Domingo, 15 de Febrero de 2026

Con Robbie Ryan, un gran fotógrafo del cine: Todo se resume en colaboración, esfuerzo, entusiasmo y diversión

UruguayEl País, Uruguay 15 de febrero de 2026

El dos veces nominado al Oscar y habitual colaborador de Yorgos Lanthimos y Andrea Arnold estuvo en el Festival Internacional del Cine de José Ignacio para dar una clase magistral y después charló con El País

Con dos nominaciones al Oscar y aportes a grandes directores, el irlandés Robbie Ryan es uno de los directores de fotografía más requeridos del cine contemporáneo. Estuvo en Uruguay para participar del José Ignacio International Film Festival donde impartió una masterclass ante un aforo completo.

Sus dos menciones en los premios de la Academia fue por dos de sus películas con el griego Yorgos Lanthimos: La favorita en 2019 y Pobres criaturas en 2024. Es también el fotógrafo de Bugonia, la última de Lanthimos y Emma Stone en cartel en Montevideo.

Ryan, por ejemplo, estuvo en todas las películas de Andrea Arnold y en muchas de Ken Loach, (dos de los más grandes directores británicos en actividad) y en un par Noah Baumbach (entre ellas, Historia de un matrimonio). Su estilo abreva del realismo británico, pero sabe adaptarse a las exigencias del proyecto: se considera un camarógrafo con nombre elegante.

Al salir de la clase magistral en José Ignacio, Ryan charló con El País.

-¿Cuál es la inquietud que más se repite en instancias como una masterclass?

-La que más escucho es qué consejo le daría a un director de fotografía novato. Sin embargo, hoy me hicieron una muy buena: cómo es mi relación con el productor. En estas instancias, intento que el público participe lo máximo posible. La de hoy fue una sesión agradable y creo que logramos cubrir todos los temas.

-¿Cuál es el consejo más útil que ha dado?

-¡Pensé que me iba a preguntar por el peor! (se ríe). Mi consejo es: entusiasmo y trabajo duro. Y que no sientan que esto es una lucha cuesta arriba. Se trata de disfrutar el proceso. Si es estudiante, busque a cineastas o colaboradores que piensen de forma similar y emprendan el viaje juntos. El cine es una construcción en equipo; es muy difícil hacer esto solo. Todo se resume en colaboración, esfuerzo, entusiasmo y, sobre todo, diversión.

-¿Quién le dio a usted su primer consejo?

-Esa sí es una buena pregunta. Al principio, no sabía que terminaría dedicándome a esto, así que no iba a charlas ni nada parecido. Pero trabajé ayudando en documentales a directores como John T. Davis, gente muy inteligente y culta: yo era todo oídos cuando hablaban. Aunque, pensándolo bien, creo que solo se estaban quejando de las desgracias del mundo, y yo pensaba: "¡Vaya, qué buen consejo!". Uno interpreta las cosas de forma distinta según la etapa de la vida.

-¿Cuándo fue consciente por primera vez del rol del director de fotografía?

-Recuerdo estar en una biblioteca y ver un libro que decía Cinematografía y pensar: "Qué buena palabra". Ahí me di cuenta que lo que hacía tenía ese nombre. En la escuela de cine estudié mucho a Kubrick y Lynch; ambos fueron y siguen siendo fundamentales. Tuve la suerte de ver sus obras, aunque cambiaban de director de fotografía a lo largo de sus carreras, Fred Elms me parece excelente. Y Stanley Cortez por La noche del cazador: el cine en blanco y negro siempre me maravilló. Luego uno descubre a grandes maestros, como Roger Deakins con los hermanos Coen. Todo eso me influyó mucho. Cada vez que veía algo así, quedaba fascinado.

-Su trabajo suele asociarse a un realismo británico muy específico, al estilo de Loach o Andrea Arnold. ¿Cree que existe un estilo visual distintivo en esa tradición?

-Ya no lo creo tanto. En Inglaterra se ruedan muchísimas películas que son, en esencia, producciones de Hollywood. Trabajan fotógrafos británicos y europeos, y de alguna manera se ha perdido cierta identidad. Todo se ha vuelto un poco más genérico y ya no tiene esa marca tan clara de Loach. Lo que pasa con Ken es que él sigue el mismo manual en cada película. Cuando empecé a trabajar con él, adapté mi método al suyo y simplemente me dejé guiar. Supongo que si hace lo mismo siempre, crea una identidad porque la gente sabe qué esperar. Trabajo con directores distintos y cada uno tiene su estilo, aunque compartimos una estética similar que es lo que me atrae de ellos. Por ejemplo, el rodaje en formato analógico. Me interesan los cineastas que quieren filmar en película.

-¿Qué le aporta el celuloide que el digital no puede tocar? ¿Hay una línea roja donde dice: "Esto debe rodarse en 35mm"?

-Es curioso, porque he hecho ya varias películas en celuloide y ahora, cuando llaman a mi agente, ella les dice directamente: "Ustedes saben que solo rueda en película, ¿verdad?". Y aceptan. Cuanto más tiempo paso en esto, más siento que es mejor quedarme solo con el fílmico. Es una de las primeras preguntas que hago, y deja claro si realmente quieren contar con mis servicios.

-El uso de VistaVision en Bugonia, por ejemplo, ¿es una declaración de principios?

-Es una mezcla interesante de tecnología vieja y nueva. VistaVision es un sistema de cámara antiguo que no progresó mucho en su momento, pero ahora, con el apoyo digital, si tienes un negativo más grande, obtienes una imagen mucho más interesante. Estas cámaras se han vuelto a popularizar porque ofrecen mayor calidad sin el coste prohibitivo del IMAX o los 65mm. Eso sí, son muy ruidosas.

-¿La fotografía de una película debe ser notoria o permanecer invisible?

-La cinematografía puede enriquecer muchísimo una película, siempre y cuando sea la adecuada para la historia. Si la fotografía es bellísima, pero no encaja con el relato, es perder el tiempo. Su función es facilitar la narrativa y hacerla más profunda; ambos elementos están intrínsecamente ligados. No sirve de nada tener una película visualmente increíble si la historia no es buena.

-En ese sentido, ¿cómo encuentra el lenguaje visual de una película?

-Depende de cada proyecto. Lanthimos, por ejemplo, tiene mente de director de fotografía. Visualmente es muy consciente de lo que quiere; para cada película elige un lenguaje distinto según lo que la historia necesite. Él es el verdadero director de fotografía, yo apenas un facilitador. Es su visión la que manda y ayudo creativamente en todo lo que puedo, pero, esencialmente, me encargo de la parte práctica. Cuando él me pregunta qué lentes vamos a conseguir para tal cámara, para mí eso ya es suficiente. Me encanta esa relación de trabajo, pero insisto: es su visión. Yo solo soy un operador de cámara con un título elegante.
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