Factura económica en temporada de lluvia
Marcel Saffon
Cada temporada de lluvias en Colombia deja algo más que afectaciones visibles en calles y viviendas: deja una factura económica que impacta la productividad, la infraestructura y la estabilidad financiera de hogares y empresas
Marcel Saffon
Cada temporada de lluvias en Colombia deja algo más que afectaciones visibles en calles y viviendas: deja una factura económica que impacta la productividad, la infraestructura y la estabilidad financiera de hogares y empresas. Lo que por años se ha tratado como un fenómeno estacional hoy evidencia un riesgo estructural que exige una gestión más estratégica. El inicio de 2026 lo confirma. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que el frente frío que ingresó al país el pasado 5 de febrero incrementará las lluvias en gran parte del territorio, elevando el riesgo de inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos. Las cifras ya reflejan la magnitud del impacto: desde finales de enero, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) ha reportado más de 256 eventos asociados a lluvias en 172 municipios, con más de 27.000 familias afectadas. Departamentos como Córdoba, Cauca, Antioquia y Nariño concentran buena parte de estos daños. En Córdoba, por ejemplo, más de 10.000 familias han resultado damnificadas en 12 municipios, con puentes colapsados y comunidades rurales incomunicadas por el desbordamiento de ríos. Situaciones similares se repiten en distintas regiones del país, afectando la conectividad, la actividad comercial y las economías locales. Las inundaciones no solo implican pérdidas materiales. Para las empresas representan interrupciones operativas, daños a inventarios y equipos, retrasos logísticos y presión sobre la liquidez. Para los hogares, significan un golpe directo al patrimonio y a la capacidad de recuperación financiera. En este contexto, el seguro se convierte en un componente clave de resiliencia económica. El mercado asegurador colombiano ofrece coberturas para daños causados por lluvias intensas e inundaciones en pólizas de hogar, pymes y empresas. En sectores como el agro, los seguros paramétricos permiten activar pagos automáticos cuando los niveles de precipitación superan ciertos umbrales, reduciendo los tiempos de respuesta ante una crisis. No obstante, el aseguramiento debe ir acompañado de una adecuada gestión del riesgo. La prevención, a través de infraestructura de drenaje, planes de continuidad del negocio y evaluaciones técnicas de exposición, es fundamental para reducir el impacto económico de estos eventos. El seguro no debe verse como un gasto, sino como parte de una estrategia financiera para proteger la operación y la sostenibilidad. La intención del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres de declarar emergencia económica, social y ambiental confirma que estos fenómenos ya trascienden lo local y empiezan a tener implicaciones macroeconómicas. La temporada de lluvias no debería sorprendernos; debería encontrarnos mejor preparados. Porque cuando la lluvia cesa, las consecuencias económicas pueden permanecer por mucho tiempo
CEO de Gallagher Colombia.