La geopolítica se ha vuelto más compleja para las ‘startups’
A pesar del mal clima económico, la incertidumbre política y los desafíos estructurales que enfrenta la región, el ecosistema emprendedor continúa consolidándose como uno de los principales motores de empleo, innovación y crecimiento
A pesar del mal clima económico, la incertidumbre política y los desafíos estructurales que enfrenta la región, el ecosistema emprendedor continúa consolidándose como uno de los principales motores de empleo, innovación y crecimiento. En un contexto en el que los gobiernos tienen cada vez menos margen fiscal y las grandes empresas avanzan con cautela, son los emprendedores quienes están impulsando la creación de valor, transformando sectores y generando nuevas oportunidades laborales. Así lo confirma el informe del Banco Mundial Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento, que plantea una afirmación contundente: hoy más que nunca, "los emprendedores, y no los gobiernos, son los principales movilizadores de capital y creadores de empleo y valor agregado". Una visión que cobra especial relevancia en regiones como América Latina y el Caribe, donde el crecimiento económico se ha desacelerado y persisten brechas estructurales en productividad, ingresos y bienestar social. El reporte retoma las ideas del economista austriaco Joseph Schumpeter, uno de los primeros en estudiar el papel del emprendimiento en las décadas de 1930 y 1940. Para Schumpeter, los emprendedores son agentes de cambio: identifican nuevas tecnologías, reconocen su potencial como oportunidad de negocio en contextos locales y las llevan al mercado, impulsan procesos de innovación que aumentan la productividad, dinamizan la economía y mejoran los niveles de vida en el largo plazo. Los datos respaldan esta visión. En economías desarrolladas como Estados Unidos, las startups representan cerca del 20% de la creación total de empleo, mientras que las empresas de alto crecimiento, que suelen ser jóvenes, explican casi el 50% de los nuevos puestos de trabajo. Aunque América Latina aún está lejos de estas cifras, el potencial es enorme, especialmente en sectores como tecnología, servicios digitales, economía creativa, sostenibilidad y fintech. Sin embargo, el rol de los emprendedores no está exento de desafíos. El Banco Mundial advierte que el contexto global se ha vuelto cada vez más complejo. Tres regiones del mundo sumarán más de 1.000 millones de personas a la población en edad de trabajar entre 2025 y 2050, mientras que la creación de empleo ya venía desacelerándose incluso antes de las crisis superpuestas de los últimos cinco años. A esto se suman cambios estructurales como la reconfiguración del comercio internacional, el impacto del cambio climático, la transición energética y la acelerada adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, que introducen nuevas oportunidades, pero también mayores niveles de incertidumbre. En este escenario, surgen preguntas clave para América Latina y el Caribe: ¿existe un problema de emprendedurismo en la región, ya sea por la baja densidad de nuevas empresas dinámicas o por la falta de un entorno que las impulse? ¿Qué está frenando el crecimiento de los emprendimientos y, con ello, su capacidad de innovar y generar empleo de calidad? Los principales retos del emprendedor El informe destaca siete frentes que valen la pena analizar. El primero es el acceso a financiamiento. Uno de los obstáculos más persistentes es el acceso al capital. Muchos emprendimientos enfrentan dificultades para obtener crédito, inversión privada o capital de riesgo, especialmente en sus primeras etapas. La percepción de alto riesgo, la falta de historial financiero y la incertidumbre macroeconómica limitan el flujo de recursos hacia proyectos innovadores. Sostenibilidad del modelo de negocio. Tener una buena idea ya no es suficiente. El verdadero reto está en construir modelos de negocio rentables, escalables y sostenibles en el tiempo, capaces de adaptarse a cambios en el mercado, en los hábitos de consumo y en la competencia. Muchos emprendimientos no logran superar esta etapa crítica. Adopción de tecnología. La transformación digital es un factor clave de competitividad, pero no todos los emprendimientos cuentan con los recursos o el conocimiento para incorporar tecnologías como automatización, analítica de datos o inteligencia artificial. La brecha digital sigue siendo una barrera importante para crecer y escalar. Atracción y retención de talento. Competir por talento calificado frente a grandes empresas, que ofrecen mayor estabilidad y mejores beneficios, es otro desafío.