Los "extranjeros" que defienden a Latinoamérica en los Juegos Olímpicos de Invierno
El esquiador Sebastián Endrestad, de padre noruego y madre chilena, es uno de los tantos casos de deportistas que lucen la bandera de un país distinto al que viven. "Estoy muy orgulloso de representar a Chile, la ceremonia inaugural fue muy especial", sostuvo. Otros ejemplos son el boliviano Timo Grönlund, oriundo de Finlandia, o el colombiano Fredrik Fodstad, nacido en Bogotá y adoptado por una familia escandinava.
L os Juegos Olímpicos de Invierno son, por su naturaleza, un evento de nicho, en el que los países nórdicos o que poseen condiciones constantes de frío y nieve se hacen más fuertes. Por eso, es muy usual ver medallistas con apellidos escandinavos, alemanes, suizos, italianos o norteamericanos, entre otros.
También es usual ver competidores de esas latitudes representando a países no asiduos a estos eventos. En la mayoría de los casos, son deportistas de doble nacionalidad, o que tienen un lazo a través de alguno de sus progenitores. Es el caso, por ejemplo, del chileno-noruego Sebastián Endrestad, de 27 años, quien debuta en estas citas en la edición en curso en Milán y Cortina d'Ampezzo.
Endrestad, que fue 72º en el esquiatlón y 86º en el sprint del esquí de fondo, es hijo de madre chilena y posee pasaporte nacional, por lo que el trámite de representar al Team Chile fue veloz. "Se comunicó directamente con nosotros, quería competir por Chile. Se hizo la gestión ante la Federación Internacional de Esquí, se demostró que tiene raíces chilenas y listo", explicó en estas páginas el presidente de la federación, Stefano Pirola.
"Estoy muy orgulloso de representar a Chile, la ceremonia inaugural fue un día muy especial para mí y en estas dos carreras, aunque no estoy contento con mis resultados, estoy mejorando y espero que pueda esquiar más rápido en los 10 kilómetros el viernes", indicó Endrestad, que llevó la bandera en la obertura que se realizó en Predazzo, una de las subsedes de estos Juegos.
En Latinoamérica, la situación de Endrestad no es la única de este tipo. Timo Grönlund nació en Finlandia en 1987 y se mudó en 2009 a Estados Unidos para estudiar. Ahí conoció a la boliviana Leny Huamán, con quien se casó. Por esa vía recibió la nacionalidad altiplánica y, aunque no pudo competir por su nuevo país en Sochi 2014 porque no vivía en Bolivia, lo logró en la edición siguiente.
"Es un honor muy importante para mí llevar la bandera boliviana. Quisiera que haya más bolivianos, pero como soy el único, supongo que habrá más atención hacia mí", dijo antes de competir en sus terceros Juegos en el esquí de fondo.
Colombia tiene otro ejemplo, aunque su historia es diferente. Fredrik Gerardo Fodstad nació en Bogotá, pero lo adoptó un matrimonio noruego siendo bebé y, aunque no habla español, hizo los trámites correspondientes para defender a los cafetaleros. "Representar a Colombia en Juegos de Invierno es algo increíble", afirmó el también esquiador de fondo de 25 años.
Algo similar a Fodstad vivió el haitiano Richardson Viano: fue adoptado por unos franceses y creció en los Alpes galos, pero optó por representar a la isla: en 2022 fue el primero de esa nación en unos Juegos invernales.
Brasil, por su parte, apuesta en grande: un foráneo es la carta para conseguir la primera medalla de su historia.
Se trata del esquiador alpino Lucas Pinheiro Braathen, noruego de nacimiento, hijo de madre brasileña, y que dejó de competir por el país europeo por diferencias con su federación en 2024. Está inscrito en slalom y slalom gigante, y llega con el impulso de su triunfo en la fecha de noviembre de la Copa del Mundo de esquí alpino.