Carmen Gloria Larenas y la ópera con Ralph Fiennes
"Es extraño decirlo, pero a lo largo de mi vida las vacaciones se han entrelazado con el trabajo", señala la directora general del Teatro Municipal de Santiago, Carmen Gloria Larenas
"Es extraño decirlo, pero a lo largo de mi vida las vacaciones se han entrelazado con el trabajo", señala la directora general del Teatro Municipal de Santiago, Carmen Gloria Larenas. Se inclina espontáneamente por visitar ciudades donde hay teatros y museos, "porque siempre busco aprender, inspirarme y encantarme", subraya. Y descansar, claro -agrega- aunque el real descanso no tiene tanto que ver con un lugar elegido, sino con liberarse de la rutina. "Despertar sin necesidad de salir corriendo para llegar a la hora, almorzar o cenar cuando quiero, caminar libremente.... Ese es el mayor descanso".
Con el tiempo, asegura, y gracias a que a que toda su familia ama la experiencia de la playa, desde hace algunos años dedica una semana para estar todos juntos en algún balneario, para descansar y leer. Este febrero el texto escogido fue "Magníficos Rebeldes", un libro que califica como excepcional de un período brillante en la ciudad alemana de Jena de Andrea Wulf. Además, leyó "Monterosso mon amour", de Ilja Leonard Pfeijffer. "Una historia que emociona y sorprende".
A esa semana siguió un periplo por Europa, donde fue sola, motivada especialmente por su hija mayor, Emilia, quien estudia derecho en París. "Este año, como siempre, recorrimos juntas nuestros barrios favoritos, como el Marais, y comimos el fondant de boeuf que nos encanta de un sencillo bistró en Plaza Santa Catarina". Y como no podían faltar reuniones, tuvo la oportunidad de visitar el Senado francés, invitada por la senadora Isabelle Briquet, quien lidera el comité de intercambio parlamentario entre Francia y el Cono Sur y que visitó Chile en 2025, y su administrador, Benoit Haudrechy. Esta invitación -que surgió como parte de la alianza que el Teatro Municipal de Santiago sostiene desde hace tres años con la Ópera de París- "fue uno de los momentos inolvidables del verano, no solo por su relevancia institucional, sino también por la oportunidad de recorrer junto a mis anfitriones el hemiciclo, sus salones y jardines -incluida la Fuente de los Medicis-, ubicados en el icónico Palacio de Luxemburgo".
A este destino, este año sumó una estancia de cuatro días en Viena, ciudad a la que no iba hace mucho tiempo. Junto a una querida amiga que reside ahí recorrió el museo de la Secesión, el Leopold Museumy, un restaurante tradicional situado en la casa donde vivió Beethoven, el Heuriger Mayer am Pfarrplatz. También, fue al edificio donde vivió el escritor Stefan Zweig y disfrutó de una misa en la Iglesia de los Agustinos, donde la música es un verdadero concierto. "Descubrí lo bien que se come en Viena, más allá de los platos más conocidos como el Schnitzel, que hay que pedir de todos modos una vez al menos. Hubo un restaurante que me gustó en especial y volveré siempre que vaya, sin duda: Plachuttas".
Y de las aventuras inesperadas de estas vacaciones 2026, recuerda dos momentos: haber estado sentada al lado del actor Ralph Fiennes durante una función de la ópera Eugenio Oneguin, en la Ópera de París - Palais Garnier, que él dirigió escénicamente. Y una reunión con el coreógrafo John Neumeier, "leyenda viviente de la creación", en su propia casa en Hamburgo. "Fue fascinante, donde tuve la oportunidad extraordinaria de adentrarme en su universo íntimo y personal: todos los espacios de su casa están dedicados a bailarines históricos, en lo que constituye en una colección impresionante de pinturas, grabados, esculturas, mayólicas y objetos personales de valor incalculable. Además de una grata conversación, encontré una gran recepción para los proyectos que queremos desarrollar con él para el Ballet de Santiago en los próximos años".