Pese a críticas a las pruebas de Estado, la Ocde las respalda
La certificación de la educación media se ha convertido en un componente central de los sistemas educativos, al funcionar como el mecanismo que valida los aprendizajes adquiridos y define el acceso a la educación superior y al mercado laboral
La certificación de la educación media se ha convertido en un componente central de los sistemas educativos, al funcionar como el mecanismo que valida los aprendizajes adquiridos y define el acceso a la educación superior y al mercado laboral. Así lo señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), que analizó 71 certificados de educación media en 38 países, entre ellos Colombia, con el objetivo de evaluar cómo se estructuran, qué miden y qué función cumplen. En el caso colombiano, el informe identifica dos certificaciones principales: el bachiller académico y el bachiller técnico, ambos articulados a la prueba Saber 11, examen externo de carácter nacional que cumple un rol determinante en la validación de competencias y en los procesos de selección para la educación superior. La Ocde incluyó a Colombia dentro del grupo de países que cuentan con certificaciones diferenciadas para la educación general y la educación vocacional, una característica compartida por la mayoría de los sistemas analizados. En este esquema, el bachiller académico se clasifica como certificación de orientación general, mientras que el técnico corresponde a la formación vocacional, aunque ambos convergen en la presentación del examen Saber 11 como componente obligatorio. Este modelo ubica a Colombia en el grupo de 42 sistemas que combinan evaluación interna con exámenes externos, modalidad que la Ocde identifica como la más frecuente a nivel internacional. Ahora bien, en el mapeo realizado por la Ocde, Colombia figura entre los países donde la certificación incluye actividades con preguntas no conocidas previamente, aplicadas bajo condiciones estrictamente controladas y evaluadas de manera externa. "El uso de exámenes externos sigue siendo común cuando la certificación tiene un vínculo directo con la selección para la educación superior", señala el documento, al explicar por qué 36 de los 45 certificados de educación general analizados en los países Ocde incluyen exámenes externos como señal de credibilidad y transparencia para universidades y empleadores. El informe subraya que la certificación de la educación media cumple dos funciones principales: certificar aprendizajes y facilitar la selección posterior, ya sea hacia la educación superior, la formación técnica o el empleo. En Colombia, la prueba Saber 11 cumple ambas funciones, al actuar como requisito de finalización y como insumo central en los procesos de admisión universitaria. "La certificación funciona como un pasaporte hacia la vida posterior a la escuela", indica la Ocde. Adicionalmente señalan que hoy los sistemas educativos enfrentan una presión creciente para ser inclusivos y, al mismo tiempo, discriminatorios en términos de selección. Certificación mixta De los 71 certificados analizados, 57 utilizan múltiples tareas de evaluación, combinando exámenes, evaluaciones desarrolladas por docentes, proyectos o actividades prácticas. Colombia se inscribe en esta tendencia al complementar la evaluación escolar con un examen externo estandarizado, lo que, según el informe, permite ampliar el rango de competencias evaluadas. El documento advierte que los sistemas que dependen exclusivamente de evaluaciones internas suelen requerir pruebas adicionales de ingreso a la educación superior, una situación que no se presenta en Colombia, donde la prueba Saber 11 concentra buena parte de ese proceso. Por otro lado, en el caso del bachiller técnico, la Ocde destaca la importancia de que las certificaciones vocacionales reconozcan habilidades específicas y diferenciadas, sin intentar replicar los criterios de la educación general. Aunque el informe no entra en detalles curriculares por país, sí ubica a Colombia entre los sistemas donde la certificación técnica comparte el examen externo nacional, lo que, para ellos, plantea retos en términos de reconocimiento de competencias prácticas y ocupacionales. "El principio de paridad entre educación general y vocacional no implica evaluar las mismas habilidades", advierte el informe, al señalar que la validez de las certificaciones técnicas depende de su capacidad para reflejar destrezas relevantes para el empleo y la formación posterior. También, uno de los hallazgos relevantes para el debate colombiano es la ausencia de una relación estadísticamente significativa entre la aplicación de exámenes externos y la ansiedad en matemáticas, según datos de Pisa 2022. La Ocde concluye que el estrés asociado a los exámenes depende más del uso que se hace de los resultados que de la existencia misma de las pruebas. Este resultado adquiere relevancia en Colombia, donde la prueba Saber 11 suele ser objeto de debate público, al concentrar múltiples funciones dentro del sistema educativo.
El informe de la Ocde sitúa a Colombia dentro de un grupo mayoritario de países que utilizan la certificación de la educación media como un instrumento de transición, en un contexto donde el 81 % de los adultos entre 25 y 64 años en países Ocde ya cuenta con educación media completa, frente al 60 % registrado en 1996. Este proceso de masificación obliga a revisar permanentemente los modelos de certificación para garantizar que sigan siendo relevantes, confiables y útiles para estudiantes, instituciones y empleadores. Para Colombia, la inclusión del bachiller académico y técnico en el mapeo de la Ocde representa un punto de referencia internacional, al permitir comparar su modelo de certificación con el de otros 37 sistemas educativos. El informe establece principios generales que refuerzan el papel de la evaluación externa como mecanismo de credibilidad, especialmente en contextos de alta demanda por educación superior.