La Nación, Costa Rica
1 de marzo de 2026
¿Sabía que sus residuos agrícolas pueden ser oro puro? Descubra cómo el nuevo fondo de ¢700 millones busca revolucionar el modelo productivo de Costa Rica.
La bioeconomía se ha consolidado como uno de los ejes estratégicos para replantear el modelo productivo costarricense, no solo desde la sostenibilidad ambiental, sino también como una oportunidad económica y social que aún no se aprovecha.
Este enfoque propone transformar los residuos agrícolas, forestales y agroindustriales que frecuentemente se les llamaría desechos en materias primas renovables que son capaces de generar nuevos productos con alto valor.
Este potencial de innovar fue uno de los principales motores del Proyecto N.° 23.868 de Ley de Fomento a la Bioeconomía, impulsado por la diputada Paulina Ramírez.
Según explicó la legisladora, diversas investigaciones desarrolladas en universidades públicas demostraron viabilidad técnica, pero que no logran escalar al mercado, y según Ramírez su principal obstáculo es la limitada inversión pública en investigación y desarrollo.
Actualmente, la iniciativa fue dictaminada afirmativamente en comisión y se encuentra a la espera de su votación final en el Plenario Legislativo.
"El país debe buscar un modelo productivo hacia algo más sostenible, aprovechando todos los productos biológicos, la ciencia, la tecnología y la innovación", comentó la diputada.
En esa línea, la iniciativa propone destinar recursos específicos para fortalecer este sector, creando el Fondo de Estímulo e Innovación en Bioeconomía (Fodeibi) lo que representaría un total de ¢700 millones anuales para inversión en iniciativas relacionadas con la bioeconomía.
El fondo se financiaría mediante aportes de instituciones públicas como el Instituto de Desarrollo Rural (Inder), la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación y el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), así como recursos provenientes de bonos verdes, cooperación internacional, donaciones y asignaciones del Presupuesto Nacional.
Pero las cifras reflejan tanto el avance como la contradicción del sector. En Costa Rica existen al menos 102 empresas bioeconómicas, pero más de 1.300 con potencial para desarrollarse en esta área y solo 81 están registradas en el portafolio de Bioeconomía del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt).
Ricardo Carvajal, director de la Dirección General de Pequeñas y Medianas Empresas (Digepyme), del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (Meic), señaló que aunque la bioeconomía tiene un enorme potencial, aún enfrenta desafíos importantes como el desconocimiento de mecanismos de apoyo.
"Existe falta de conocimiento de los programas y de los beneficios que hay… el registro Pyme da muchos beneficios, pero muchas pymes no conocen el registro… existen 295.000 pymes a nivel nacional, pero en el registro solo están registradas 30.000" comentó Carvajal.
Según explicó, desde el Meic se utiliza el canal de difusión Emprendedores y Pymes Meic donde se comunica lo que va sucediendo en el sector y difundir programas y beneficios, aunque reconoce que los mecanismos de comunicación aún pueden fortalecerse para lograr un mayor alcance dentro del ecosistema emprendedor.
En este contexto, el Micitt desempeña un papel importante, según explicó el viceministro Orlando Vega, la institución impulsa acciones directas y a través de la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación, fortalece la articulación interinstitucional para evitar esfuerzo duplicados.
Vega destacó la colaboración con otros ministerios como Agricultura y Ambiente, y mencionó que la rectoría de la innovación debe entenderse como un eje transversal a todos los sectores productivos.
El viceministro también enfatizó en los esfuerzos desde el Micitt para incluir a zonas rurales y regiones con menor representación en las exportaciones bioeconómicas, como la región costera. A través de un enfoque territorial, la información sobre convocatorias y oportunidades llega a las 84 municipalidades del país y se mantiene un contacto constante con agencias regionales de desarrollo.
"Con mayor información disponible para las comunidades se incrementa la posibilidad de reducir brechas de acceso y participación. Nosotros vamos periódicamente a hablarles de las convocatorias y de las oportunidades que tenemos con laboratorios de investigación, con el objetivo de que entre mayor información tenga la gente hay más posibilidad de cerrar estas brechas", señaló el viceministro.
En zonas con altos índices de desempleo y pobreza, el Ministerio busca potenciar habilidades y generar oportunidades mediante colaboración con universidades y centros tecnológicos, proyectos en la zona norte y con universidades regionales que buscan fomentar empleos y fortalecer el ecosistema productivo local, especialmente para emprendimientos que requieren laboratorios y tecnología avanzada.
Sharon Peñaranda es estudiante de periodismo de la Clase 18 de la Asociación de Periodismo Colaborativo Punto y Aparte. Es el encuentro entre periodistas y estudiantes de la carrera, quienes generan producciones periodísticas de alta calidad sobre las causas y las soluciones de realidades de riesgo social, y se mantienen vinculados para promover el buen periodismo.