Martes, 10 de Febrero de 2026

Luces y sombras de las consultas

ColombiaEl Tiempo, Colombia 10 de febrero de 2026


Ricardo Santamaría
La gran consulta por Colombia de centro derecha, es la mejor noticia de esta campaña electoral


Ricardo Santamaría
La gran consulta por Colombia de centro derecha, es la mejor noticia de esta campaña electoral. Se trata de un grupo excelente de nueve colombianos que en medio de la dispersión de candidatos, tomaron la decisión de unirse y presentar una opción viable y ganadora. Voy a votar en esta consulta. Es un esfuerzo valioso de estos candidatos que tuvieron una visión de país y que son capaces de formar una nueva mayoría para desafiar los extremos. Votaré con entusiasmo y convicción por uno de ellos. Por el lado de la izquierda las cosas son diferentes. Hay dos consultas innecesarias y caóticas. En una participan dos candidatos, uno de los cuales es un completo desconocido. ¿Para qué? ¿Cuál es el sentido de esto? Y la otra, ha cumplido un proceso azaroso y contradictorio en la cual el candidato del Pacto Histórico pretendía repetir consulta como si este fuera un proceso del que pueda abusar, desangrando el presupuesto nacional. En buena hora el Consejo Nacional Electoral puso las cosas en su sitio e impidió algo que violaba las normas vigentes. Una consulta en la cual uno de los candidatos enfrenta varios procesos por corrupción y sirve para sellar la división de la izquierda y no su unión. De las primeras reformas que debe hacer el próximo presidente de Colombia, es una que ordene y reglamente las consultas populares. El mecanismo de las consultas partidistas nació con una promesa democrática: permitir que las bases eligieran a sus candidatos, oxigenar los partidos y reducir el "dedazo". Pero, por lo que vemos en la izquierda, las consultas se convirtieron en un escenario de disputas internas sin resolver y, peor aún, en una vena abierta para el presupuesto nacional. Por el lado de los partidos tradicionales, liberal, conservador, la U, las consultas no han servido para ordenar la casa. Ninguno de estos partidos usó el mecanismo. Lejos de zanjar diferencias ideológicas o de liderazgo, muchas consultas se usan como ring de boxeo interno: Facciones enfrentadas, campañas improvisadas y derrotados que, al día siguiente, desconocen los resultados o se van a otro partido. Millones de pesos del erario se van en procesos que convocan a una participación mínima. Otros países han entendido que las consultas funcionan, pero si están bien reguladas. Procesos unificados, en una misma fecha, con reglas claras y costos controlados, permiten que la competencia interna sea transparente sin convertirse en un circo permanente. En esos modelos, los partidos asumen mayor responsabilidad financiera y política, y el Estado cumple un rol de árbitro, no de patrocinador ilimitado. Colombia necesita un marco que permita consultas ordenadas, preferiblemente en un mismo día, con umbrales razonables de participación y con una distribución de costos justa. Los partidos deben fortalecerse internamente, no trasladar sus conflictos al Estado ni a los contribuyentes.
Analista.
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