Cuatro propuestas para celebrar los 500 años
Alberto Fuguet:
"Habría que hacer algo simbólico
Alberto Fuguet:
"Habría que hacer algo simbólico. Un hito. No estaría mal una nueva Biblioteca Nacional - Centro Cultural Urbano. Podría levantarse como parte de la remodelación de la Estación Mapocho/La Vega/barrio Bandera. El Mercado Central podría ser parte. La biblioteca debe concebir la cultura como algo urbano, con cine, teatros, danza y recitales. También con bares, tiendas, salas de ensayo y espacios para talleres. Sus salas deberían tener nombres como José Donoso, Enrique Lihn, Alejandro Jodorowsky, Luciano Kulczewski, Stella Díaz. Debería estar conectada a un nuevo museo de arte pop".
María José Viera-Gallo:
"Festejaría sus 500 años con la ciudad viva de noche, completamente despierta, que se pueda habitar como en el día, con vitrinas, cafés, librerías, cine y restaurantes abiertos. Me la imagino con una luminaria cálida y bajita, con juegos de luces proyectados en edificios y en el cielo".
Miguel Laborde:
"Celebraría con un concurso para ubicar una gran escultura en lo alto del cerro Provincia, que es el primer ascenso importante de los santiaguinos, 'el bautizo iniciático' del ciudadano en la cordillera de los Andes, desde donde se ve y comprende la ciudad con otros ojos. Es un lugar desde donde pensar Santiago, esta ciudad andina que tiene en las montañas su mejor atributo identitario. Sería un escalón más, para sumarlo al Anfiteatro Pablo Neruda del Parque Metropolitano (obra de Martner y Eliash), y al bien ubicado Umbral Plazoleta Negra de Cazú Zegers, en la curva 22 a Farellones".
Lorenzo Berg:
"Enfatizaría lo loco que se hizo Pedro de Valdivia al no mencionar que fundó la ciudad sobre un asentamiento incaico casi sagrado y lo destacaría resaltando tales vestigios en espacios de aquella traza, como el cerro Huelén, la Plaza de Armas, la Quinta Normal, la avenida Independencia (camino indígena) y las huacas del valle de los ríos Maipo y Mapocho".