Miércoles, 11 de Febrero de 2026

Una voz particular y un ritmo que activa la dopamina: expertos analizan el boom de la música de Bad Bunny

ChileEl Mercurio, Chile 10 de febrero de 2026

Sus canciones encienden neurotransmisores asociados a la alegría, y las percusiones les hablan a áreas cerebrales que favorecen la conexión emocional. Yale ya estudia sus composiciones.

Fue el show más visto en la historia de los Super Bowl. La presentación del domingo del cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como "Bad Bunny", capturó la atención de 135,4 millones de espectadores, según datos entregados ayer por la cadena NBC, en 15 minutos de una colorida oda a Latinoamérica y a su país natal.
Pero antes de presentarse en el evento deportivo más visto de EE.UU. -donde cantó íntegramente en español-, Bad Bunny venía haciendo historia. En 2025, sus canciones fueron reproducidas casi 20 mil millones de veces en Spotify, más que las de cualquier otro artista.
Días antes había marcado otro hito en la ceremonia de los Grammy, al recibir el premio a Álbum del año por "Debí Tirar Más Fotos", el primer disco 100% en español en obtener el prestigioso galardón.
El álbum logró conectar con audiencias en China, Indonesia y Armenia. De hecho, la revista Rolling Stone describió el mes pasado al "Conejo Malo" como un "arquitecto de la globalización cultural que ha logrado el dominio global sin necesidad de adaptarse al mercado de habla inglesa". La pregunta es inevitable: ¿cómo logró conectar con el mundo?
Un análisis realizado por el Colegio de Químicos de Puerto Rico (CQPR) sostiene que su música activa neurotransmisores como dopamina, serotonina y oxitocina en el cerebro, sustancias asociadas al bienestar, la alegría y la euforia.
"La química del cerebro explica por qué miles de personas se sienten emocionalmente vinculadas a experiencias masivas", dijo en un comunicado María Santiago Reyes, miembro y presidenta del CQPR. "La gente no solo baila, se conecta bioquímicamente", añadió.
Desde la Universidad de Harvard, donde también se ha analizado su ascenso, se plantea que el estilo musical de Bad Bunny ha cambiado: aunque empezó como trap, "hoy es una fusión más compleja, una síntesis musical más amplia" que integra hip-hop, reguetón y géneros musicales tradicionales de Puerto Rico, como la salsa y la bomba.
De hecho, el año pasado se dio a conocer que la U. de Yale impartirá el curso "Bad Bunny: estética y política musical" para estudiar la cultura caribeña y los géneros musicales con los que el artista ha experimentado.
Para Christian Spencer, etnomusicólogo y sociólogo experto en música tradicional de América Latina de la Universidad Mayor, buena parte de la masividad que ha adquirido Bad Bunny se explica por su vocalidad, es decir, la forma en que usa la voz.
"Tiene una manera particular de cantar, una vocalización marcada, especialmente al pronunciar la vocal 'O' con la boca más abierta, como si fuese a comer, lo que produce un timbre identitario, inmediatamente reconocible, que facilita que lo identifiques y lo recuerdes", explica.
Spencer señala que este tipo de vocalidades identitarias han existido siempre en la música popular. "Shakira o Paul McCartney son ejemplos", dice.
Víctor Cabrera, psicólogo de la Universidad Autónoma, subraya el rol clave de los ritmos latinos y la percusión en la música del puertorriqueño.
"El uso de patrones rítmicos asociados a tradiciones afrodescendientes, como los timbales y los tambores, generan una respuesta corporal directa", explica Cabrera. Y añade: "Los tambores resuenan en el pecho, algo que se ha estudiado, y favorecen una conexión emocional, sensación de conexión con otros".
Cerebro primario
Esos instrumentos de percusión, sumado a ritmos repetitivos, activan el "cerebro primario" (también llamado primitivo), es decir, "estructuras cerebrales que compartimos con los mamíferos y que se desarrollan temprano en el ser humano, antes que el lenguaje, y que responden al sonido y al movimiento", según Claudio Araya, psicólogo y académico UAI.
"Eso hace que no sea importante entender la letra, sino que conectas con el ritmo de la música, algo que nos une a todos más allá de la cultura o el lenguaje, por ende, que apela a la humanidad compartida", agrega.
Desde el punto de vista de las letras de las canciones, Cabrera, plantea que si bien "la sociedad contemporánea ha reforzado durante años el individualismo y la idea de arreglárselas solo, Bad Bunny apela a valores como la fraternidad, la solidaridad y la idea de comunidad, valores que son profundamente humanos y que encarnan las preocupaciones y tensiones de las nuevas generaciones en muchos países".
En relación con el alcance global de su música -incluso en personas que no hablan español-, Cabrera sostiene que "el mensaje trasciende el idioma. La audiencia joven no está desinformada; conoce la postura del artista, sus valores y conecta más allá de la letra".
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