas de cara a las Elecciones 2026 participaron este lunes en el debate organizado por Noticias Columbia y la Universidad Latina.
Durante el evento los candidatos se dividieron con claridad en dos bloques al discutir la posibilidad de suspender garantías individuales como respuesta al aumento de la criminalidad y la inseguridad en Costa Rica.
En la cita participaron: Claudia Dobles Camargo, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC); Fabricio Alvarado Muñoz, de Nueva República; Ariel Robles Barrantes, del Frente Amplio (FA); Álvaro Ramos Chaves del Partido Liberación Nacional (PLN), José Aguilar Berrocal, de Avanza y la candidata oficialista Laura Fernández Delgado, del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
El tema dominó buena parte del intercambio del bloque dedicado a la democracia y provocó señalamientos directos, choques verbales y una marcada polarización entre quienes respaldan un eventual estado de excepción y quienes lo rechazan por considerarlo un riesgo para el sistema democrático.
A favor de levantar garantías individuales se ubicaron:
Por su parte, en contra se manifestaron:
La moderadora Evelyn Fachler, directora de Noticias Columbia, recapituló públicamente esta división tras varios minutos de discusión, luego de que el concepto de "estado de excepción" se convirtiera en el eje del debate, desplazando otras reflexiones sobre institucionalidad y la gobernanza democrática.
¿Qué dijeron los candidatos sobre la suspensión de garantías individuales?
En diferentes puntos del encuentro, Alvarado defendió la posibilidad de decretar un estado de excepción en casos extremos, amparado —dijo— en lo que permite la Constitución Política. Aseguró que la medida no buscaría restringir a la "gente buena", sino "encerrar a los delincuentes", mediante acciones tácticas focalizadas.
"Las familias buenas van a agradecer que lo hagamos", afirmó, al tiempo que criticó al gobierno actual por, según él, no haber garantizado seguridad a la población.
Fernández respaldó esa postura y sostuvo que no le "temblará el pulso" para tomar decisiones fuertes en materia de seguridad.
Argumentó que la suspensión de garantías permitiría actuar de forma extraordinaria contra personas vinculadas al crimen organizado que, según dijo, ya están identificadas.
"Aquí nadie va a perseguir a la gente buena", aseguró, y reiteró su intención de dar continuidad a la política de mano dura del actual gobierno.
Aguilar Berrocal coincidió en que el estado de excepción es una herramienta constitucional para situaciones de emergencia, aunque matizó que solo debería utilizarse como último recurso y con aval legislativo. Señaló que una respuesta efectiva de las fuerzas policiales podría hacer innecesaria esa medida.
En el bando contrario, Robles advirtió que suspender garantías implica restringir libertades fundamentales como la libre circulación, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de reunión.
"¿Cómo vamos a estar de acuerdo con eso en una democracia?", cuestionó, y calificó la propuesta como un ataque directo a las personas. Más adelante, afirmó que ese tipo de discurso ha sido el punto de partida de regímenes autoritarios.
Dobles sostuvo que el uso de instituciones para intimidar o silenciar voces críticas debilita la democracia y comparó ese tipo de prácticas con modelos autoritarios de la región. Afirmó que el aumento de homicidios no se resuelve con la suspensión de garantías, sino con educación, prevención y fortalecimiento institucional. Además, cuestionó que se proponga una medida que sus propios defensores consideran excepcional e innecesaria.
Ramos rechazó la suspensión de derechos y planteó, en su lugar, el fortalecimiento de la Fuerza Pública con más personal y recursos.
"No es solo decirle a la gente que es libre de salir, sino que pueda salir sin miedo", afirmó. También habló de una "mano firme" basada en criterios técnicos y en el endurecimiento selectivo de penas para delitos como el crimen organizado y los femicidios, sin recurrir a un estado de excepción.
El intercambio estuvo acompañado de señalamientos personales y cuestionamientos a ciertas candidaturas a diputados como el caso de José Miguel Villalobos y Marta Esquivel, especialmente entre Alvarado y Fernández. Ante el cruce de ataques arrancó aplausos y abucheos del público y Fachler debió intervenir en varias ocasiones para pedir respeto y silencio.
Otros temas del debate: seguridad, democracia y tejido social
Además del intercambio sobre las garantías individuales, el debate abordó otros temas como educación, salud mental, tejido social y manejo de crisis.
Estas son algunas de las propuestas de los candidatos en estos ejes:
El encuentro también estuvo marcado por señalamientos personales, alusiones a candidaturas legislativas y recriminaciones cruzadas, especialmente entre Fabricio Alvarado y Laura Fernández.
Fernández aludió haber sido víctima de acoso de Alvarado. Indicó que, mientras fue asesora del diputado, él la arrinconó para ofrecerle una Biblia.
Alvarado acusó a Fernández de utilizar "el morbo" para atacarlo a él y a su familia. "Qué bajo ha caído, qué falta de inteligencia emocional. Su deseo de poder la sobrepasó", expresó. "¡Que Dios libre a Costa Rica de Laura Fernández en la presidencia!", concluyó.