Cordial y sin acuerdos, así se dio el encuentro Petro-Trump
La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, se extendió por más de dos horas en la Casa Blanca y estuvo marcada por una agenda amplia, cargada de tensiones geopolíticas, expectativas económicas y señales políticas cuidadosamente medidas
La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, se extendió por más de dos horas en la Casa Blanca y estuvo marcada por una agenda amplia, cargada de tensiones geopolíticas, expectativas económicas y señales políticas cuidadosamente medidas. El encuentro buscó relanzar una relación bilateral que venía deteriorada tras un año de desencuentros, sanciones y fuertes cruces retóricos, en un momento clave para ambos países. Petro llegó a la residencia presidencial a las 10:53 de la mañana, hora local de Washington, y se retiró poco después de la una de la tarde, en una cita que se desarrolló a puerta cerrada y sin acceso a la prensa. A diferencia de otros mandatarios latinoamericanos que han visitado recientemente la Casa Blanca, el presidente colombiano no fue recibido en la puerta del Ala Oeste ni contó con guardia de honor, un detalle protocolario que no pasó desapercibido por la gente. Desde la Casa Blanca, sin embargo, el mensaje oficial buscó moderar cualquier lectura negativa y la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró en entrevista con Fox News que Trump entró al encuentro "con muy buena disposición", pese a varios meses de fricciones, entre ellas la retirada de la certificación antidrogas a Colombia, la revocatoria del visado de Petro y su inclusión en la llamada ‘Lista Clinton’, con implicaciones financieras y reputacionales. ¿De qué se habló? El telón de fondo de la reunión fue el narcotráfico, un tema que atraviesa tanto la relación bilateral como la agenda económica regional y frente al que Washington sostiene que la producción de cocaína se ha disparado bajo el actual Gobierno colombiano, mientras Petro defiende que su política de sustitución voluntaria de cultivos y erradicación manual ha sido más efectiva que las estrategias represivas del pasado. Según relató el propio Petro en declaraciones posteriores, uno de los puntos centrales fue la necesidad de enfocar la lucha contra el narcotráfico en las estructuras financieras y en los grandes capos que operan fuera de Colombia; destacando que "la primera línea del narcotráfico no vive en Colombia", al explicar que muchos de esos jefes residen en ciudades como Dubái, Madrid o Miami, junto a sus capitales. El Presidente sostuvo que le entregó a Trump información concreta sobre esos objetivos de alto valor y planteó una articulación internacional de inteligencia para perseguirlos. En ese contexto, destacó recientes operaciones conjuntas con agencias estadounidenses que permitieron la incautación de grandes cargamentos de cocaína en rutas transatlánticas, subrayando que se trata de una estrategia "más eficaz" y menos violenta que los enfoques tradicionales. No obstante, la conversación también incluyó la situación en Ecuador y la creciente violencia asociada al narcotráfico en la frontera sur, un punto en el que Petro insistió en que la reactivación económica de las regiones fronterizas es clave para cerrar el paso a las economías ilegales y sostuvo que "entre más se reactive el sur colombiano y el norte de Ecuador, más tendremos la opción de cerrar las puertas del narcotráfico". Para el mandatario, desarrollo económico y seguridad son dos caras de la misma moneda. Así mismo, Venezuela fue otro eje central del encuentro, tanto por su dimensión política como por sus implicaciones económicas y energéticas y allí se puso sobre la mesa la necesidad de avanzar en la reactivación económica del occidente venezolano con apoyo de Colombia y, eventualmente, de Estados Unidos, bajo la premisa de que el aislamiento y las sanciones han sido, en sus palabras, "lo más antieconómico e irracional" que se ha hecho en la región. En ese marco, el presidente colombiano defendió el levantamiento de sanciones como un paso necesario para permitir flujos comerciales, energéticos y humanos que ya existen de facto. Recordó que desde la reapertura de la frontera colombo-venezolana cruzan alrededor de US$1.500 millones, principalmente en alimentos, mientras que durante el cierre fronterizo lo que más se movía era cocaína, una paradoja que, según él, ilustra los costos económicos del bloqueo. Transición energética La energía también ocupó un lugar destacado en la conversación, con énfasis en el papel que podría jugar Colombia como plataforma regional y allí Petro destacó el potencial de La Guajira para generar energía eólica y solar suficiente no solo para abastecer a Colombia, sino también a Venezuela y a mercados externos. Incluso mencionó proyectos de hidrógeno verde impulsados con participación de empresas estadounidenses, listos para exportar. En ese contexto apareció Ecopetrol, no como un tema operativo inmediato, sino como parte de una visión de integración energética de largo plazo que genere desarrollo.
Cabe destacar que la dimensión simbólica del encuentro también fue relevante; ya que el mismo Petro compartió en redes sociales imágenes del apretón de manos con Trump y una tarjeta firmada por el presidente estadounidense con el mensaje: "Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia". Además, mostró un ejemplar del libro The Art of the Deal con una dedicatoria que decía "Eres genial", gestos que buscó interpretar como señales de distensión tras meses de hostilidad. En entrevistas posteriores, Petro aseguró que no percibió contradicciones directas con Trump durante la reunión y que las mayores diferencias que había visto en la prensa provenían de otros funcionarios. Así mismo, afirmó que "la reunión se da entre gobierno y gobierno, no entre facción y la otra" y destacó que el encuentro se dio en un contexto global de "temores y expectativas" que obligan a buscar puntos de coincidencia. Ahora se espera lo que diga al respecto el presidente Trump.