Lunes, 23 de Febrero de 2026

‘Al Gobierno irán casi los $13,9 billones de las utilidades del 2025’

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de febrero de 2026

¿Cuál es su opinión acerca del menor crecimiento de la economía en el 2025, porque se estaba estimando una proyección mínimo del 2,8%, incluso un poco más? Creo que es algo que tenemos que revisar con cuidado

¿Cuál es su opinión acerca del menor crecimiento de la economía en el 2025, porque se estaba estimando una proyección mínimo del 2,8%, incluso un poco más? Creo que es algo que tenemos que revisar con cuidado. Primero resaltaría que fue un un dato de crecimiento satisfactorio, un 2.6% es satisfactorio. El el dato del cuarto trimestre en particular fue más bajito de lo que se esperaba, del orden de 2,3% o 2,2%, depende si se mira con ajustes estacionales o no. También hay que destacar que el ritmo de crecimiento de la demanda, de acuerdo con el dato del Dane fue considerablemente más bajo de lo que venía siendo en los trimestres anteriores. Ese es un elemento importante que tendrá que ser visto en conjunto con otros elementos del panorama económico en las próximas juntas cuando eh haya que tomar decisiones hacia adelante.
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, le dijo a Portafolio que la inflación de 2025 y el fuerte aumento en las expectativas de inflación para 2026, asociado al incremento del salario mínimo, fueron los causantes del inesperado aumento de 100 puntos básicos en la tasa de política monetaria, que es la que les cobra el Emisor a los bancos por recursos a muy corto plazo, del 9,25% al 10,25%. Señaló que el año pasado las utilidades del banco fueron las más altas de la historia, con $13,9 billones, recursos que por ley, la entidad trasladará casi que en su totalidad al Gobierno. Advirtió que difícilmente en 2027 se cumpliría la meta puntual de inflación, entre otros aspectos. En la Junta Directiva del 19 de diciembre del 2025 algunos codirectores quisieron subir la tasa. ¿La inesperada alza de enero de 100 puntos básicos pasado captó ese sentimiento, más lo generado por la inflación, superior al 2024 y el fuerte incremento del salario mínimo? Exactamente. Ya en diciembre existía la inquietud sobre la posibilidad de vernos enfrentados a subir la tasa porque las expectativas de inflación venían aumentando. A eso se sumó un dato de inflación malo a final de año y después la sorpresa del aumento del salario mínimo que hizo que las expectativas tuvieran un salto importante entre diciembre y enero de niveles del orden de 4,6%, a niveles del 6,7%, si se mira la inflación sin alimentos ni regulados, es decir, la inflación básica.  El banco había dicho que la meta de inflación se lograría hacia el segundo semestre del 2027. ¿Se mantiene esa postura? No. Desafortunadamente no lo vemos viable en este momento. Las expectativas de inflación tuvieron un salto hacia arriba importante, que no es algo que se manifieste exclusivamente en el resultado de un mes, sino que seguramente se va a ver a lo largo del 2026 y 2027. La expectativa hoy es que la inflación podría terminar mucho más alta de lo que pensábamos para 2026, alrededor de 6,3% y en 2027 ya iría bajando nuevamente en la dirección de la meta, pero difícilmente terminaría ese año estrictamente en la meta. La posibilidad que vemos es que con una política monetaria fuerte y si las expectativas se ajustan de una manera más acorde con la meta, estemos en 2027 en el rango admisible de más o menos un punto porcentual alrededor de ella, es decir, por debajo del 4%. El Banco de la República registraba una utilidad a noviembre del año pasado de $13 billones. ¿Ya hay un resultado completo para el 2025? Y se lo pregunto porque en ese caso el banco le transferiría al Gobierno unos $14 billones, casi lo que no le aprobaron en la reforma tributaria o ley de financiamiento en el Congreso y por el que se decretó la emergencia económica. Afortunadamente el Banco ha tenido unos resultados extraordinariamente buenos en materia financiera. Durante los últimos años venimos batiendo récords de utilidades y para 2025 éstas fueron de casi $13,9 billones, más de lo que estábamos proyectando y sustancialmente superiores a las obtenidas en 2024, que en su momento fueron un récord histórico. Esas utilidades son transferidas al Gobierno. Solo se hacen unas reservas menores contempladas en la ley, para inversión en el sector cultural, que realmente no afectan de manera sustancial ese número. Es una cifra cercana a la reforma tributaria o ley de financiamiento que tramitó el Gobierno… En el Banco teníamos un estimativo no tan alto, pero sí superior a $10 billones que habíamos compartido con el Gobierno y que había sido revisado en el Confis por parte del Gobierno hace unos meses.  ¿Cuál es su visión para que se sigan ajustando las expectativas de inflación a futuro. Solo subiendo la tasa, o qué más habría necesidad de hacer para seguir ajustando hacia esa meta? Un elemento importante es que la economía crezca de una manera más ajustada, en el sentido de que la demanda no crezca más rápido que la producción. Ese crecimiento mayor de la demanda con respecto a la producción es algo que venimos observando desde mediados de 2024. Fue muy pronunciado en 2025, en particular, los tres primeros trimestres. Es necesario que ese exceso de demanda se corrija para que las presiones inflacionarias se mitiguen y dejen de reforzar otras fuerzas que presionan la inflación, tales como las que surgen, por ejemplo, de la decisión de aumentar en más de 23% el salario mínimo. ¿Cómo analiza el gerente del Emisor el incremento en el endeudamiento de los últimos seis meses. ¿Sí se ha logrado disminuir el costo de financiamiento externo y si ese nivel al que se llegó sobrepasa el límite prudencial o moderado? El Gobierno ha sido muy activo en manejar su portafolio de deuda. Ha aprovechado de manera muy eficaz el hecho de que debido al deterioro de la credibilidad de la deuda pública colombiana en el exterior, los títulos de más largo plazo se desvalorizaron. El Gobierno entró a recomprar esos títulos utilizando para ello recursos de endeudamiento a más corto plazo, lo cual permite que el saldo total de la deuda neta se ajuste hacia abajo. Esto es un efecto que puede tener beneficios desde el punto de vista del valor de la deuda neta hoy. Pero es fundamental destacar que los flujos del nuevo endeudamiento han continuado porque el Gobierno requiere financiar el déficit fiscal. El principal determinante del incremento de la deuda es el monto del déficit fiscal. Ese monto es grande. Ha estado en niveles particularmente altos en el último año y eso ha hecho que los niveles de deuda hayan seguido aumentando, pese al efecto contable que se genera por la recompra de la deuda desvalorizada, y por el efecto de la apreciación del peso sobre la magnitud de la deuda en moneda extranjera expresada en términos relativos al PIB. ¿Por qué hay países muy diferentes a Colombia, como Japón, con una deuda sobre el PIB de 200%, mientras que acá se habla que, al subir por encima del 64%, superaría lo prudencial? Es muy importante esa distinción entre los países que tienen capacidad de financiarse muy barato, como Japón, que es el caso extremo, que puede financiar su deuda a tasas muy bajas, entre otras cosas, porque si bien es cierto que tiene una deuda enorme del 200% del PIB, también tiene activos en el exterior muy grandes. Países como Japón tienen una credibilidad y una capacidad de pago de la cual nadie duda a pesar de su enorme deuda. Eso le permite colocar bonos a tasas de interés muy bajas, que los mercados le compran fácilmente. Otro caso parecido es el de los Estados Unidos, que tiene una deuda muy alta como porcentaje del PIB, mucho más alta que la colombiana, pero tiene la capacidad de colocar bonos de deuda a tasas muchísimo más bajas que la colombiana, gracias a su credibilidad y a la solidez de su economía. En el caso de Colombia, tradicionalmente teníamos una deuda que era del orden del 40% del PIB. Mantener ese nivel de deuda era lo que permitía que las agencias calificadoras de riesgo nos asignaran el llamado grado de inversión. Cuando esa deuda se subió fuertemente con la pandemia y cuando se vio que no caía suficientemente rápido en 2021 o 2022, empezamos a ver que las calificadoras de riesgo nos bajaban del nivel de grado de inversión hacia niveles menos atractivos, con los cuales colocar deuda en el exterior se hizo más costoso. Recientemente, cuando se vio que la deuda seguía aumentando nos volvieron a bajar y el sobrecosto que tenemos que pagar por captar nueva deuda ha seguido aumentando. A nivel interno el endeudamiento también se ha encarecido...  Sí. Ahí hay que hacer una distinción bien importante y es cuál es la tasa de los TES a la cual se endeuda internamente el gobierno, y cuál es la tasa de interés de política monetaria que fija el Banco de la República. En esto ha habido muchas confusiones en el debate público. El Banco de la República fija una tasa de política monetaria que es básicamente para operaciones a un día, de muy corto plazo, con el sistema financiero. Por su parte, el Gobierno se endeuda con TES en el mercado interno a tasas que corresponden a plazos de típicamente de 3, 5, 10 años, y a veces más que eso. Esas tasas de los TES incorporan dos elementos muy importantes: el riesgo de repago de la deuda y el riesgo de que la inflación se suba. En los últimos meses del año pasado esa tasa de los TES empezó a aumentar de manera importante, en más de 200 puntos básicos, cuando el Banco de la República no había aumentado sus tasas de interés. La razón de ese comportamiento al alza en las tasas de los TES cuando el Banco de la República no había aumentado su tasa de política surge básicamente de que en los últimos meses de 2025 ya venía aumentando la expectativa de inflación y se estaba presentando además un notable deterioro en la percepción de riesgo sobre las finanzas públicas que hacía que los inversionistas exigieran tasas de interés más altas para comprar los títulos TES. ¿Cómo considera que va a afectar el déficit fiscal? El déficit fiscal tiene impactos a veces positivos en el corto plazo porque implica mayor gasto, puede estimular la demanda y ayudar a un mayor dinamismo de los negocios. Pero eso se hace con deuda, que se va acumulando y que debe ser pagada más adelante. Además, en la medida en que empieza a deteriorarse la credibilidad en las finanzas públicas del Gobierno, eso conlleva un aumento en las tasas de interés de los títulos de deuda pública que hace que los pagos de intereses se vuelvan cada vez más grandes, hasta el punto en que se hace absolutamente imperativo un ajuste fiscal que típicamente es muy doloroso para la sociedad. Un ajuste brusco de las finanzas públicas es algo que siempre se quisiera evitar. Lo ideal es no llevar el deterioro de las finanzas públicas a ese punto en que se requieren ajustes como los que se han tenido que hacer en otros países de la región y del mundo en momentos en que la situación fiscal amenaza con generar una crisis. ¿Cómo analiza lo que la opinión pública en muchos casos interpreta acerca de que en la Junta del Banco de la República hay algunos codirectores nombrados por el Gobierno, que actúan como lo pide el Presidente y el Ministro de Hacienda, en el sentido de bajar la tasa de política monetaria?  Prefiero no entrar en consideraciones sobre ese tema. ¿Qué opina de la revaluación del peso frente al dólar de los últimos tiempos? La revaluación del peso frente al dólar en el corto plazo, claramente ha ayudado a mitigar las presiones inflacionarias y desde ese punto de vista tiene un impacto positivo. Hay que tener en cuenta que esa apreciación en peso ha sido fundamentalmente producto de un fenómeno internacional.
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