Domingo, 22 de Febrero de 2026

Una buena relación entre tíos y sobrinos trae una serie de beneficios a la familia

ChileEl Mercurio, Chile 21 de febrero de 2026

La ciencia ha encontrado que este vínculo hace que los niños desarrollen más confianza en sí mismos y mejoren sus habilidades sociales. Además de "ídolos", estos adultos suelen ser sus confidentes, por lo que los especialistas recuerdan la responsabilidad que eso implica.

Algunos los ven como sus segundos papás, para otros son el apoyo incondicional en momentos difíciles; también los mejores confidentes o las personas más divertidas del planeta. La relación entre tíos y sobrinos puede ir mucho más allá de un vínculo sanguíneo y, según la ciencia, su impacto en el desarrollo infantil no es menor.
Para Blanca (11) y Lucía (13), Soledad Corbera es su tía favorita. Desde pequeñas, ella se ha encargado de cuidarlas cuando sus papás tienen que salir; les organiza salidas al cine, a comer o a comprar; y las va a buscar al colegio de vez en cuando.
"Es divertido porque les dicen a sus compañeras 'ella es la tía de la que te hablaba', como que uno es ídola", cuenta Soledad, quien no tiene hijos, pero ha vivido con sus sobrinas una experiencia similar a tenerlos.
Álvaro Pinilla fue tío por primera vez a los 14 años. "Soy el menor de mis hermanos y de todos mis primos, entonces mi primera sobrina me cambió la vida; tener a alguien de mi sangre más chico que yo era como tener una hermanita chica; fue mi juguete".
Hoy tiene seis sobrinos, unos ya adultos y otros aún niños, y reconoce que los regalonea. "El hecho de no tener hijos me hizo tener una relación muy cercana con mis sobrinos, son como mi conexión con mi niñez. Sobre todo, soy el tío con el que se entretienen".
Eso sí, admite variaciones en el vínculo con cada uno: "Creo que influye mucho en qué etapa de la vida estás, la relación que tienes con los padres del niño y la personalidad de tu sobrino".
Aunque han estado siempre presentes, a medida que las familias se han ido haciendo más pequeñas, el rol de tíos y tías ha ido cobrando relevancia, concuerdan especialistas en el tema.
"Tiene que ver un poco el hecho de que cada vez es mayor el número de personas que postergan la paternidad o que deciden no tener hijos y que, por lo tanto, su primera o única aproximación a este vínculo con un niño es a través de ser tío", comenta Mireya Sepúlveda, psicóloga de Clínica Alemana.
"Están implicados en el desarrollo emocional, afectivo y social de los niños. Si bien, en general, no cumplen como este rol parental de poner horarios y límites, sí están presentes en experiencias vinculares, de juego, de educar, de mostrarles el mundo. Entonces desde ahí, los tíos suelen ser una inspiración o un modelo más de cómo ser adulto", agrega.
Soledad Corbera lo ha vivido. "Tenemos un vínculo muy potente. De repente, te das cuenta de que ellas empiezan a decir palabras que uno usa o imitan hábitos que uno tiene. Uno es un modelo al final de cuentas y, por lo mismo, también hay que estar bien consciente de lo que haces o dejas de hacer".
La ciencia lo comprueba: un estudio de la U. de California, publicado en 2025, reveló que para el 67% de los sobrinos encuestados, sus tíos fueron figuras clave en su desarrollo y habilidades sociales, mientras que un 75% aseguró que una relación estable entre sus padres y sus tíos incrementó considerablemente la unión familiar. Además, concluyó que tener vínculos cercanos con tíos y tías puede aumentar la confianza en los sobrinos hasta en un 25%.
Ana Vergara, psicóloga de la U. de Santiago, precisa que en ocasiones los tíos, y sobre todo las tías, asumen un rol más materno, en especial en familias uniparentales. "También en situaciones de crisis biográficas, como separaciones, muerte o enfermedades, el apoyo de tíos y tías suele aumentar y ser fundamental. Pueden ser un refugio emocional muy significativo".
Eso sí, precisa Sepúlveda, es importante definir bien roles para no caer en competencia con los padres, ni en críticas a su labor. "El ideal es que esta red de apoyo se pueda sintonizar con los padres, en el sentido de respetar las normas que han establecido" (ver recuadro).
"Los tíos tienen que saber que son muy responsables y que no solamente se trata de pasarlo bien con los sobrinos, sino que también de guiar en ciertos valores, en el cuidado y en el autocuidado, en el respeto por los demás", agrega.
En tal sentido, Miriam Pardo, psicóloga clínica y académica de Psicología de la U. Andrés Bello, recuerda que muchas veces los tíos se transforman en confidentes de sus sobrinos, pues se perciben como personas más cercanas justamente porque no son quienes ponen las normas.
"Es común que los sobrinos les cuenten que les gusta una persona y eso se puede mantener en secreto, pero si se trata de temas muy delicados, cualquier comportamiento que puede significar un riesgo para el niño o el adolescente, los tíos deben comentarlo con los papás", enfatiza.
Para no caer en infidencias y romper la confianza con el sobrino, agrega, lo ideal es "plantearle que es muy importante hablar el tema con los papás. Tratar de convencerlo o, si no, de informarle que, por su propio bien, les comentará la situación a los papás".
Tíos y tías también se ven beneficiados de una buena relación con sus sobrinos. "Uno de los beneficios más interesantes es que refuerza la pertenencia a la familia de origen. Eso contribuye a darle un sentido respecto a su legado familiar, sobre todo en quienes no han tenido hijos", dice Pardo.
Asimismo, agrega, esto suele enriquecer el vínculo con su hermana o hermano, por ejemplo.
Sin competirLa red de apoyo que ofrecen tíos y tías permite una crianza donde los papás también tienen un referente que les sirve para cotejar o pedir opiniones.
Sin embargo, las especialistas enfatizan que es importante respetar los roles de cada cual y no transgredir las normas que establecen los papás. Eso sí, si los tíos cumplen un rol paterno, en esos casos pueden establecer normas en la casa. "Todos deben remar para el mismo lado", dice Mireya Sepúlveda.
Más que criticar lo que hacen los padres, agrega Miriam Pardo, "se puede plantear un tema, pero no enfocarlo como que esa es la verdad y tiene que ser así. De lo contrario, eso puede terminar afectando la relación con el sobrino". Ello también evita caer en una competencia por la atención o el cariño del niño entre padres y tíos. Cuando ello ocurre, advierte Sepúlveda, "eso nos hablaría de que estos adultos tienen temas pendientes que trabajar en su relación".
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