‘Hay anhelo y ansia de aprendizaje en la sociedad’
En este momento está concluyendo el proceso de matrícula, lo que hemos visto en los últimos años es un incremento
En este momento está concluyendo el proceso de matrícula, lo que hemos visto en los últimos años es un incremento. Luego de la pandemia, progra- mas de financiación de la educación em- pezaron a eliminarse, todo eso contribuyó a una caída generaliza- da de la matrícula, no solo en Colombia, sino a nivel mundial. Pero muchas univer- sidades, en el caso de Colombia, han logra- do ir recuperando la matrícula, y entre ellas la Jorge de Lozano, lo cual me alegra porque es una señal de que los que quieren aprender, y en este caso especial- mente los jóvenes y sus familias, conti- núan valorando la educación y la calidad como un instrumento fundamental en sus vidas.
La llegada de Francisco José Lloreda a la rectoría de la Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano marca el inicio de una etapa en la que la educación vuelve a ocupar un lugar central como proyecto de país. Desde esa perspectiva, Lloreda plantea una visión de la educación superior abierta, incluyente y conectada con los cambios demográficos, tecnológicos y sociales. ¿Cómo recibe la rectoría? La educación es el cimiento de la libertad, y dependiendo de las restricciones educativas o de las capacidades que se tenga como ser humano, uno puede ejercer de manera más amplia o restringida la libertad. Básicamente la educación es el principal instrumento, no solo de desarrollo personal, sino de una sociedad. Así lo he creído desde hace muchos años, desde que fui ministro de Educación. A lo largo de mi vida, cuando he tenido la oportunidad, me he dedicado a estudiar y creo profundamente en el rol de la academia. Por eso, el año pasado cuando me propusieron asumir la rectoría, me pareció no solo un desafío maravilloso, sino que me sentí profundamente honrado. ¿Cómo ve el panorama de la educación en Colombia? Colombia ha avanzado mucho en materia educativa en los últimos 50 años. Recordemos, por ejemplo, que hace unas décadas, solo tenían la posibilidad de acceder a la educación superior el 10% de los colombianos. Hoy nos acercamos al 70%. Además, los logros que se han dado en educación básica y media, son muy importantes, sin perjuicio de los retos que tenemos por delante. Es fundamental que todos los colombianos seamos conscientes, tanto de entidades públicas como de privadas, de la importancia de la educación y de cómo debe ser una de las banderas principales de todo gobierno futuro. También, de entender esto como un derecho fundamental sin ser absoluto, y que la misma Unesco la considera como un bien público. Al ser un bien de interés público, significa que tanto las instituciones de carácter oficial o las privadas están brindando educación pública. ¿Es esencial el sistema mixto? La educación pública no es únicamente la que ofrece lo que llamamos una universidad pública, también la ofrecen las universidades privadas. En últimas lo que están buscando es formar ciudadanos en distintas disciplinas y eso es fundamental para el país. Esto que digo sugiere un diálogo amplio y constructivo para que no existan fisuras en el modelo mixto que hoy día tiene Colombia, sino para que desde el sector privado y también desde el público se le dé un pulso a la educación, pensando sobre todo en los estudiantes. Hay una tendencia a la educación media, ¿cómo planean abordar esas inclinaciones de los estudiantes? La misión de una universidad no debe ser otra que contribuir a que quienes quieran aprender, cumplan sus sueños. Por distintas razones, tenemos generaciones que cada día van a ser más longevas, siempre y cuando haya buenos sistemas de salud. Por eso lo que hay es oportunidades inmensurables para las instituciones de educación superior. Si uno cree que la educación superior y las universidades solo deben dirigirse a unos programas profesionalizantes, para un grupo de edad específica, está olvidando que hay un anhelo y un ansia de aprendizaje desbordante en la sociedad. ¿Hay riesgos? Por supuesto, hay razones de alerta, bien sea por cambios demográficos, gustos de los estudiantes y en la duda que tienen muchos sobre el retorno de la inversión en una carrera. Yo lo aprecio más como una oportunidad. Así, el gran reto que tenemos todos los rectores es de temer menos y entender más. Esta no es una reflexión mía, es de Marie Curie. Básicamente lo que dice es que en la vida tememos mucho y entendemos poco y este es el momento de entender más para temer menos. Sí hay desafíos, cambios y van a continuar, pero quizá, uno de los retos que tenemos es cómo entendemos esos cambios, cómo tratamos de anticiparnos y cómo vemos que aquí lo que hay es un mar de oportunidades para responder a los intereses del conocimiento. Hay una tasa de deserción preocupante, ¿cómo van a promover el acceso a la educación a través de financiación? En los más de 70 años de fundación de la Universidad, se ha buscado ser una institución de carácter formativo, que los procesos de admisión no sean un obstáculo, sino una puerta de entrada. Para eso la universidad ha creado distintas facilidades y entre ellas mecanismos, instrumentos de financiación. Esto en parte, debido a que a futuro no pareciera que se va a contar con el Icetex. La invitación es a que conozcan los distintos instrumentos y los programas. Nuestro compromiso hacia adelante es ver cómo logramos que nuestra universidad sea una donde el estudiante sea lo más importante. Eso, con una oferta única y diferenciada, y un modelo educativo que nos permita responder a lo que están necesitando los estudiantes. ¿Es un reto o una oportunidad la IA? La IA es una gran oportunidad. Es natural que genere incertidumbres, hay a quienes les preocupa el uso que puedan darle los estudiantes, incluso profesores. Yo lo que veo es una herramienta formidable, no solo para acceder a conocimiento, sino porque nos ayuda a sistematizar conocimiento. Por supuesto que no está llamada, como algunos creen, a reemplazar ni el saber ni la capacidad analítica de los estudiantes. Yo la veo como una aliada fundamental en el proceso tanto de enseñanza como aprendizaje. Por eso en la universidad la acogemos y la abrazamos con entusiasmo y no con prevención.