Aumenta el consumo de cocaína en Chile y emerge la ketamina, la llamada "droga de moda"
El uso de la primera subió en más de 1.000% en dos años, mientras que la segunda, un potente anestésico, comenzó a aparecer de forma sostenida a lo largo de las mediciones, y preocupa por su impacto cardiovascular e incluso renal.
La ketamina, un potente anestésico de uso veterinario que más recientemente se ha aprobado para el manejo de la depresión resistente en humanos, es considerada por los expertos de múltiples países como "la droga de moda".
La sustancia está en la mira de organismos de salud y seguridad de distintos países, como EE.UU., donde ha subido su uso recreativo.
Esta puede provocar efectos hipnóticos, analgésicos y alucinaciones similares a las del LSD. Recientemente, además, ganó atención tras vincularse a la muerte del actor estadounidense Mathew Perry.
Ahora, un estudio realizado en Chile confirma su consumo emergente en el país. La investigación, hecha por académicos de la U. Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y la U. Mayor, analizó 3.198 muestras de aguas residuales recolectadas semanalmente entre 2022 y 2024 en 33 plantas de tratamiento de la Región del Biobío.
A partir de los metabolitos presentes en el sistema de alcantarillado, se estimó el consumo poblacional de ketamina, cocaína y cannabis.
Los datos muestran un cambio marcado en los patrones de consumo: el uso de cocaína aumentó en más de 1.000% durante el período estudiado, mientras que el cannabis disminuyó en más de un 90%.
En paralelo, la ketamina -que al inicio del monitoreo no era detectable- comenzó a aparecer de forma sostenida en distintas localidades. "Esto nos reveló que la ketamina ingresa al país, pero además se establece como una droga de consumo diario o semanal de la población. Vimos claramente cómo aumentaba consistentemente", señala Andressa Reis, investigadora de la UCSC y líder del estudio, publicado en la revista internacional Journal of Hazardous Materials.
Este también identificó una fuerte asociación entre cocaína y ketamina, lo que sugiere patrones de co-consumo, señalan los autores.
Respecto de esta última, Reis advierte si bien tiene usos médicos bien establecidos, el aumento observado no se explica por esta razón. "Incluso considerando el uso hospitalario, los niveles detectados indican un mayor consumo recreativo evidente", afirma.
Para Cristóbal Galbán, investigador del Centro de Genómica, Ecología y Medio Ambiente (GEMA) de la U. Mayor y coautor del estudio, los hallazgos plantean la posibilidad de que esté emergiendo un mercado para este tipo de drogas en Chile.
Galbán señala que "es una sustancia que ha pegado mucho entre la gente joven, al menos en países como Colombia, entonces puede ser que en Chile el consumo se esté instalando en determinados grupos".
Álvaro Castillo, director del Núcleo Milenio para la Evaluación y Análisis de Políticas de Drogas y profesor de la Facultad de Medicina USS, quien no participó en el trabajo, dice que "los resultados sobre ketamina son concordantes con lo que se ve en patrones de decomiso o incautaciones de droga en Chile".
En 2024 y 2025 la Policía de Investigaciones (PDI) realizó múltiples incautaciones de sustancias que contenían ketamina. Castillo señala que "efectivamente, ya sea pura o como Tusi, que es usualmente la forma en la que se consume, es una sustancia emergente".
La ketamina puede provocar serios problemas cardiovasculares, alteraciones neurológicas "e incluso producir un daño renal agudo", afirma Castillo.
Reflejo nacional
Un punto relevante es que si bien el monitoreo se concentró exclusivamente en Biobío, sus autores creen que los resultados de las tres sustancias podrían reflejar dinámicas de consumo nacional.
Reis argumenta que "la región del Bíobío no constituye un punto de ingreso de drogas al país. Los datos sugieren cambios en la disponibilidad y circulación nacional".
Sobre la cocaína, Galbán señala que el alza de 1.000% "puede tratarse de más personas consumiendo, de las mismas usando más o de una combinación de ambos factores". Lo que sí puede afirmarse, agrega, es que "hay mucha más cocaína disponible y siendo consumida en el territorio". Esto, precisa Reis, puede ser por medio del producto puro o de mezclas con otras sustancias.
Castillo plantea que según encuestas nacionales, la prevalencia de esta droga en Chile se ha mantenido estable (en torno al 1% de la población) y señala que este nuevo monitoreo "parte en 2022, en un período todavía marcado por la salida de la pandemia, cuando se contrajo la demanda de muchas drogas".
A su juicio, "puede ser que el aumento posterior refleje una normalización o expansión del mercado tras un período de escasez", aunque reconoce que la magnitud del alza sigue siendo llamativa.
Reis subraya que las encuestas nacionales de autorreporte (como las de Senda) "dependen de la disposición de la persona a declarar si consume o no. El análisis de agua residuales ofrece una medición más robusta y directa de lo que se está consumiendo".
Desde el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), su directora nacional, Natalia Riffo, comenta que los hallazgos "conversan bastante con nuestros últimos resultados de población general y población escolar", según los cuales se observa un aumento de la cocaína en escolares y disminución del cannabis en distintos grupos etarios.
En cuanto a la ketamina, Riffo subraya que, aunque su prevalencia sigue siendo baja en las encuestas, se trata de una sustancia que genera preocupación porque "muchas veces no se consume sola, si no a través de mezclas con otros compuestos" de alta peligrosidad.
A juicio de Riffo, los hallazgos "son muy valiosos. Nos permiten reafirmar que hay fenómenos a los que seguir poniéndoles atención".
Para Reis, los datos muestran un escenario claro: "La ketamina llegó para quedarse. Es poco probable que desaparezca como fenómeno de consumo; todo indica que se va a instalar, tal como ocurrió antes con la cocaína o la marihuana", advierte.
CannabisRespecto de la baja que muestra el cannabis en el estudio, Reis aclara que esto no debe interpretarse como un desplazamiento automático hacia otras sustancias. A su juicio, el descenso no implica que el cannabis haya perdido relevancia en el panorama de consumo. "Cuando uno compara con lugares como Ámsterdam o Mallorca, donde se sabe que el consumo es elevado, la cantidad detectada en aguas residuales en Chile sigue siendo alta", señala. Y explica que el hallazgo apunta más bien a cambios en los patrones de consumo, donde el cannabis sigue teniendo un peso importante, aun cuando otras drogas comienzan a ganar visibilidad.