Miércoles, 04 de Febrero de 2026

Frente Amplio refresca mejor

UruguayEl País, Uruguay 4 de febrero de 2026

Mientras el FA mantiene su adhesión emocional, las murgas revelan la decepción de sectores radicales y cuestionan el pragmatismo del gobierno

En una reveladora entrevista que Guillermo Draper e Ismael Grau hicieron a Gabriel Oddone, publicada en la última edición de Búsqueda, el ministro de Economía lanza una ironía con la que no puedo estar más de acuerdo: "A veces digo, medio en serio y medio en broma, que el Frente Amplio es una marca como la Coca-Cola, es muy potente. Porque emocionalmente genera un conjunto de cosas que aglutinan".

No hay duda de que la marca está más consolidada que la valoración de los atributos del producto. Oddone lo dice justamente argumentando que las dos ideologías en disputa dentro del FA -economía de mercado versus dirigismo socialista- en realidad no plantean un problema, porque la adhesión emocional al proyecto político se impone siempre a cualquier discrepancia conceptual.

Pero vale la pena mirar lo que está pasando en algunas válvulas de escape del pensamiento izquierdista desencantado. Y al respecto, nada mejor que advertir la batalla nada silenciosa que se está librando en los tablados montevideanos.

Se equivocan feo quienes desde la derecha postulan que las agrupaciones carnavaleras son instrumentos de propaganda del FA: en verdad las hay para todos los gustos. Esa motivación proselitista está solo en un estrecho pero muy influyente círculo de las llamadas "murgas compañeras". Poniendo la lupa en estas últimas, en el carnaval de este año nos encontramos con una curiosa paradoja: las agrupaciones militantes manifiestan muchas más críticas al gobierno del FA que a los partidos fundacionales.

Es como si blancos, colorados e independientes ya merecieran ser ignorados, habiendo rebajado su gravitación de adversarios ideológicos como resultado de la derrota de 2024. Hacer chistes contra los partidos de la Coalición hoy parece tan demodé y poco original como reírse de la suegra o el borracho. Las murgas apuestan a pegarle con todo a los sectores moderados del FA. Empezando por el presidente Orsi, quien se liga unas cuantas parodias bastante denigrantes por sus debilidades de comunicación, y siguiendo por el MPP a quien, como sector mayoritario -y ahora pragmático- del gobierno, le clavan también sus dardos venenosos.

Hay un cuplé de la murga Queso Magro que es tremendo en ese sentido. Con la música de "YMCA" de Village People, se despachan contra el MPP sin pelos en la lengua: "Ya no es tan radical, lo importante es ganar y el discurso saber moderar". "El MPP es un sentimiento, aunque ahora se haya ido al centro". "Vendió una radio al mejor postor (.) Se vende una emisora compañera, el que ponga más plata se la lleva". Después hay una acción teatral muy graciosa, donde una fila de personas pide ingreso al sector, empezando por Oddone, siguiendo por un cirujano que lo que promete aportar es mucho dinero, luego una chica que no tiene ni idea de militancia política, "pero tengo más de cien mil seguidores", a lo que le gritan "¡Bienvenida!" Enseguida hacen el cálculo de la devolución económica que recibe el sector por sus 410.000 votos: "Dejó de ser una PYME, mueve más plata que DAEPCU en carnaval". Para completarla, lo acusan de negarse a aprobar el proyecto del impuesto del 1% a los ricos porque "además de algún milico, lo paga el MPP".

Por su parte, la murga Un título viejo canta el cuplé "Querido yo", donde se quejan de que con este gobierno progresista "el presupuesto es parecido al anterior", "suben impuestos y el salario está rozando la inflación", "renunciaron tres ministros, si no fueran de los nuestros, les diríamos blancos pillos". Dicen que cuando habla sobre seguridad pública, el presidente Orsi "pone de ejemplo a Bukele y nos entendés una mierda". Y en otro pasaje del espectáculo, acusa a la izquierda de que "la derecha se lleva a los pibes que vos decepcionás".

La conclusión que uno saca cuando escucha estas cosas es preguntarse qué sentido tiene el equilibrismo que hace el gobierno, entre un pragmatismo con tintes socialdemócratas y el discurso que agrada a los sectores radicales, cuando estos últimos no callan su profunda decepción por la ausencia de los cambios bruscos antes prometidos. Y vuelvo a la reflexión del principio: ¿cuán potente es hoy la marca Frente Amplio, sin Vázquez ni Mujica como líderes aglutinantes? ¿Cuán manejables serán "las bases" a las que se apela en cada campaña electoral con promesas maximalistas y maniqueísmos baratos que, llegados al gobierno, se saben inviables?

Pero hay otra conclusión tan o más gravitante. En este contexto, ¿qué vamos a hacer con la marca Coalición Republicana? ¿Seguiremos dedicados a hacer tormentas en vasos de agua por un ministro con la licencia de conducir vencida o haremos verdadero proselitismo contra los aumentos de impuestos, el amateurismo ante futuras crisis hídricas y el disparatado posicionamiento internacional en función de amiguismos ideológicos?

¿Estamos dispuestos a trabajar en serio para que, si el Frente es Coca-Cola, la Coalición Republicana sea, como respondía Pepsi, "la elección de la nueva generación"?
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