Domingo, 22 de Febrero de 2026

El uruguayo que le ganó a Bill Gates, es campeón del mundo y recorre países impensados jugando al bridge

UruguayEl País, Uruguay 22 de febrero de 2026

Es salteño y comenzó su periplo en este deporte mental en 2007, con 16 años, luego de que un tío lo llevara a un club para participar de un curso que estuvo a cargo de Gustavo Chediak.

>Salto, 2007. A instancias de su tío Lewis Rochón, Rodrigo García da Rosa, de 16 años, se presentaba en el Club Uruguay de su ciudad para participar en un curso de bridge, organizado por Gustavo Chediak. Todavía no lo sabía, pero a partir de ese momento su vida cambiaría para siempre.

Nueva York, 2026. La extenuante partida terminó y, con ella, el torneo. García da Rosa, que a esta altura de su vida y su carrera pasa más tiempo en Estados Unidos que en Uruguay, se corona campeón junto a su equipo.

En este tiempo pasó mucha agua por debajo del puente y muchas cartas por encima de la mesa. A sus 34 carnavales, García da Rosa es el mejor jugador uruguayo de bridge, recorre el mundo jugando a este deporte mental y se dio algunos gustazos, como ganarle a Bill Gates. Pero para entender mejor todo esto, hay que ir por partes. O por rondas.

Qué es y cómo se juega al bridge

El bridge es un juego de cartas (declarado como deporte en 1999) que es complejo de explicar, de entender y de jugar. La cosa es más o menos así: dos equipos de cuatro jugadores se enfrentan en dos mesas a la vez; cada participante recibe 13 cartas. Con los naipes vistos, y antes de jugar, se realizan subastas en las que las escuadras se comprometen a ganar cierta cantidad de bazas (manos). En cada ronda los competidores juegan una carta y gana la de mayor puntuación (el As es la más poderosa y el 2 la más débil). Vence quien logre cumplir con lo pactado.

Aunque la cosa no es tan fácil: en cada mesa los equipos se enfrentan a trece rondas y, una vez finalizadas, los jugadores intercambian sus lugares y sus cartas; en la siguiente partida deben jugar con las naipes que usó su oponente en la anterior, lo que lleva al extremo la demostración de destreza de cada jugador.

"Esa es una de las cosas que más me atrapó del bridge", le dice García da Rosa, desde Brasil, a Ovación. "Dependés mucho de tu memoria, porque si te olvidás de una carta, estás en el horno. Y no influye en nada la suerte", explica.

Amarre inmediato

Ese entusiasmo se encendió enseguida. Él conectó tanta estrategia y agilidad mental al servicio del juego con su gusto por las matemáticas; "de niño participé de algunas olimpiadas tanto en Montevideo, en la que llegue hasta el final, como a nivel binacional, en Salto Grande", recordó. "Siempre fue la materia que menos me costó", dice, para envidia de muchos.

Pocos meses después de ese curso inicial compitió de manera federada: en 2008 participó de un Sudamericano Sub 21 y comenzó a hacerse conocido en un juego de cartas cuyo nombre al uruguayo promedio lo remite más a una marca de galletitas que a un deporte. También en esa categoría compitió en Beijing en los World Mind Sports Games, una especie de juego olímpicos de deportes mentales, como ajedrez o bridge, claro.

Una vez terminado el liceo, García da Rosa probó suerte en la facultad, tanto de economía como de ingeniería. "Pero siempre terminaba dejando porque tenía que jugar torneos". Casi sin darse cuenta se convirtió en profesional.

Rodrigo García da Rosa viaja por Estados Unidos y también por Europa

Es 2011, Son las semifinales del Mundial Transnacional Juvenil que se está jugando en Croacia. García da Rosa, cuya carrera estaba en alza, defendía a las banderas de Uruguay y Argentina, que competían juntos. La partida parecía casi irremontable.

Entonces, apeló a su condición de Carbonero y alentó a sus compañeros: "Esto lo vamos a ganar de atrás, a lo Peñarol", exclamó. Surtió efecto: en su primera experiencia en este tipo de torneos, logró pasar a la final.


Supo a partir de ese momento que su trabajo iba a ser jugar al bridge, que su casa dejaría de ser Salto para pasar a ser el mundo y que comenzaría a vivir un cúmulo de experiencias impensadas.

Al año siguiente se hizo profesional. La dinámica es así: algún señor o señora de buen poder adquisitivo arma su equipo para competir en distintos torneos. En Estados Unidos, por caso, se dividen por estado. En Europa, por países.

Estas competencias suelen durar una semana, con exigentes jornadas de juego incesante, en varias mesas a la vez, ante distintos oponentes. "Te agota", resume el salteño.

El uruguayo que se consagró campeón del mundo

Es agosto de 2015. En Opatija, Croacia, García da Rosa toca el cielo del bridge con las manos tras coronarse campeón del Mundial Transnacional U26, compartiendo equipo con un italiano y cuatro suecos.

Se ve que a los nórdicos se les da bien el bridge porque a la final llegó Noruega, defensor de la corona. Pero el uruguayo y su banda se impusieron y el joven escribió una nueva página de un libro que hasta a él mismo lo sorprende. Es campeón del mundo.

Conoció a Bill Gates y también le ganó un partido

Es diciembre de 2018 y García da Rosa no para de sumar experiencia. Hace rato que es el mejor jugador de Uruguay. Para variar, está jugando en el país del Tío Sam. Su cliente o sponsor (así llaman a quién los contrata) era Rita Shugart, esposa del finado Alan, un destacado ingeniero en computación.

Parecía ser otra rutinaria jornada en el poco rutinario mundo del bridge hasta que a Rita se le ocurre que Rodrigo debía conocer a un buen amigo suyo. "Te lo voy a presentar pero seguro lo conocés", le dijo. Fue entonces que, de cabello blanco, lentes y un buzo que le quedaba, al menos, un talle chico, apareció Bill Gates, el magnate estadounidense que tuvo menos inconvenientes en crear Microsoft que en pronunciar correctamente Rodrigo. "Fue un encuentro corto porque todo el mundo lo estaba atomizando pero me pude sacar una foto", rememoró.

Quiso el destino que volvieran a cruzarse, llegaron a enfrentarse e incluso García da Rosa logró vencerlo. "Pero fue un partido chiquito", le resta importancia.

Otro aficionado al bridge con el que el uruguayo compartió momentos fue con el expresidente argentino Mauricio Macri, aunque con un trato un poco más frío y distante.

Rodrigo, hijo de un cobrador y una empleada, ya tiene nueve sponsors fijos que lo contratan para recorrer el mundo en distintos torneos de Estados Unidos, Europa, Australia, India o Sudáfrica con un contrato de algunos miles de dólares.
Rodrigo compitió en torneos continentales y mundiales: "Gané dos torneos nacionales en EE.UU. y algunos regionales; el último en enero, en Nueva York ". Además acumula dos medallas de plata en Mundiales y logró llegar al segundo escalón en Australia y en Francia, a nivel país.

Ahora está enfocado en jugar torneos regionales en Estados Unidos. Aunque hay excepciones, generalmente lo hace en el estado de Florida.

Aunque disfruta conociendo países y sumando experiencia, no todas son lindas. "Te perdés mucha cosa al vivir lejos, cumpleaños, casamientos, momentos", se lamenta. Cada vez que vuelve a Uruguay (puede pasar meses sin hacerlo) elige pasar tiempo con su familia y amigos. Durante la pandemia la dinámica varió, jugaba desde su casa y le agarró la mano a competir en línea, algo que absorbió a los clubes chicos y locales, justamente donde él empezó esta vida que jamás soñó.

Con varios años de carrera por delante y un destacado nombre logrado en la región, García da Rosa tiene metas claras: "Crecer a nivel personal, como jugador, y en un futuro no tan lejano volver a competir por países, algo que ahora no puedo hacer por una cuestión de tiempo".

Pase lo que pase, su nombre ya está inscripto en la historia del deporte uruguayo. Y todo porque una vez un hombre pensó que su sobrino que disfrutaba de las matemáticas podría llegar a ocupar sus ratos libres jugando al bridge.

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